Este es el verdadero origen del nombre del error “404″

A lo largo de los años se han atribuido diversos significados al fallo más común que encontramos al navegar por Internet. La realidad es mucho más prosaica

El mensaje de error 404 que muestra Google cuando no se puede acceder a su web.
El mensaje de error 404 que muestra Google cuando no se puede acceder a su web. FOTO: La Razón (Custom Credit)

Uno de los códigos más famosos del mundo, el “error 404″, tiene un nombre con un origen mucho más corriente de lo que muchas veces se ha especulado. El mensaje “404 No encontrado” es uno de los que más ve el internauta y se muestra ante un fallo de comunicación entre el “host” y el servidor de una página web, pero su origen, rodeado de leyenda y mitología sobre la posible existencia de una sala en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, en inglés), acaba de ser desmentido.

A principios de los años 2000 empezó a circular el origen del nombre del error más popular de Internet, vinculado a un cuarto en el CERN. En unos casos se mencionaba que era el que había albergado el primer servidor de Internet, en otros que había alojado el despacho del creador de la World Wide Web, Tim Berners-Lee, y que con frecuencia no conseguía encontrarlo.

Según informa Europa Press, el ingeniero Robert Cailliau, cocreador junto con Berners-Lee, de la estructura de hipertexto que permitió la creación de la WWW, ha negado la leyenda que se ha creado en torno al error en unas declaraciones a Wired.

“Cuando escribes código para un nuevo sistema, no pierdes demasiado tiempo escribiendo mensajes largos para las situaciones en las que detectas un error”, explica. Tampoco era práctico escribir mensajes largos cuando se estaba programando con poca memoria.

Para nombrar los errores, crearon una clasificación basada en rangos numéricos, a los que vincularon una determinada categoría. Y los referidos a los errores que pudiera encontrar el usuario, se ubicaron en el rango 400.

“Lo que hace que ′404′ sea una asignación relativamente arbitraria para ′no encontrado′”, y las historias que rodean a su origen, “un mito”, concluye Cailliau.