El segoviano Luis Ángel de las Heras, nuevo obispo de León

Sucede a Julián López tras 18 años al frente de la Diócesis

El hasta ahora obispo de Mondoñedo (Lugo), Luis Ángel de las Heras Berzal (Segovia, 19563), es el elegido como nuevo obispo de León en sustitución de Julián López, que presentó su renuncia. Se espera que el nombramiento se haga público en las próximas horas. Hasta su designación en 2016 como obispo de Mondoñedo, era superior provincial de los Misioneros Claretianos de la provincia de Santiago (2012-2016) y presidente de la confederación Española de Religiosos, Confer España (2013-2016).

A los 14 años ingresó en el seminario menor de los claretianos de Segovia. En 1981 comenzó el año de noviciado en Los Negrales (Madrid), donde hizo su primera profesión el 8 de septiembre de 1982. Este mismo año inició los estudios filosófico-teológicos en el Estudio Teológico Claretiano de Colmenar Viejo, en Madrid, (afiliado a la Universidad Pontificia Comillas). Emitió la profesión perpetua el 26 de abril de 1986, año en que concluye la Licenciatura en Estudios Eclesiásticos. Al concluir la formación inicial, fue destinado al Equipo de Pastoral Juvenil de la provincia claretiana de Castilla, a la vez que cursó estudios de Licenciatura en Ciencias de la Educación en la Universidad Pontificia Comillas. Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de octubre de 1988.

En 1989 fue destinado a las parroquias confiadas a los Misioneros Claretianos en Puente de Vallecas (Santo Ángel de la Guarda y Nuestra Señora de la Aurora), donde ejerce como párroco “in sólidum”. Una de sus principales encomiendas fue el trabajo pastoral con adolescentes y jóvenes en riesgo de exclusión social y con personas marginadas. En 1990, con otros claretianos y laicos de la parroquia, constituyó la Asociación “Proyecto Aurora” (dedicada a la acogida, acompañamiento y apoyo a la rehabilitación de tóxico-dependientes que realizaban el programa “Proyecto Hombre”), de la cual fue director durante seis años.

En septiembre de 1995 fue nombrado auxiliar del prefecto de estudiantes en el Seminario Claretiano de Colmenar Viejo (Madrid). Destinado a Los Negrales (Madrid) en 1996, fue allí formador de postulantes, superior y maestro de novicios. Trasladado de nuevo a Colmenar Viejo en 2004, siendo consultor y vicario provincial de la provincia de Castilla, fue nombrado prefecto de estudiantes (profesos temporales) en una comunidad formativa intercultural de composición y proyección congregacional .Desde 1998 hasta 2012 fue profesor en el Instituto Teológico de Vida Religiosa (ITVR) y en la Escuela “Regina Apostolorum” de Madrid, con una pequeña colaboración docente con esta última hasta 2016.

Tras conocerse la noticia Luis Ángel de las Heras se dirigió a los leoneses y les comentó que "con vosotros va enviado humildemente a servir un obispo que procura ser ante todo, aunque no lo consiga siempre, misionero”.

Haciendo suyo el lema del Domund de este año: ‘Aquí estoy, envíame’, el próximo obispo de la Diócesis de León, que no se despedirá de sus feligreses hasta el 13 de diciembre, se mostró “esperanzado, porque la misión en el nombre de Jesús es apasionante, aquí y en León y en cualquier parte”. Después de un turno de agradecimientos reconoció que su trayectoria de cuatro años y medio en la Diócesis de Mondoñedo le ha supuesto una experiencia “muy edificante” y quizá más breve de lo que preveía.

También comentó que el actual obispo de León, Julián López, le ha brindado “una calurosa acogida y me ha hablado muy bien de sus diocesanos y de todos los leoneses” a los que envió “un saludo fraterno y esperanzado”.

Por su parte, Julián López publicó una carta pastoral en la que ofrece algunas reflexiones sobre sus 18 años al frente de la Diócesis y su visión de la misma. “León es mucho León”, decía mi padre en los años en que vivió y disfrutó aquí gracias a Dios y a los amigos que hizo. Lo mismo pienso yo, fijándome no solo en la Santa Iglesia Catedral, tan celebrada y admirada, sino también y muy especialmente en las piedras vivas, es decir, en todos vosotros", apunta.

Añade que la Real Colegiata de San Isidoro con su culto eucarístico permanente y la hoy Basílica y santuario de la ‘Reina y Madre del pueblo leonés’ encabezan también el conjunto de iglesias parroquiales y conventuales y las incontables ermitas diseminadas por toda la diócesis.

“Comprenderéis que en estos momentos se agolpan en mi memoria infinidad de recuerdos y de vivencias junto a todos vosotros, los fieles cristianos miembros del pueblo de Dios de las parroquias y de las asociaciones laicales de la diócesis, los sacerdotes y diáconos, los miembros de los Institutos de Vida Consagrada, los alumnos de nuestros Seminarios de San Froilán y Redemptoris Mater Virgen del Camino, los niños y niñas, los jóvenes, los adultos y las personas mayores y los enfermos” detalla antes de expresar su gratitud a autoridades y representantes de las instituciones civiles, militares y culturales de la capital y provincia de León y de la comunidad autónoma “por la colaboración que prestan a nuestra Iglesia diocesana y por las atenciones que han tenido conmigo”.

Afirma en la carta que una de sus mayores satisfacciones en León ha sido la visita pastoral a las parroquias, que ha hecho de forma completa dos veces; la segunda precisamente el pasado domingo 18 de octubre acudiendo el pueblo de Roales de Campos, que es un enclave de la provincia de Valladolid en la comarca zamorana de Tierra de Campos que forma parte de la diócesis de León.

También hace referencia a los misioneros leoneses y menciona como uno de sus recuerdos más gratos de estos años la participación en Lima (Perú) en los actos del IV Centenario de la muerte Santo Toribio de Mogrovejo, el Patrono del Episcopado Latinoamericano (año 2006).

Julián López reconoce que cuando contempla los tomos del Boletín de la Diócesis de León correspondientes a los años de su ministerio pastoral -de 2002 a 2020- experimenta “sentimientos encontrados: el asombro ante el itinerario de la Iglesia local y su reflejo en proyectos y cartas pastorales, estudios o crónicas diocesanas y la preocupación ante la realidad religiosa diocesana, parroquial y de los grupos y movimientos, muy condicionada hoy por factores sociológicos y culturales”.

“Pero detrás de lo que se percibe se va realizando otra historia, o mejor dicho, la intrahistoria real pero asequible solamente a la mirada de la fe y de la esperanza” señala antes de pedir a sus diocesanos “comprensión y perdón por los fallos” y que recen por él. “Invoco sobre todos la bendición del Señor y la protección de la Reina y Madre del pueblo leonés”, concluye.