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Dos dietistas explican por qué hacer dieta puede terminar haciendo que comas más

Las expertas en trastornos de conducta alimentaria Belén y Maite del centro Galiani revelan cómo las dietas restrictivas generan un efecto rebote psicológico que lleva a comer de forma impulsiva al finalizar el régimen

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Como solución, proponen redefinir el concepto de dieta entendiéndolo como "la suma de los hábitos alimentarios de una persona"istock

Hacer dieta puede producir el efecto contrario al deseado y llevar a comer más una vez finalizado el régimen, según explican dos dietistas, nutricionistas especializadas en trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Belén y Maite, profesionales del centro psicosanitario Galiani, señalan que la clave está en la percepción cultural de la dieta como algo "prohibitivo" y temporal, lo que genera una mentalidad de restricción que deriva en atracones impulsivos cuando concluye el período de restricción.

Las expertas indican que "una dieta, como se piensa en la cultura de la dieta, tiene siempre un principio y un final", lo que lleva a las personas a desear constantemente ese final. Asocian el hecho de hacer dieta con "algo muy restrictivo, muy negativo, donde el disfrute apenas está presente", creando una ansiedad que se libera de forma compulsiva cuando termina el régimen.

La restricción como desencadenante

Las dietistas identifican tres tipos comunes de restricción que favorecen este efecto rebote: la restricción en cuanto a cantidad, la restricción de grupos de alimentos completos y la limitación del número de comidas al día. Este enfoque prohibitivo genera una mentalidad de "no puedo" que, según explican, deriva en "me lo como todo y quizá de manera más impulsiva y sin tomar ningún tipo de decisión" cuando finaliza la dieta.

Como solución, proponen redefinir el concepto de dieta entendiéndolo como "la suma de los hábitos alimentarios de una persona" en lugar de como un período temporal de restricción. Recomiendan aplicar el "permiso incondicional", eliminando pensamientos de "no debería" o "no puedo" para poder "comer sin miedo y sin condiciones para conseguir la regulación y el equilibrio". La base, según sentencian, sería "no dejar de cubrir tus necesidades en el día completo", permitiendo variaciones según cada jornada y fomentando decisiones conscientes y sostenibles.