El Vaticano vuelve a corregir al Gobierno por la exhumación de Franco

«La Santa Sede no se ha pronunciado nunca sobre la oportunidad de la exhumación ni sobre el lugar de la sepultura, porque no es su competencia», aclara en el comunicado emitido ayer

Familiares de Francisco Franco portan el féretro del dictador tras su exhumación
Familiares de Francisco Franco portan el féretro del dictador tras su exhumaciónEmilio NaranjoEFE

No es la primera vez que el Vaticano sale a desmentir al Gobierno español sobre la gestión de la exhumación de los restos de Franco, aunque ayer la Santa Sede recalcó una vez más su postura ecuánime en el tema. Con un comunicado, la oficina de prensa vaticana corrigió las palabras del presidente, Pedro Sánchez, en una entrevista el pasado 8 de julio en el «Corriere della Sera». «Se precisa que la Santa Sede –se lee en el comunicado– ha reiterado en varias ocasiones su respeto a la legalidad y a las decisiones de las autoridades gubernativas y judiciales competentes, ha instado al diálogo entre la familia y el Gobierno y no se ha pronunciado nunca sobre la oportunidad de la exhumación ni sobre el lugar de la sepultura, porque no es de su competencia».

El Vaticano, por tanto, aclara una vez más que animó a que hubiera entendimiento, pero que en todo momento dejó el caso en manos del Gobierno, la familia Franco y la Iglesia española, ya que entendía que se trataba de un asunto interno. No es eso lo que dijo Pedro Sánchez en la citada entrevista con el principal periódico italiano. «En el Valle de los Caídos había una comunidad de benedictinos muy contraria a la exhumación, pedí la intervención del Vaticano y todo se resolvió», expresó el presidente español. Añadía además que Francisco le parecía «un Papa carismático» y que esperaba «poder encontrarle pronto».

Tras una larga batalla judicial, los restos del dictador fueron finalmente sacados del Valle de los Caídos y trasladados al cementerio madrileño de El Pardo el pasado 24 de octubre. La familia pretendía que, en caso de exhumación, fueran depositados en la catedral de La Almudena, donde poseían un panteón familiar, pero el Ejecutivo se opuso desde el principio. La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, acudió al Vaticano en octubre de 2018 para tratar este tema con el secretario de Estado, Pietro Parolin. Y ya ahí comenzaron las discrepancias, porque Calvo afirmó al término de la reunión que se llevaba el compromiso de la mediación del Papa, en línea con lo dicho por Pedro Sánchez; mientras que la Santa Sede emitió un comunicado casi idéntico al de ayer. Este tipo de notas, enmendando la plana a otros mandatarios, no suelen ser habituales en el Vaticano.

Entonces la actitud del Gobierno socialista, que acababa de estrenarse en el cargo, sentó mal en Roma, donde no gustan esos modales bruscos que suenan a coacción.

 La vicepresidenta Calvo utilizó en aquel momento el arma de cobrar a la Iglesia por sus bienes inmuebles como contrapartida para obtener el apoyo del Papa en la exhumación de Franco. Una vez que se resolvió esta cuestión, mejoraron las relaciones. Ahora el Vaticano insiste en su postura, reiterada en distintas ocasiones, pero ha tenido la delicadeza de esperar dos semanas desde la entrevista de Sánchez, con lo que evita la confrontación. La vicepresidenta Calvo sigue siendo la principal interlocutora entre el Gobierno y la Iglesia.