Asenjo, el arzobispo austero que supo ganarse a los sevillanos

Su pontificado entra en la recta final al cumplir hoy 75 años y presentar su renuncia al Papa

El canon 401.1 del Código de Derecho Canónico establece que «al obispo diocesano que haya cumplido 75 años se le ruega que presente la renuncia de su oficio al Sumo Pontífice, el cual proveerá teniendo en cuenta todas las circunstancias». El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, cumple hoy esa edad, aunque hace días que envió su carta de renuncia al Papa Francisco. Su pontificado entra ahora en su recta final, prolífico en reformas de las instituciones diocesanas, restauraciones de templos, asistencia a los más necesitados a través de Cáritas y atención –con más o menos mano izquierda– a las hermandades.

Asenjo, castellano de nacimiento y austero en las formas, ha sabido ganarse a los sevillanos en esta última etapa de su larga carrera en la Iglesia. Ostentó diversos cargos en su diócesis natal de Sigüenza-Guadalajara, fue obispo auxiliar de Toledo, secretario General de la Conferencia Episcopal Española y obispo de Córdoba. Su llegada a Sevilla no estuvo exenta de polémica. El 13 de noviembre de 2008 fue nombrado arzobispo coadjutor de Sevilla y el 5 noviembre de 2009 pasó a ser arzobispo titular tras aceptar el Papa la renuncia del cardenal Amigo Vallejo. Diversos desencuentros con las hermandades tuvieron su punto culminante en la víspera de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid en 2010, cuando alertó del «déficit de eclesialidad» de los cofrades al negarse a participar en esta cita con sus imágenes titulares. Luego, los ánimos se apaciguaron y Asenjo supo entender la complicada idiosincrasia de estos colectivos, que ha valorado notablemente, considerándolos un «freno a la secularización».

El arzobispo ha cuidado con especial mimo el seminario, diversificándolo y abriendo nuevos caminos a la formación e investigación eclesial. De hecho, puso en marcha el seminario menor en San Juan de Aznalfarache y, recientemente, inauguró la Facultad de Teología. También se ha preocupado por la familia abriendo cinco centros de orientación familiar, con asistencia psicológica, médica o jurídica.

Su pontificado, igualmente, ha estado marcado por la crisis económica que arrancó en 2008, a la que ahora se suma otra como consecuencia de la pandemia de coronavirus. Cáritas ha redoblado sus esfuerzos en estos últimos años y, consciente de la problemática del paro, puso en marcha el Centro Diocesano de Empleo en el barrio de Palmete. La crisis, igualmente, afectó a las restauraciones de templos. Asenjo es un gran conocedor del patrimonio y, a pesar de las estrecheces económicas, logró terminar la remodelación de la iglesia de Santa Catalina, tras 14 años de obras intermitentes. También ha visto culminada la iglesia de Santa María la Blanca, aunque queda pendiente la actuación en el templo del convento de Santa Clara.

Autorizó las coronaciones, sólo en la capital, de las vírgenes de la Paz, la Salud, el Carmen del Santo Ángel, la Victoria y los Ángeles de los Negritos y decretó, en el año 2011, la plena igualdad entre hombres y mujeres en las hermandades.

Quinielas para una sucesión rápida

Son muchos los nombres que han sonado para suceder a Juan José Asenjo en la silla de San Isidoro, aunque algunos se han ido cayendo de las quinielas. Sí parece que el relevo será rápido, puesto que el arzobispo padece una lesión ocular que le dificulta su labor pastoral. El actual obispo de Bilbao, Mario Iceta, fue uno de los firmes candidatos, pero acaba de ser nombrado obispo de Burgos. Otro nombre que suena de manera insistente es el de Demetrio Fernández, obispo de Córdoba. ¿Recalará en Sevilla desde la ciudad califal tal y como hizo Asenjo hace una década?