El pasaporte, ¿cómo y cuándo surgió?

Aunque este documento cuenta con poco más de 100 años de historia, existe documentación que sitúa a sus precursores hace más de dos mil años

El pasaporte es un documento expedido por las autoridades de cada país que acredita la identidad de los ciudadanos en en el extranjero.
El pasaporte es un documento expedido por las autoridades de cada país que acredita la identidad de los ciudadanos en en el extranjero. FOTO: La Razón Pixabay

Aunque el término “pasaporte” fue recogido por primera vez en el Diccionario de la RAE, en 1780 como: “La licencia, o despacho por escrito, que se da para poder pasar libre y seguramente de un reino a otro, o de una a otra parte”. Existe documentación que sitúa a sus precursores alrededor del 450 a.C.. No obstante, su uso se extendió durante la Edad Media, cuando la mayoría de las poblaciones de cierta importancia estaban amuralladas y para poder acceder a su interior era imprescindible ir provisto de algún tipo de salvoconducto que identificara al individuo. Si tomamos en cuenta la tremenda importancia de este documento en nuestros días, es curioso que, hasta hace poco más de 100 años, ni siquiera existiera. Lo que hoy conocemos como pasaporte no fue creado hasta después de la Primera Guerra Mundial, aunque como ya hemos comentado, existen antecedentes.

Precursores

Varios pasaportes españoles
Varios pasaportes españoles FOTO: FERNANDO BIZERRA JR. EFE

Una de las primeras referencias conocidas de este documento se encuentra en la Biblia. Más concretamente en el libro de Nehemiah 2:7, un pasaje poco conocido atribuido a la época del Imperio persa, alrededor del 450 a. C.. Se dice que Nehemías, un agente destinado por el rey Artajerjes I, pidió permiso para viajar a Judea donde se supone que iría a reconstruir las murallas de Jerusalén. A lo cual el rey accedió otorgándole una carta “para los gobernadores más allá del río”, donde solicitaba un paso seguro para él.

Otra de las primeras apariciones de estos precursores de lo que hoy en día sería el pasaporte se dio en el califato islámico medieval, por el cual solo a los ciudadanos que hubiesen pagado su impuesto (el azaque para los musulmanes o la yizia para los dhimmíes) se les permitía viajar a las diferentes regiones islámicas. En la antigua China, un documento similar al pasaporte llevaba el nombre, edad y rasgos del portador, a quien se le entregaba para poderse mover libremente en áreas bajo jurisdicción China.

En la Europa medieval los documentos se expidieron a los viajeros por las autoridades locales y, en general, figuraba una lista de pueblos y ciudades en la que al titular se le permitía pasar. Habitualmente, los documentos no eran necesarios para viajar a los puntos de comercio abierto que se encontraban en los puertos marítimos, aunque si eran obligatorios al viajar al interior de las ciudades, ya sea por tierra o mar. Por otra parte, la constancia más antigua del término la encontramos en el francés “passeport”, a principios del siglo XVI. Éste, a su vez, deriva del latín, estando formado por dos vocablos. La primera parte, “passus”, significa paso o acceso, pero la segunda no está del todo clara, pues hay diferencias entre los propios etimólogos, ya que unos dicen que procede directamente de “portus” (puerto) y otros indican que viene de “porta” (puerta). Pero hay una tercera opción que es la que señala que podría provenir de una mezcla de ambas, ya que tanto un puerto como una puerta eran los lugares de acceso, ya fuese por vía marítima o terrestre.

El pasaporte, tal y como lo conocemos

Pasaporte de Federico Garcia Lorca
Pasaporte de Federico Garcia Lorca

El mérito del primer pasaporte ha sido otorgado al rey Enrique V de Inglaterra. Este era capaz de emitirlos para prácticamente cualquier persona, fuese esta británica o no y se utilizaba como medio para ayudar a sus súbditos a demostrar quiénes eran en tierras extranjeras.

En la última parte del siglo XIX y hasta la Primera Guerra Mundial, en general, no se requería pasaporte para los viajes dentro de Europa, y el cruce de la frontera era fácil. En consecuencia, relativamente pocas personas tenían pasaporte. Además, estos eran muy simples, pues únicamente incluían una descripción del titular del pasaporte. Cuando el uso de la fotografía se extendió las primeras décadas del siglo XX, estas comenzaron a ser adjuntadas a los pasaportes.

Durante la Primera Guerra Mundial, los gobiernos europeos introdujeron este tipo de documentos por razones de seguridad y para controlar la emigración de los ciudadanos con habilidades útiles, manteniendo la mano de obra potencial dentro de sus fronteras. Estos controles se mantuvieron después de la guerra, y se convirtieron en un procedimiento estándar.

En 1920, la Sociedad de Naciones celebró una conferencia sobre los pasaportes y los billetes, que como resultado surgieron unas directrices que fueron desarrolladas por las conferencias de 1926 y 1927. Por último, la normalización de los pasaportes se produjo en 1980, bajo los auspicios de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).