Museo del Louvre; conservar y proteger el Arte es concederle la Inmortalidad, París

París, muestra orgullosa a la derecha del Sena, el Arte de tiempo atrás conservado en edificio que fue castillo y palacio, hoy es mucho más; Museo del Louvre

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06 de abril de 2017. 19:55h

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Maica Rivera 6/4/2017

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Musas, diosas de la memoria, protectoras de las artes e inspiración del ser humano, bellas y misteriosas custodian la mayor virtud del hombre; su creatividad. Dotan a cada obra existencia infinita rompiendo límites de tiempo y genialidad. Ellas conceden al Arte la ansiada Inmortalidad.

“Museum” llaman a su morada, Templos sagrados donde el Arte habita y ama ...

Musa de París -Las Catacumbas-.

París, cuando los sueños dejan de ser suficientes para soñar, recorrer sus calles es un perderse y no quererse encontrar. El río Sena recorre una ciudad fundada para amar, donde luz conquista oscuridad ofreciendo promesa de enseñar belleza y así los sueños vuelvan a bastar. París, muestra orgullosa a la derecha del Sena, el Arte de tiempo atrás conservado en edificio que fue castillo y palacio, hoy es mucho más; Museo del Louvre, el “Templo” de Arte más visitado del mundo.

Conocida como “La Ciudad de la Luz” -Ville Lumière- alberga muchos de los monumentos más famosos y admirados del orbe, como La Torre Eiffel, La Catedral de Notre Dame, la Ópera Garnier o el Barrio de Montmartre, entre otros. Pero si algo define París es aquello que no se puede tocar, es corriente de pensamiento “cuyos principios Razón, Igualdad y Libertad tuvieron en el pasado tal intensidad que desataron acontecimientos cambiando el curso de la historia, como la Revolución francesa, la cual marcó el comienzo de la Edad Contemporánea”.

En ese clima de “Igualdad, Libertad y Fraternidad” -palabras ya consideradas patrimonio nacional-, en el que la educación y conocimiento era demandado por un pueblo que tomó consciencia de que la mayor fuerza de dominación es la ignorancia, tuvo lugar en 1793 la apertura del Museo Louvre.

El Louvre fue precedente y modelo para los actuales museos, ya que se concibió no solo como un espacio donde almacenar obras, sino como lugar donde el Arte llegara libre a toda la sociedad. No se limitaba al público culto -monarquía, aristocracia e iglesia- y dentro de la historia de los museos tuvo gran importancia, pues colecciones privadas pudieron ser contempladas en medio de aquella corriente filosófica conocida como la Ilustración.

El arte nace ante la “necesidad del ser humano de expresarse...emoción contenida que estalla en lienzo, piedra o melodía; en obra para ser admirada”.

El Louvre contiene unas 445.000 piezas -solo 35.000 están expuestas- consagradas al Arte anterior al Impresionismo, tanto bellas artes, como arqueología y artes decorativas, tan enorme riqueza no habría sido conservada sin el concepto...

Conservar y proteger arte es concederle la inmortalidad. Lo que era incumbencia divina -divinidades femeninas que inspiraban y convertían las obras en infinita expresión de emoción y sentimiento-, pasó a ser responsabilidad del hombre, pues el arte es consustancial al ser humano y más antiguo aún que la escritura. Las musas desaparecieron -eso dicen-, pero no la capacidad de otorgar a una obra la eternidad.

El edificio que alberga el museo se remonta al S. XII -1190 y 1202-, es en sí mismo una obra de arte de la arquitectura. Fue el viejo castillo del Louvre, reconvertido en palacio real y embellecido con ampliaciones renacentistas y otras más tardías.

Tras la Revolución francesa -abolición de la monarquía-, el Palacio del Louvre fue destinado a funciones artísticas y científicas abriendo por primera vez al público como museo el 8 de noviembre de 1793. Sufrió cierres y reaperturas causados por trabajos de mejora y reparación y no fue hasta el 1801 que quedó abierto totalmente.

