La España de los balcones y azoteas: solidaridad, aplausos y conciertos

La campaña “Arcoíris" de Bormujos, donde los vecinos montan una fiesta efímera cada día a las 20:00 horas, recoge más de 800 kilogramos de productos para Cáritas. Paola Haishen Sevilla Jiménez, de 10 años, todos los días toca la trompa a sus vecinos

Cada domicilio en España se ha convertido en un “remake” de “La ventana indiscreta” de Alfred Hitchcock a la espera de que se resuelva la intriga del confinamiento y contra un adversario común: el coronavirus. Un mes después de los primeros aplausos, las fuerzas comienzan a flaquear pero aún se mantiene el pulso.

En Bormujos, municipio del Aljarafe sevillano, cada tarde a las 19:58 se forma un espectáculo multicolor de sonidos y luces a las puertas del Hospital de San Juan de Dios para agradecer a los sanitarios su labor. Es un agradecimiento reflejo porque al tiempo que el Cuerpo de Policía Local y Protección Civil aplaude al hospital desde el centro hospitalario el personal responde con otro aplauso.

La Sevilla de los balcones y las azoteas mira al cielo a la espera de poder clamarle. Más al interior de la localidad, los vecinos de la calle Miguel Acal han colocado banderolas y cada día a las 20:00 se disfrazan, cantan y bailan para animar al personal. Una particular Feria contra el confinamiento. Precisamente, esta semana en Bormujos se celebró una campaña denominada “Arco iris de la Solidaridad”, mediante la que una animada y colorida caravana recorrió todas las calles de pueblo para recoger alimentos y productos de higiene, que se entregarán a Cáritas para su posterior distribución a las familias que, a consecuencia de la crisis del Covid 19, están atravesando momentos difíciles.

El Ayuntamiento resaltó que la caravana “se ha encontrado a un pueblo volcado con los más necesitados, que han salido a las puertas de su casa al escuchar la música que acompaña a esta fila de vehículos y han puesto a su disposición casi 800 kilos de comida, productos de primera necesidad y artículos de higiene”. La iniciativa partió de las delegaciones de Obras y Fiestas, por lo que la caravana se formó con los vehículos de Policía Local, Protección Civil y los camiones y furgonetas de los operarios de Obras. Sirenas, música y el anuncio de la llegada del Arcos Iris puso en aviso al vecindario que dejaba en sus puertas, o incluso hacía llegar mediante cuerdas desde sus ventanas, comida para aquellos que en estos momentos no pueden adquirirlo. En la campaña colaboraron también supermercados de la localidad como Makro España, DIA Supermercado, Supermercados MAS y Supermercado Anita.

Tras la “ventana indiscreta” del coronavirus se esconden vivencias personales y actos de generosidad para hacer llevar mejor la cuarentena a los vecinos. Paola Haishen Sevilla Jiménez tiene 10 años y estudia 3º de Trompa en el Conservatorio.Todas las tardes toca la trompa en la ventana para que sus vecinos disfruten de su música y el confinamiento se les haga más llevadero.Suele interpretar piezas de música conocidas, para que todos puedan reconocerla y así si alguno se anima, cantarla. Aparte, es una forma de practicar cada día. Claudia hasta ahora está llevando muy bien el confinamiento, no se ha quejado ni ha pedido salir a la calle. Entre los deberes del cole y del conservatorio, no tiene tiempo ni para pensar. Pronto podrá salir algún rato a la calle, con las nuevas medidas del estado de alarma.

Las palmas siguen sonando cada día. “La victoria de los vencidos es la más hermosa”.