Teatro

Un actor que pinta por dos

Javier Ruiz de Alegría protagoniza un monólogo de Alberto Iglesias sobre la creación artística que le exigirá componer un cuadro en cada representación

No puede decirse que «El hombre y el lienzo» no sea a priori, desde luego, un proyecto aventurero y arriesgado. No solo es que Alberto Iglesias haya decidido salir de su zona de confort, que es la de la interpretación, para ponerse a escribir y dirigir un proyecto personal como este; es que, además, ha arrastrado con él a otro actor, Javier Ruiz de Alegría, para que salga también de la suya y se ponga a pintar en directo, sobre el escenario, al tiempo que actúa. Eso es lo que va a ocurrir cada noche que se represente este monólogo sobre la creación artística y sobre la propia existencia. Ciertamente, no es la primera vez que Iglesias se enfrenta al papel ni Ruiz de Alegría al lienzo, aunque no sean la escritura ni la pintura las actividades principales por las que se conoce la trayectoria de cada uno de ellos: el primero ya se había probado en ocasiones como dramaturgo, aunque haya sido sobre todo en trabajos de encargo, y el segundo, que también firma la iluminación de muchos montajes, fue un colegial aventajado en dibujo que se licenció en Bellas Artes y que no ha dejado de pintar desde entonces.

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Esas dos actividades paralelas convergen ahora en una obra que trata de hablar, en palabras de su autor, «sobre la identidad y sobre la herencia, y sobre cómo esas dos cosas se fusionan, se contraponen, se solapan o se disgregan». «Quería reflexionar sobre cómo lo que yo soy se relaciona con lo que yo heredo, y sobre cómo todo eso influye a su vez en lo que yo aspiro o anhelo», explica Iglesias. Y esa inquietud se plasma sobre el escenario en la historia de un pintor de éxito, al que da vida Ruiz de Alegría, que va descubriendo en un monólogo sus preocupaciones artísticas y existenciales; un hombre que trata de descubrirse a sí mismo a través de la pintura, y que irá desgranando ante el público sus miedos, dudas, deseos, etc. En contra de lo que podría parecer, considera Iglesias que «no es una obra intelectualizada» y que han trabajado mucho «para que pueda atraer a todo tipo de espectadores, al margen del interés que puedan tener o no a priori por la pintura». «En realidad –añade Ruiz de Alegría–, de lo que habla la obra es del ser humano y de la vida».

400 euros de salida

Sin duda, uno de los atractivos será ver cómo el protagonista se desdobla cada noche para atender las dos facetas artísticas que la función y su director le exigen: por un lado, la de dar voz, carne y sentimiento a su personaje; por otro, la de pintar, mientras tanto, un autorretrato delante del público. Una curiosidad: los espectadores podrán comprar el cuadro resultante de cada función por 400 euros como precio de salida; el dinero se destinará a Nupa, una asociación dedicada a la asistencia y ayuda de pacientes con enfermedades raras.

Dónde: Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa. Madrid.
Cuándo: de hoy al 2 de febrero.
Cuánto: de 10 a 17 euros.