Andalucía supera las 3.000 muertes en el peor día de la pandemia

Con 3.478 pacientes ingresados con coronavirus y 95 fallecidos en un solo día, el Gobierno andaluz insta a evitar reuniones y desplazamientos que no sean necesarios

Sanitarios trabajando durante las pruebas de cribado de Covid-19 con test de antígenos en pabellones deportivos de SevillaMaría José López Europa Press

La covid sigue golpeando con fuerza a Andalucía. Durante el primer día de vigencia de las nuevas restricciones –que mantienen Granada cerrada y al resto de la comunidad confinada por municipios y con toque de queda–, se registró el peor dato de la pandemia: 95 fallecidos. Con ellos, las muertes provocadas por el coronavirus desde marzo han alcanzado las 3.010.

La gravedad de la situación se refleja en los hospitales, donde la tensión sigue aumentando por segundo día consecutivo, después de un respiro de dos jornadas en descenso. El martes permanecían ingresadas 3.478 personas, tras registrarse 143 más que el lunes. Las UCI también siguen alcanzando cifras récord en esta pandemia, contabilizando 460 pacientes graves, tres más que el día previo. En la última jornada se notificaron 2.845 casos nuevos. Todas estas cifras fueron facilitadas por el consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, donde destacó que el tiempo que los afectados pasan ingresados es menor que en la primera ola.

Aguirre se mostró especialmente preocupado por dos circunstancias en Granada: la elevada incidencia en los últimos catorce días, de 1.143 afectados por cada cien mil habitantes, y que tres de cada diez test realizados dan positivo. «Es un nivel muy alto. Un 15% de resultados positivos ya se considera alto y lo duplica», apuntó.

El consejero justificó las medidas en Granada porque está muy por encima del reto de provincias y por la rápida expansión del virus. «La tenemos en una situación muy complicada y hemos tomado decisiones conforme hemos tenido la información. Esperemos que revierta, ha bajado un poquito pero debe bajar mucho más la incidencia», señaló Aguirre. En este sentido, aseguró que «la Junta se ha limitado a tomar medidas dentro de nuestro ámbito de competencia. Habría otras medidas que podríamos tomar pero son competencia del Gobierno», por lo que solicitó que «nos den el máximo de armas para luchar contra la pandemia».

Respecto al contagio de los trabajadores sanitarios, cifró en 1.188 los profesionales de baja a causa de la covid, sin especificar cuántos están contagiados y cuántos en cuarentena por contacto con un positivo. Sí apuntó la diferencia respecto a la primera ola, cuando parte de esos contagios de debieron a la escasez de equipos de protección adecuados. El Servicio Andaluz de Salud (SAS) ha contratado a 300 médicos extracomunitarios para reforzar la atención a pacientes con covid, que ya ocupan el 22% de las camas UCI y el 44% de las camas en planta. En Granada, las UCI con afectados por coronavirus están ocupadas al 57,6%.

Ante la polémica generada por la Orden publicada el pasado domingo en el BOJA, donde se otorga al SAS la capacidad de suprimir permisos, días de descanso y traslados de los sanitarios, explicó que se trata «en parte de una transposición del Real Decreto del Gobierno (del estado de alarma) en su artículo 11». Ese artículo cuenta con dos partes: de la primera de ella sí se informó a los sindicatos el viernes previo, pero se obvió la parte más gravosa, según reconoció el consejero. Tras las protestas anunciadas por los profesionales, Aguirre señaló que «queremos explicarles el desarrollo de ese artículo» y que, en todo caso, si es necesario «se hará una corrección de errores de la orden sin ningún problema», como ha ocurrido con otros puntos de los decretos publicados el mismo día.

Por su parte, el consejero de la Presidencia, Elías Bendodo, no ocultó la preocupación del Gobierno andaluz en relación al aumento de la presión asistencial en los hospitales. Consciente de la dureza de las últimas restricciones, Bendodo remarcó que la Junta hace «cirugía de precisión» cuando se articulan nuevas limitaciones. «La actividad productiva no se para», advirtió, no sin antes señalar que «se sigue trabajando, aunque con limitaciones». También instó a evitar reuniones que no sean necesarias, además de cualquier movimiento no esencial.