Deportes

Copa Davis: cuando a Nadal había que “frenarlo” por su ímpetu

Hoy, España se mide a Rusia en el primer partido de la nueva Copa Davis. Antes de los 19 Grand Slams, del número uno y de la leyenda, el joven zurdo brilló en la competición por países en 2004, con 17 y 18 años

LA EXPLOSIÓN DE NADAL En la Copa Davis de 2004, Rafa ganó el punto decisivo de la primera eliminatoria ante el checo Stepanek (7-6, 7-6 y 6-3), sumó uno ante Francia en semifinales, venciendo a Clement (6-4, 6-1 y 6-2); y otro en la final, derrotando a Roddick (6-7, 6-2, 7-6 y 6-2)
LA EXPLOSIÓN DE NADAL En la Copa Davis de 2004, Rafa ganó el punto decisivo de la primera eliminatoria ante el checo Stepanek (7-6, 7-6 y 6-3), sumó uno ante Francia en semifinales, venciendo a Clement (6-4, 6-1 y 6-2); y otro en la final, derrotando a Roddick (6-7, 6-2, 7-6 y 6-2)MARCELO DEL POZOREUTERS

Antes del imponente Rafa Nadal, del número uno, del ganador de 19 Grand Slams, había un impetuoso joven dispuesto a comerse el mundo que brilló en la Copa Davis. La competición en la que España debuta hoy contra Rusia (18:00) en la Caja Mágica podría decirse que fue la primera que dio a conocer al fenómeno mallorquín.

Fue hace mucho, en 2004, y ahí sigue...

Ese fue un año muy importante para Nadal, que apenas llevaba un par de temporadas en el circuito, combinando torneos ATP y Challengers. En 2003 debutó en los «grandes», en Wimbledon y en el US Open. Y al comienzo del curso siguiente en el Abierto de Australia. Con este poco rodaje, aunque ya entre los 50 mejores del mundo, en febrero de 2004, con 17 años (cumplió 18 en junio), tuvo que disputar su primera eliminatoria de la Davis, ante la República Checa. «Fue la primera vez que Rafa estuvo en el equipo. Los demás [Robredo, Feliciano y Beto Martín] habían estado ya. Yo a Rafa lo conocía de crío, lo había visto de infantil, en el campeonato de España, pero en la Davis era su debut. Fue una eliminatoria difícil: fuera de casa y contra equipos de Europa del Este siempre lo eran», recuerda Juan Avendaño, uno de los capitanes del equipo. Moyá o Ferrero no pudieron jugar y los jóvenes acudieron al rescate. Llevaba España años sin vencer como visitante, y esa vez, ¡bingo! «Nos dio confianza para después», cuenta Avendaño. Porque meses más tarde, España levantaría su segunda Ensaladera...

Pero vayamos por partes:

En Brno, en la República Checa, Rafa perdió ante Jiri Novak el que, hasta el momento, es el único duelo en el que le han derrotado en la Copa Davis. Pese a ello, fue el encargado de jugar el quinto punto contra Stepanek, que ya era «un medio veterano del circuito». «Nos sorprendió a todos lo decisivo que salió. Quien diga que podía esperar todo lo que vendría después, miente, pero ahí se vio lo que Rafa podía hacer», explica Avendaño. «Era súper impetuoso. Lo teníamos que frenar porque estaba todo el día dando los saltos aquellos, con el puño. Eso a tres sets, bueno, pero a cinco, siendo tan joven, con poca experiencia, suponía un desgaste. Se lo decíamos constantemente: que rebajara la celebración porque se iba a cansar», continúa el ex capitán.

E insiste: «Sobre todo en la final se lo recordábamos cada poco, que ahorrara energías: era en tierra, jugaba por sorpresa, contra Roddick...». Porque sí, Nadal venció ese duelo a cara o cruz ante Stepanek y no se limitó a disputar esa primera ronda. En semifinales sumó un punto ante Francia. Y en la eliminatoria por el título, contra Estados Unidos en Sevilla, también le tocó jugar después de «la gran decisión» de los tres capitanes: Arrese, Avendaño y Perlas. Ahí sí estaban Juan Carlos Ferrero y Moyá, pero Rafa jugó el segundo choque en lugar del «Mosquito». «He estado en diferentes etapas como capitán, tomé decisiones arriesgadas que incluso te marcan con los jugadores, y esa fue de las más difíciles. Era dejar fuera a Ferrero, que había sido el héroe de la primera Davis ganada en Barcelona, y que en 2003 en la final contra Australia en hierba también lo hizo muy bien», admite Avendaño. «Pero Ferrero había cambiado la marca de raqueta y eso le generó problemas en la mano, tenía una ampolla en una zona complicada, entrenaba incomodísimo. Robredo también se veía con opciones, pero siempre había perdido con Roddick, y apostamos por Rafa. Nadie lo entendió, dos semanas antes había perdido con Quino Muñoz en Chamartín, pero había entrenado muy bien en Sevilla y nos decidimos», prosigue.

El duelo con Roddick empezó con un tie break para el estadounidense. «Con los saltos y esto, todo el mundo diciendo: “Se va a acalambrar en el cuarto o en el quinto...” Pero salió bien», dice Avendaño: 6-2, 7-6 y 6-2 para Nadal y España se ponía 2-0. Moyá remató la faena el domingo.

«Quizá con Ferrero también habríamos ganado, eso no se sabe, pero los capitanes apostamos por Nadal y respondió. Ese partido, con todos pendientes, ante Roddick... Seguro que le dio confianza vencer», opina Avendaño. Fue el colofón a un 2004 en el que, por ejemplo, ganó su primer torneo, Sopot, y venció a Federer en el primer duelo entre ambos, en la pista dura de Miami (6-3 y 6-3). Un aviso para lo que vendría después...