Los contagiados de Covid-19 se multiplican por 30 en apenas tres meses

Las estadísticas echan por tierra la «estabilización» que apuntaba Simón: los infectados durante los últimos 14 días eran 3.641 en junio y ya superan los 116.000

A pesar de que la pasada semana el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, habló de una tendencia a la «estabilización» en el número de contagios, los datos que van llegando preocupan a los expertos del sector. En apenas tres meses, por ejemplo, las infecciones de Covid-19 diagnosticadas en los 14 días previos han pasado de las 5.757 registradas el pasado 4 de junio, en lo que podría considerarse como el posible arranque de la segunda, hasta las 116.464 registradas este lunes, día 10 de septiembre, según los datos del propio Ministerio de Sanidad recopilados por el economista Francesc Pujol.

Esto equivale a que en apenas noventa días se han multiplicado por más de 20. Si la comparación se realiza entre el día 25 de junio –3.641 infectados– y el pasado lunes, los casos diagnosticados en los últimos 14 días se han multiplicado por más de 30. Este incremento, producto del aumento de PCR y otras pruebas practicadas, y del incontenible avance del SARS-CoV-2 entre la población, revela que la estabilización apuntada por Simón es sólo aparente: la subida de contagios no cesa y crece más o menos, dependiendo de los días. Cada semana es peor que la anterior. Aunque el sistema de notificación de casos del Ministerio, que requiere de una ficha completa de registro, es tan lento y retrasado que dificulta trazar un panorama de la situación en tiempo real, las cifras de hospitalizados e ingresados en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCIS) ratifican el avance de la infección, en un proceso que amenaza con llenar de nuevo los centros sanitarios, como en la primera oleada de la pandemia, a la vuelta de unas semanas.

España enfila ya, por ejemplo, la barrera de los 10.000 hospitalizados por Covid-19. De hecho, ya ha superado la cota de los 9.000. Aunque los hospitales disponen de margen para seguir atendiendo a más pacientes con coronavirus, el crecimiento de la ocupación también resulta preocupante. Hace menos de un mes, el 29 de agosto, la cifra de ingresados por Covid era apenas de 4.636. Y eso que España se encontraba entonces inmersa en los rebrotes que surgieron en verano en diferentes partes de su geografía. Hace 15 días, los ingresados se situaban por debajo de la cifra de 7.000. Datos como estos son los que hacen temer a expertos y gerentes de grandes centros sanitarios con los que ha contactado este periódico que en otoño llegará de nuevo la saturación, sin descartar que vuelva a producirse incluso un colapso como el registrado en el pico máximo de la pandemia.

Fuentes médicas consultadas por LA RAZÓN aseguran por ejemplo que las Unidades de Cuidados Intensivos (UCIS) de la Comunidad de Madrid, uno de los territorios que acumulan más contagios tras la vuelta de las vacaciones, ya están llenándose y que existe cierto nivel de preocupación por la ocupación que registran a estas alturas estos servicios de atención a enfermos en estado crítico en hospitales más pequeños como Parla, Getafe, Vallecas o Infanta Sofía.

Según las mismas fuentes, alrededor de un 55% de los pacientes que están ingresados en las UCIS de la Comunidad en estos momentos son infectados por Covid-19. La estadística oficial no refleja saturación porque computa como camas de críticos no sólo las UCIS convencionales, sino también las unidades de reanimación (conocidas como REAS), los quirófanos adaptados y otros servicios habilitados al efecto durante el peor pico de la pandemia. Si se contabilizaran sólo los espacios de UCI puros y duros, el nivel de ocupación sería mucho más alto. Como ya informó este periódico, alrededor de un 40% de los enfermos que están ingresando estos días en los hospitales de Madrid son de nacionalidad extranjera. En general, los enfermos llegan en mejores condiciones que en marzo y abril a los servicios de urgencias, y muchos ingresos se autorizan por las condiciones sociales que rodean a los infectados. Se trata de ingresos-confinamiento, destinados a impedir que los afectados puedan contagiar a familiares y amigos cuando regresen a sus domicilios. Los datos epidemiológicos apuntan a que la situación es inquietante en Madrid, pero también en Aragón, en donde la incidencia de casos ha vuelto a crecer, o en la Comunidad Foral de Navarra. Tampoco evoluciona bien la situación en las dos Castillas, posiblemente por la importación de casos mientras mejora en territorios como el País Vasco y, sorprendentemente, Cataluña.