Salud

Piel atópica, consejos a tener en cuenta para evitar contratiempos

Seguir estas recomendaciones puede ayudar a mantener la piel atópica en mejores condiciones y prevenir la aparición de brotes

Cuidados de la piel atópica
Cuidados de la piel atópicalarazonLa Razón

La dermatitis atópica es una enfermedad crónica de la piel que afecta principalmente a niños, pero que también puede manifestarse en la edad adulta. Aunque tiende a mejorar con el tiempo, en algunos casos puede persistir a lo largo de la vida.

La Dra. Rita Rodrigues, dermatóloga del Hospital Quirón Valle del Henares, señala: “Esta condición dermatológica tiene un origen multifactorial, en el cual intervienen factores inmunológicos, genéticos y ambientales, difíciles de precisar en cada caso”.

Los síntomas más comunes de la dermatitis atópica incluyen la sequedad de la piel (xerosis), picor intenso (prurito) y la presencia de lesiones escamosas que provocan molestias considerables.

En los niños menores de dos años, las lesiones suelen localizarse principalmente en el rostro, especialmente en las mejillas. A medida que los niños crecen hasta la adolescencia, el eczema tiende a afectar más los pliegues de la piel, como la parte posterior de las rodillas y los codos. En los adultos, las áreas afectadas varían, pero se manifiestan especialmente en los párpados, las manos y las áreas alrededor de los pezones.

Dra. Rita Rodrigues, dermatóloga del Hospital Quirón Valle del Henares
Dra. Rita Rodrigues, dermatóloga del Hospital Quirón Valle del HenaresQuirónsalud

Cuidados de la piel

Además de un tratamiento médico dermatológico adecuado, es fundamental seguir una serie de medidas generales para minimizar y prevenir los brotes de eczema. La Dra. Rodrigues apunta una serie de consejos prácticos para el cuidado y prevención de la piel atópica:

  • Higiene diaria: se recomienda tomar baños o duchas cortas, de no más de 5 a 10 minutos, utilizando agua tibia. Es preferible utilizar limpiadores sin jabón o jabones suaves y neutros, como aquellos elaborados con avena o parafina. Es importante elegir productos sin perfumes y con alto contenido en aceites para no alterar la barrera cutánea.
  • Emolientes: se debe hidratar la piel diariamente con cremas emolientes, aplicándolas sobre la piel húmeda después de cada ducha o baño. Al secar la piel, es importante hacerlo suavemente sin frotar. Una hidratación adecuada y regular ayuda a prevenir la aparición de brotes.
  • Ambiente y humedad: en áreas geográficas con baja humedad ambiental se recomienda utilizar humidificadores en los espacios interiores para ayudar a prevenir la sequedad de la piel.
  • Evitar factores desencadenantes: es importante evitar los cambios bruscos de temperatura, el exceso de calor y la sudoración excesiva, ya que pueden empeorar el picor y provocar brotes. Además, mantener las uñas cortas y limpias ayuda a prevenir infecciones causadas por el rascado.
  • Elección de prendas de vestir: se recomienda utilizar prendas de algodón o fibras naturales como la seda o el lino, y evitar la lana y los tejidos sintéticos. Para lavar la ropa, es preferible evitar el uso de suavizantes y optar por detergentes en polvo, ya que contienen menos sustancias químicas que pueden ocasionar alergias de contacto.
  • Baños con lejía diluida: en algunos casos seleccionados, se ha comprobado que bañarse con una mínima cantidad de lejía diluida en agua puede ser beneficioso debido al pH alcalino proporcionado por la lejía. Se recomienda agregar dos cucharadas de lejía a un baño completo de agua, con una frecuencia de dos a cuatro veces por semana. Sin embargo, esta opción debe ser recomendada por un dermatólogo o pediatra.

Seguir estos consejos puede ayudar a mantener la piel atópica en mejores condiciones y prevenir la aparición de brotes. No obstante, es importante recordar que cada caso es único y que consultar a un especialista en dermatología es fundamental para recibir un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado. La dermatitis atópica puede ser controlada con éxito, permitiendo a las personas afectadas llevar una vida plena y cómoda.