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Un 18% más de manadas de lobos que hace 7 años

Según el primer censo nacional, hay 297 grupos familiares

que se extienden sobre un 18,32% del territorio nacional

  • Un 18% más de manadas de lobos que hace 7 años
Madrid.

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12 de marzo de 2016. 03:01h

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Madrid. 12/3/2016

El Duero marca una frontera para el lobo ibérico. Al norte su caza, con alguna excepción, está permitida, al sur del río sólo se permite su control si los daños ocasionados al ganado son notorios. Y es precisamente la proliferación de denuncias de ataques al ganado la que está marcando una clara diferencia entre el mundo rural y el urbano, entre los ganaderos y cazadores y los ecologistas. Pero todos ellos tenían algo en común, llevaban años reclamando la elaboración de un censo nacional con el objetivo de elaborar planes de gestión basados en datos científicos. Mañana domingo tendrá lugar la manifestación contra la caza del lobo, y precisamente ayer la Delegación del Gobierno en Galicia publicó el censo nacional de esta especie señera de nuestra fauna silvestre elaborado por el Grupo de Trabajo del Lobo. Tal y como publicó este periódico en 2015, todo apuntaba a que la población iba a ser mayor de la esperada. Y así ha sido. Por los datos obtenidos entre 2012 y 2014, existen 297 manadas de lobo en el territorio nacional, un 18,8% más que en 2007, cuando se estimaba que había 250 grupos familiares. Por comunidades autónomas, Castilla y León, con 179 manadas, Galicia, con 84, y Asturias, con 37, son las regiones con mayor población. El caso de la primera región es importante, no sólo por cantidad, sino por «calidad» de las manadas. «El 73% de los grupos familiares de Castilla y León tienen cachorros. Hay 152 grupos al norte del Duero y 27 al sur (un 20% más que en 2001)», precisa a este periódico Mario Sáenz de Buruaga, director de la Consultora de Recursos Naturales, empresa que ha dirigido los censos de Castilla y León, La Rioja, País Vasco y Cantabria. En el lado contrario de la balanza se sitúa Andalucía, «con cero manadas, aunque sí hay lobos», precisa.

En total, el lobo ya que se extiende sobre 91.620 km2, un 18,32% de la superficie del país, de ahí que las quejas por los ataques sobre el ganado estén aumentando. Sólo «en Castilla y León, la región con más población y con más ataques especialmente en Zamora, Ávila y Salamanca, la Junta reconoce que tiene que abonar 350.000 euros al año en indemnizaciones. Y ése es el coste oficial, el daño real es un 25% superior como mínimo», asegura José Manuel Soto, responsable de Medio Ambiente de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) en Zamora.

«El problema –prosigue– es que vamos en aumento. El lobo cada vez se extiende sobre más territorio. La especie tiene que existir, pero no podemos jugar con el pan de los ganaderos extensivos».

José Enrique Sánchez, presidente en funciones de la Real Federación Española de Caza, incide en que «no porque haya muchos ejemplares es más importante abatirlos o no, sino por el daño que hacen. Y no hay que olvidar que al norte del Duero, donde su caza se permite, ésta reporta importantes cuantías a las administraciones que después usan para sufragar los daños que hacen. En concreto, las pujas son muy elevadas: entre 4.000 y 6.000 euros por ejemplar».

«El aumento de manadas no tiene necesariamente que suponer un incremento de los cupos de caza. En cualquier caso, la caza ni favorece ni menos aún le va mal al lobo tal y como prueba el caso de Portugal, que en los últimos 15 años ha perdido el 20% de las manadas a pesar de su protección». Pero ése es precisamente «el temor» de los ecologistas, «que aumenten las cuotas», afirma Luis Suárez, responsable de especies de WWF.

¿Es posible prevenir los daños al ganado?

Las 230 organizaciones que mañana domingo se manifestarán en Madrid en contra de la caza del lobo, consideran que la gestión no puede limitarse a la caza. «Medidas preventivas, como dificultarles el acceso al ganado, perros mastines, cerramientos o vallas eléctricas, son necesarias para disminuir el número de ataques», explica Luis Suárez. Otra vía son los burros, ya que con sus rebuznos alertan a los dueños, e inclusoutilizar olores que repelen al lobo. Sin embargo, biólogos como Sáenz de Buruaga, discrepan. «Los mastines ayudan, pero no son la solución».

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