El año 1793 no solo destaca por la apertura del Louvre, también fue año en que los parisinos -imitados luego por otras ciudades- comenzaron a escribir en la fachada de sus casas la siguiente leyenda:“Unidad, Indivisibilidad de la República; Libertad, Igualdad o Muerte”. París exigía cambios y desbordaba inquietudes.

El Louvre, espacio ardientemente deseado por los amantes de las artes, rompía con todas las normas sociales establecidas hasta la época, pues acercaba de manera altruista la cultura a todo el que quisiera disfrutarla, en una ciudad que intentaba eliminar injusticias y costumbres impuestas.

Una de las medidas adoptadas por la nueva Francia fue la sustitución del calendario Gregoriano por el calendario Republicano, -diseñado para eliminar las referencias religiosas-, en el que las semanas desaparecieron quedando el mes dividido en tres décadas. El Louvre en su apertura se rigió por “semanas” de diez días, de los cuales el público solo podía visitar el espacio tres días; cinco eran exclusivos para los copistas y dos más para la limpieza.

El Louvre tomó el relevo a las Musas en una época en la que la existencia de un mundo mitológico se consideraba pensamiento antiguo, en la que la sed de conocimiento necesitaba ser saciada, sin olvidar nunca lo efímero del arte si no es protegido.

El enorme museo, cuyas salas y pasillos marcan un recorrido de varios kilómetros, fue sometido a una ambiciosa modernización en la década de 1980. El elemento más visible introducido fue la pirámide de cristal, símbolo actual del Louvre. Inaugurada en 1989, consigue centralizar el acceso de los visitantes, que descienden por ella a un recibidor subterráneo desde el cual se accede a las diversas salas del museo.

Diseñada por el arquitecto Leoh Ming Pei, posee la misma inclinación que las Pirámides de Egipto -51 grados-, y aunque es la gran pirámide la que más destaca, cinco son las pirámides del Louvre.

Tres pirámides pequeñas acompañan a la principal. Sus emplazamientos se estudiaron para que crearan claraboyas en los accesos a las colecciones del museo.

Por último, la pirámide invertida es la que se ve en el subsuelo cuando se accede al Louvre por el Carrusel....

Pirámide invertida suspendida sin motivo explícito, rombos y triángulos le confieren aspecto de joya tallada, destellos de creatividad humana... Místico lugar que encierra secretos, palabras innombrables, la transparencia del vidrio contra la opacidad de la pequeña pirámide que desafía con valor al cristal a que siquiera intente rozarla...

El Louvre alberga varias de las obras maestras del arte universal con categoría de icono y que son reconocidas instantáneamente en cualquier lugar del planeta, reclamo para mentes inquietas que necesitan beber sapiencia de grandes maestros...

Recorrer sus interminables pasillos en los que se exponen colecciones con más de 7000 años de antigüedad es aprender a no aceptar cánones de belleza impuestos. El tiempo allí no existe, el Pasado se convierte en un aquí y ahora ...

“contémplame, huéleme, descúbreme...,soy trozo de alma de pintor, de escultor, soy obra dicen que inerte, pero si me observas soy algo más, con mi inmortalidad me convierto en testigo insobornable de la historia, y es que soy testigo de ti, de tu capacidad; si algo hace divino y poderoso al ser humano es su sensibilidad”.

Óleos, esculturas, muebles...,vida, intimidad, emoción, arte que abruma con su inmensidad, vértigo contenido de siglos que claman desconocidos y con tantísimo que enseñar...No hace falta ser erudito para sentir todo lo que quiere el artista mostrar; melancolía, angustia, tristeza, tempestad, tormenta que con algunas tonalidades se convierte en paz, en calma...Serenidad encontrada en esos momentos de soledad que solo el genio es capaz de transformar en arte, pues no tiene otro nombre, no existe sinónimo para esa necesidad tan básica inherente al ser humano: crear.

Enumerar obras obviando las silenciadas es tarea con crueldad, pues es ofensa considerar que pieza allí expuesta no sea importante de visitar...

