Bajar es lo peor: el inicial descenso a los infiernos de la escritora Mariana Enríquez

Comentario del escritor y crítico literario Víctor Coral, vinculado con los Encuentros de Poetas Iberoamericanos de Salamanca

"Bajar es lo peor", libro de la escritora argentina Mariana Enríquez
"Bajar es lo peor", libro de la escritora argentina Mariana Enríquez FOTO: La Razón

La española editorial Anagrama ha tenido el acierto y buen gusto de reeditar la ópera prima de la ya famosa escritora argentina Mariana Enríquez (Buenos Aires, 1973). Como sabemos, la autora ganó el concurso de novela de esa casa editora el 2019, con una magnífica novela: Nuestra parte de noche. En Bajar es lo peor --de ahí se desprende el interés del libro-- están como en germen todos los atributos que pudimos hallar en la novela ganadora.

Primero, la historia: en lo que podríamos llamar un protagonismo compartido, una pareja de jóvenes citadinos, envueltos en una relación amorosa bastante peculiar, se enfrentan a sus respectivos demonios en un escenario de drogas, sexo, oscuridad y no future. Facundo es uno de ellos, un joven de singular belleza que ejerce la prostitución y tiene la virtud de atraer a todo el que lo rodee, aunque él se muestre todo el tiempo reservado y distante. El otro es Narval (a veces se le llama simplemente Val), un joven atormentado por visiones demoniacas, sórdidas, que halla en las drogas la forma de escapar a esa condición de visionario infernal.

El contexto: se trata de una novela de época, una novela de generación, diría. Enríquez logra retratar con nitidez la singular decadencia y la desesperanza de los años 90 latinoamericanos (pero otra de las virtudes de la novela es que su mirada puede abarcar a otras latitudes). Tanto es así, que la autora revela en una suerte de introducción a su libro cómo algunos lectores y lectoras le escribieron cartas e incluso la abordaron para pedirle detalles de los personajes, como si realmente tuvieran una existencia concreta.

Como sugerimos arriba, la novela contiene los principales vectores de la narrativa de ME, las líneas maestras que luego iban a constituir los pilares sobre los que se erigirían sus libros posteriores. Sin esfuerzo reconocemos en Bajar es lo peor esa angustia psíquica que caracteriza a los personajes de Enríquez, la atmósfera gótica que se ha convertido acaso en su marca de agua personal, la sutil vocación autodestructiva y excesiva de sus personajes. Incluso algunos rasgos estilísticos de escritura son reconocibles.

En suma, creemos que el lector fiel a Mariana Enríquez (sabemos que son legión que se incrementa incesante), y en general cualquier lector que guste de la narrativa latinoamericana de calidad, puede asomarse sin resquemores a estas páginas. La oscuridad luminosa, el fuego de la prosa bien formulada, la mirada profunda y escrutadora a la existencia humana estarán esperándolo, tal como en las otras novelas de la autora.