
Netflix
No importa si odias la ciencia ficción, esta obra maestra distópica te hará cambiar de opinión
Con historias independientes que muestran la peor faceta de la tecnología, esta serie de Netflix se ha convertido en una de las propuestas más impactantes

La ciencia ficción puede no ser el género predilecto para la mayoría de los espectadores, pero sí que es el que se atreve a arriesgar más. Ya sean extraterrestres, viajes en el tiempo o tecnología futurista, a veces se entiende que sus elementos podrían ensombrecer el desarrollo de los personajes y dificultar la conexión emocional con el público. Pero incluso si siempre has pensado que no eres un entusiasta de lo que la ciencia ficción puede ofrecer, existe una serie de Netflix que estoy seguro de que te hará cambiar de opinión.
Cuando Black Mirror se estrenó en 2011, la idea de una serie antológica en la que cada episodio contara una historia completamente diferente podría haber parecido demasiado experimental para que realmente tuviese éxito. Pero una vez que los espectadores le dieron una oportunidad, se hizo evidente que se trataba de algo especial. Creada por Charlie Brooker, la serie usa la ciencia ficción como un mecanismo para explorar el comportamiento humano, el miedo y el deseo en un mundo que se torna más digital.
El concepto arriesgado de 'Black Mirror'
A lo largo de sus siete temporadas, Black Mirror ha acabado consagrándose como la serie más inquietante de la última década. Cada episodio depende de un concepto único de ciencia ficción, pero su razón de ser siempre ha sido mostrar las consecuencias que esta puede implicar en la humanidad. El resultado es una serie atemporal que sigue estando a la orden del día, siendo interesante incluso para aquellos que juran que no les atrae nada.
Ese aspecto distintivo que diferencia a Black Mirror de la ciencia ficción más "canónica" es que nunca se trata solo de tecnología futurista ni de ideas demasiado ficticias como para creérselas. Se centra en los personajes que protagonizan cada historia y las consecuencias que implica un mundo en el que la tecnología gobierna. Algunos de los episodios más impactantes de la serie son recordados porque están movidos por sensaciones estrictamente humanas: el dolor, el amor, los celos o el aislamiento.
La tecnología está ahí como el camino a seguir para desarrollar esos sentimientos, sirviendo como un recurso que refleja nuestros mejores y peores instintos. Además, su estructura atomizada permite que pueda ser disfrutada de manera ocasional. Es decir, no es necesario plantearse ver la totalidad de las temporadas porque no sigue un hilo argumental lineal. Si la has evitado porque crees la ciencia ficción no es lo tuyo, Black Mirror es la que más vale la pena. La serie es una producción original de Netflix.
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