A pesar de las múltiples ampliaciones y reformas, el Louvre mantiene almacenado un gran porcentaje de sus colecciones, lo que explica la apertura de una segunda sede en Lens, cerca de la frontera con Bélgica.

Así mismo, el Louvre ha accedido a dar su nombre a una segunda delegación, ésta en el extranjero: el museo Louvre Abu Dabi en Emiratos Árabes Unidos. Imita en cierta manera la fórmula de museos-sucursales instaurada por la Fundación Guggenheim, es una aportación del nombre, obras de arte y asesoramiento. Este acuerdo desató gran polémica en la élite artística parisina hasta que se impuso razón y cordura, pues lo único importante es que permitirá exhibir obras que permanecían almacenadas.

Museo del Louvre; conservar y proteger el Arte es concederle la Inmortalidad, París

Esculturas, lienzos y muebles encierran alma inmortal que pincela leyenda y espera a ser contada. Dicen que se necesitan meses para recorrer sus infinitos pasillos...Diría que se necesitan años para captar una ínfima parte de lo que esas paredes guardan; cada obra diferente experiencia, cada detalle habla y narra, una tonalidad es una vida reflejada.

El Louvre, milenios de arte protegidos y conservados, obras que bajo sus muros la inmortalidad han alcanzado. Misterios que la Tierra y el Cielo van desvelando, eco distante y lejano difícil de escuchar pues el ruido ahoga su sonido, ni siquiera el cincel sobre el frío mármol...mucho menos pincel sobre lienzo. Demasiada gente, demasiadas interpretaciones sin respeto.

El Arte es altivo, no debe explicación ni razonamiento. En este aquí y ahora, una mirada exige ser contemplada, es una dama soberbia sin pronunciar palabra..no hace falta .

El retrato que más literatura ha generado a lo largo de toda la historia, cuentos, novelas, poemas y hasta óperas... Mona Lisa, ríos de tinta ha desatado esa sonrisa que atrapa aún sin saber si expresa amargura o felicidad enmascarada. Su serenidad llena la sala, y en su mirada se observa emoción controlada, contenida, amarrada. Quizás sea la ausencia de pestañas en sus ojos así como la inexistencia de cejas lo que le confiere esa mirada enigmática.

Ella parece ignorar cómo la pasión desata, Gioconda o Mona Lisa, tan pequeña en esa enorme sala aislada tras urna de cristal que no impide sentir su mirada, la cual no te abandona en ningún momento aunque evites soportarla. Mirarla es peso y carga, pues todo lo que muestra impacta y golpea el alma..., “mujer de ti no sé nada pero tus ojos hablan, alegría, tristeza, maternidad venida o aún esperada, y el hombre que tu retrato encarga quisiera saber si te hace feliz o desgraciada...el sutil velo habla de castidad, tus manos las mías llaman...”

Museo del Louvre; conservar y proteger el Arte es concederle la Inmortalidad, París

La sala, como siempre, absolutamente desbordada, personas que intentan en unos minutos captar la importancia de pequeña obra por todo el mundo adorada. Unos segundos bastan para que su sonrisa perturbe tu calma...condena de una pasión evitada.

Leonardo da Vinci, a la vez pintor, anatomista, arquitecto, botánico, científico, escritor, escultor, filósofo, ingeniero, inventor, músico, poeta ..., entre sus defectos, la inconstancia crónica de un Humanista. Considerado uno de los más grandes pintores de todos los tiempos -a pesar de contar tan solo con una veintena de obras pictóricas-, plasmó en pequeña tabla el misterio de la vida; La Gioconda.

El Louvre la protege y ama, intenta comprenderla analizándola y estudiándola... pero es imposible comprender la emoción humana.

Marcho de París, donde regreso cada vez que mis sueños ya no desvelan mis madrugadas... Si me preguntas por ellos, te diría que sueño con describir cada obra contemplada; escultura, mueble, pincelada...

Un abrazo

Maica Rivera

Scott Hefti

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