Destinos nacionales

El cernícalo primilla trae turistas al pueblo

Los municipios comienzan a rentabilizar la protección de sus recursos naturales

La localidad de Trujillo, una de las que está explotando las posibilidades del turismo de recursos naturales, en una imagen tomada estos días
La localidad de Trujillo, una de las que está explotando las posibilidades del turismo de recursos naturales, en una imagen tomada estos díaslarazon

Numerosas zonas urbanas de España han comenzado ya a rentabilizar la conservación y la promoción de sus recursos naturales, y han convertido singulares espacios o emblemáticas aves que anidan en sus tejados en uno de sus principales atractivos turísticos.

España es el país con más superficie incluida en la red europea Natura 2000, el principal instrumento de conservación de la biodiversidad de la Unión Europea, pero es además el único que ha incorporado a esa red zonas urbanas.

Y los municipios donde están enclavadas esas Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA), como Cáceres, Almendralejo, Plasencia y Trujillo, han experimentado durante los últimos años un aumento del número de turistas, sobre todo internacionales, interesados en sus recursos naturales.

Se trata además en todos los casos de zonas con un impresionante y reconocido patrimonio cultural e histórico, que han incorporado a sus monumentos (en campanarios, conventos, palacios, plazas de toros y viejos tejados) observatorios para el avistamiento de aves tan singulares como el cernícalo primilla, el más pequeño de los halcones que anidan en España.

«Son ya realidades, no son previsiones», ha subrayado Alberto Casero, alcalde de Trujillo, una de las ciudades donde el turismo de naturaleza, especialmente el ornitológico, ha emergido con más fuerza durante los últimos años, tras la inclusión de una gran parte de su núcleo urbano en la red europea Natura 2000.

En declaraciones a EFE, Casero ha constatado que en 2011 el número de turistas extranjeros que visitaban la ciudad rondaba el 7 por ciento, y tras su incorporación a la red europea ese porcentaje se ha elevado hasta el 21 por ciento, similar al de otras ciudades que han situado sus recursos naturales en el epicentro de la oferta turística.

Trujillo se ha consolidado como uno de los mejores lugares del mundo para el avistamiento en su propio hábitat del cernícalo primilla, y más cuando entre el 20 y el 30 por ciento de la población mundial de esta especie elige Extremadura para anidar y reproducirse tras su invernada en África.

El municipio ha puesto en marcha varias iniciativas para asegurar la conservación y la protección de sus aves, para reforzar sus colonias, para mejorar el estado de los hábitats en los que cazan y se alimentan y sobre todo para sensibilizar a la población sobre las oportunidades de crecimiento económico asociadas a los recursos naturales y a la ZEPA.

Las iniciativas implican a la población, los urbanistas, agricultores, ganaderos, arquitectos y constructores, obligados y comprometidos a respetar los ciclos biológicos de las aves (como las épocas de anidamiento y cría).

El alcalde ha subrayado que al importante flujo de turistas españoles que llegan a la ciudad se han sumado ahora los miles de visitantes holandeses, suecos, austríacos, alemanes o británicos, y ha incidido en que se trata de un turismo de mucha calidad y que demanda servicios (de hostelería, pero también de guías o interpretes de la naturaleza) muy cualificados.

Frente a quienes argumentan que las zonas protegidas pueden limitar las capacidades de crecimiento de una comarca o región, el alcalde de Trujillo ha destacado que la riqueza de los recursos naturales se han convertido en «una fortaleza» y en «una ventaja» para muchas áreas muy despobladas y que perdieron hace décadas el tren de la industrialización.

«Perdimos una oportunidad histórica, pero ahora somos una potencia natural de primer orden», ha manifestado a EFE el alcalde de la villa de Trujillo, quien ha insistido en la importancia de que la población perciba los hechos «tangibles» y los beneficios que supone el hecho de estar dentro de la red Natura 2000.

Numerosas ciudades españolas han situado sus recursos naturales como un elemento diferenciador de una oferta ya muy consolidada y prestigiada, la del turismo cultural o gastronómico, y para el alcalde de Trujillo se trata de «un valor estratégico que debemos cuidar». Efe