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¿Son rentables los programas de viajes?

En las cadenas en abierto proliferan los «docurrealities» de rutas turísticas y destinos extranjeros y nacionales que, sin embargo, tienen unos pobres índices de audiencia

  • Uno de los programas de más éxito, que se emite en el canal de pago Viajar es «En ruta con Norman Reedus»
    Uno de los programas de más éxito, que se emite en el canal de pago Viajar es «En ruta con Norman Reedus» / Viajar

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23 de abril de 2018. 23:35h

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Cecilia García 23/4/2018

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Las cadenas tienen más ambición que Julio Verne. Si el autor quiso que Phileas Fogg hiciese la vuelta al mundo en 80 días, los distintos canales pretenden que los espectadores hagan lo mismo pero en una semana, dada la sobreabundancia de programas de viajes de parecido corte que se están emitiendo, ya que pocos tienen voluntad de ser innovadores y darle una vuelta de tuerca al formato. El próximo domingo es La 2 la que se une a la tendencia con «Tribus viajeras», un programa presentado por Francine Gálvez, que se «empotra» cual corresponsal de guerra en distintos viajes en grupos con personas anónimas para contar sus motivaciones y experiencias. El experto en comunicación y profesor universitario Álvaro de la Torre, cree que los que están en la parrillas pertenecen a la categoría de los «docurrealities». Lo más lógico es pensar que esta eclosión es producto de sus buenas cuotas de pantalla, pero es muy cuestionable.

El viernes, en el canal de TDT DKISS, se estrenó «Viajeras con B», cuyas protagonistas son famosas que cogen la maleta. El espacio no estuvo entre los cinco más vistos de la cadena. A primeros de abril le llegó el turno a «Viajeros Cuatro». En su última emisión, se quedó un 5,1 por ciento de cuota de pantalla y 779.000 espectadores y superó en un punto la media de la cadena. Uno de los más veteranos es «Españoles en el mundo». Relegado al «late night» desde que se estrenó «Fugitiva», el jueves tuvo un 4,2 de «share» y 393.000 fieles.

Programa pionero

El programa pionero fue «Madrileños por el mundo», que se estrenó en 2005 y ha aparecido y desaparecido de la programación de Telemadrid a lo largo de estos años. Cada televisión autonómica tiene su propia versión en la que únicamente se cambia el lugar de procedencia de los protagonistas. De la Torre es muy crítico con este formato en concreto porque cree que carece de cualquier responsabilidad social. «Si los protagonistas residen en países en vías de desarrollo no se muestra personas malnutridas o que viven en condiciones míseras. Y, en el caso de nuestros compatriotas siempre viven confortablemente, con un buen empleo. Raramente tienen protagonismo los que han fracasado o están amargados por estar fuera de España».

Con respecto a la contradicción de que haya tantos espacios de producción propia a pesar que no cuentan con el apoyo de la audiencia, De la Torre cree que detrás de ellos hay intereses comerciales. «Me temo que están en la programación por motivos comerciales. Son productos publicitarios que cuentan con el apoyo de las agencias de viajes y oficinas de turismo de los distintos países y de las comunidades autónomas».

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