¿Sabes cómo, cuándo y dónde se elabora el Pimentón de la Vera?

Aprende los entresijos de una de las especias más valoradas de nuestro país

PImentón
PImentónPixabayLa Razón

Cualquiera se sorprendería al conocer la cantidad de productos alimenticios que se originaron en España y que hoy se consumen prácticamente en todo el mundo. Ocurre con el chocolate. Pero hoy queremos zambullirnos en un tipo de polvo que nos contamina la piel de un color rojo escarlata y nos cosquillea en las fosas nasales hasta hacernos estornudar. ¡Achís! Los pulmones se limpian y los ojos se aclaran. Nuestro cuerpo recibe generosas dosis de proteínas, ácidos grasos poliinsaturados, calcio, hierro, magnesio, zinc, potasio, fósforo, niacina, tiamina, riboflacina, b-carotenos, licopeno capsaicina y vitamina A, y también hacemos un favor a nuestra visión al consumirlo.

Hablamos del oro rojo. Los ingleses lo llaman paprika. Nosotros lo llamamos pimentón. Y dicen que el mejor de todos es aquél que se comercializa en la comarca de la Vera. Es el archiconocido y suculento pimentón de la Vera.

A falta de oro puro…

Ya sabemos que los conquistadores españoles del siglo XVI buscaban el oro y la plata y las glorias y las riquezas a cualquier precio, que algunos eran héroes y otros unos verdaderos trúhanes, que muchos de ellos eran un poquito de ambas. Lo que las películas no quieren decirnos es que algunos de ellos encontraron un tipo de oro especial y casi tan valioso como el original. Los pueblos precolombinos utilizaban este tesoro natural para prácticamente cualquier cosa: desde usos culinarios hasta castigos para los niños. Porque, ¿sabía el lector que cuando un pequeñín azteca se portaba mal, sus papás le cogían por los tobillos y le obligaban a respirar el humo de una hoguera donde previamente habían echado un puñado de pimientos?

Botes históricos del pimentón de la Vera. FOTO: Alfonso Masoliver

Nuestros antepasados debieron ver todo esto con el mismo asombro que los ingleses miran un tablao flamenco, y, a falta de oro puro, decidieron llevar a España este nuevo tipo de oro rojo, picante y delicioso. Y como muchos de estos aventureros procedían de Extremadura (Hernán Cortés, los hermanos Pizarro, Francisco de Orellana y compañía) pues parece lógico que se llevaran el pimiento a Extremadura. Al noreste de Cáceres encontraron un pedazo de tierra fértil y donde caían a plomo las lluvias que no lograban atravesar los colmillos de la Sierra de Gredos, una tierra húmeda y verde, rica en historia. Así comenzó la andadura de una de las especias más codiciadas de nuestro país.

Seco, extraseco

El Museo del Pimentón de Jaraíz de la Vera nos explica al detalle cómo se elabora este producto, categorizado como denominación de origen por su inigualable sabor y el mimo con que se consigue. En abril se plantan los pimientos y no se recogen hasta los meses de septiembre y octubre, cuando su color transmuta del verde al rojo, cuando su carne se vuelve jugosa y rebosante de semilla, cuando su característica forma alargada alcanza su culmen. Entonces los pimientos se recogen y se llevan a secar. Por esta razón no hay temporada mejor que ahora para visitar esta maravillosa región de nuestro país.

Tienen que estar bien secos para poder hacerlos polvo. Y se secan a fuego lento, colocándolos sobre enormes hogueras que se mantienen encendidas veinticuatro horas al día durante siete días a la semana, hasta que prácticamente basta con mirar el pimiento para que este se quiebre en pedazos. Una vez el pimiento está completamente seco, este se hace polvo, se introduce en el bote y listo. Ya tenemos un botecito de Pimentón de la Vera. Ideal para combinar con pulpo, patatas o pollo… los hay que incluso añaden una cucharadita de la variedad agridulce al gazpacho: le otorga un saborcillo delicioso y un agradable tono rojizo.

Aviso a navegantes: en numerosos lugares se comercializan botes de pimentón de la Vera que no son denominación de origen, aunque se vendan como tal. Hay que estar ojo avizor y comprobar la etiqueta que lo especifica.

Otros puntos de interés

La Comarca de La Vera es rica en Historia. Además de conocer los entresijos del pimentón puedes visitar el Monasterio de Yuste donde el Emperador Carlos I dedicó sus últimos años de vida, así como un pequeño cementerio donde están enterradas varias decenas de combatientes alemanes de las dos Guerras Mundiales. Tienes toda la información sobre estos lugares aquí y aquí.