Manjares al horno de leña

Sopas de ajo con costra o asados se convierten en las épocas navideñas en un reclamo de la Panadería Plaza, ubicada en la localidad palentina de Villalumbroso

El panadero Jesús Plaza de Villalumbroso (Palencia) en su obrador asando carne y cocinado sopas de ajo con costra en el horno de leña de su panadería
El panadero Jesús Plaza de Villalumbroso (Palencia) en su obrador asando carne y cocinado sopas de ajo con costra en el horno de leña de su panadería FOTO: Bragimo Agencia ICAL

Pocas cosas hay más castellanas que los asados y si son en horno de leña, mejor que mejor. Lechazo -siempre churro-, cochinillo, costillares o sopas de ajo o de costra se convierten, más si cabe durante las fechas navideñas, en productos estrellas para reuniones y comidas familiares. Bien lo saben en la localidad palentina de Villalumbroso, donde la panadería de Jesús Plaza se convierte en ese punto para marcar en el mapa de los manjares tradicionales de la tierra.

Plaza traslada en declaraciones a la Agencia Ical que lleva en el municipio palentino desde que nació, ya que recogió el testigo de sus padres y decidió continuar con el negocio, por lo que lleva desde los 16 años en el ámbito panadero. Algo que no es muy habitual, ya que muchos negocios cierran tras las jubilaciones debido a lo “sacrificado del empleo”.

En primer lugar, desgrana que las sopas de tosta se consiguen gracias al pan candeal que fabrican, que se deja entre tres y cuatro días para que se quede duro. Tras ello, se parte en lonchas en una cazuela de barro y se añade aceite virgen extra, pimentón, pellizco de sal, un ajo machacado y agua mineral, y a esperar dos horas en el horno de leña.

El panadero Jesús Plaza en su obrador asando carne y cocinado sopas de ajo con costra en el horno de leña de su panadería
El panadero Jesús Plaza en su obrador asando carne y cocinado sopas de ajo con costra en el horno de leña de su panadería FOTO: Bragimo Agencia ICAL

Una vez cumplido ese tiempo, comenta que se saca la cazuela y se revuelven, se rompe la costra y se catan para comprobar si están sosas o menos alegres. Antes de volver a introducirlas en el horno durante dos horas más, se añade un chorreón de aceite, pimentón picante y algo más de agua.

Deja claro que esa tosta o costra característica y tan sabrosa se consigue gracias al horno de leña, que por la zona no queda ninguno, y las cuatro horas que conlleva la receta. Con este tipo de horno, las sopas poseen un toque y un aroma genuino, subraya.

Hoy en día es difícil encontrar este tipo de sopas, algo que reconoce Jesús Plaza, ya que ofrecer a los clientes este tipo de productos y servicios se convierte en “un plus de sacrificio, al tener que echar más horas”.

Aun así, las sopas, junto a los asados, se convierte en un conjunto de su oferta de la Panadería Plaza, pero solo los sábados y los domingos. Para ello, hay que encargarla con antelación, ya que no hay disponibilidad de este producto de manera normalizada como si fuera una barra o un dulce.

Asados y dulces

De igual modo que las sopas, los asados se convierten solamente durante los fines de semana en uno de los productos más demandados. El panadero posibilita dos opciones a este respecto con el fin de dar facilidades a los clientes.

Que cada persona traiga directamente su carne en cuestión para asar o encargarla a Jesús Plaza. De esa forma, la persona que es de fuera del pueblo se evita varios desplazamientos y ahorra tiempo. Y es que, garantiza productos cárnicos de calidad y de la zona, en el caso de los lechazos churros y con la vitola de calidad y garantía IGP.

El panadero Jesús Plaza en su obrador asando carne y cocinado sopas de ajo con costra en el horno de leña de su panadería
El panadero Jesús Plaza en su obrador asando carne y cocinado sopas de ajo con costra en el horno de leña de su panadería FOTO: Bragimo Agencia ICAL

Respecto al día a día del establecimiento, afirma que madrugan por la mañana para hacer pan, fabiola y rosco, que es de masa de pan candeal, la cual “lleva poca hidratación y está pasado por una refinadora”.

Tras tener listo el pan y repartir los pueblos cercanos, se procede a la limpieza del horno para dar lugar a la repostería. Los dulces se componen de magdalenas, cocos, amarguillos, sequillos, tontos, rosquillas de palo o almendradas, entre otros, apostilla.