La contaminación causa la mitad de los casos de asma infantil de Barcelona

Si se respetasen las recomendaciones de la OMS podrían evitarse un 1. 230 casos atribuibles al NO2, que procede, sobre todo, de los vehículos

La contaminación en Barcelona, cada vez más presente
La contaminación en Barcelona, cada vez más presente

Hasta ahora, se sabía que la contaminación está detrás de uno de cada tres casos nuevos de asma infantil en Europa. Pero una investigación recién salida del horno del ISGlobal (Instituto de Salud Global Barcelona), centro impulsado por «la Caixa», matiza que en Barcelona los casos de asma infantil atribuíbles a la contaminación se elevan hasta el 48%. La mitad de los casos de asma infantil se podrían evitar si la ciudad respetara los límites de contaminación establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En concreto, 1.230 casos atribuibles al dióxido de nitrógeno (NO2); 992 casos, a las partículas en suspensión menores a 2,5 micras, y 789 casos, al carbono negro.

No es nada nuevo oír que el 98% de los barceloneses respira aire contaminado. Pero no por escucharlo en repetidas ocasiones, se debe normalizar. Las zonas con peor calidad del aire son los distritos del Eixample y Sant Martí. Coinciden con las que tienen más casos de asma infantil. Esto explica por qué los niños más afectados tienen un nivel socioeconómico más alto. «Porque en Barcelona, las familias con más recursos económicos viven en el área del Eixample y en la Diagonal, dos de las zonas con más intensidad de tráfico», cuenta el autor principal del estudio, David Rojas, profesor de la Universidad Estatal de Colorado e investigador de ISGlobal.

El dióxido de nitrógeno, el contaminante más dañino

De los tres contaminantes atmosféricos analizados, el peor es el dióxido de nitrógeno, porque es el que tiene mayores niveles de concentración. El 70% de los dióxidos de nitrógeno procede de los vehículos con motor diésel, que en los noventa se popularizaron porque consumían menos que la gasolina. Cuanto más antiguos más contaminan. El tiempo dirá si la puesta en marcha de la Zona de Bajas Emisiones revierte los casos de asma infantil. En cualquier caso, Rojas reclama más medidas, como reforzar el transporte público, su conectividad con viajes en bicicleta o recorridos a pie, reducir el aparcamiento en superficie y, en los casos en los que sea imprescindible moverse con vehículos privados, apostar por el coche o la moto eléctrica. «Además de mejorar la calidad del aire, la reducción del tráfico disminuiría los efectos de las islas de calo y aumentaría la actividad física

Para su investigación, que ha sido publicada en «Environment Research», Rojas y su equipo tomaron datos del censo de la población de Barcelona y las tasas de incidencia de asma en niños de 1 a 18 años de la base de datos del estudio de la Carga de Enfermedad Global y calculó la exposición a los tres contaminantes. Plantearon dos escenarios. El primero, con los niveles máximos anuales de contaminación atmosférica que marca la Organización Mundial de la Salud (OMS). El segundo, con los niveles más bajos de contaminación del aire detectados en una revisión de 41 estudios científicos anteriores.

Con el primer escenario, si Barcelona cumpliera con los límites establecidos por la OMS, podría evitar 445 casos de asma atribuibles al NO2 y 478 a PM2,5. Y en el segundo escenario, con los niveles más bajos de contaminación, se podrían evitar 1.230 casos atribuibles a NO2; 992, a PM2,5 y 789 al carbono negro.

Crece el asma infantil

En las últimas décadas, la incidencia de asma infantil ha aumentado. Y parte de la culpa la tiene la contaminación. Los niños son más vulnerables a la contaminación porque su sistema inmune y sus pulmones todavía están en formación. En Barcelona, la doctora María Jesús Cruz, del grupo de investigación del Vall d’Hebron Institut de Recerca, apunta que un 12% de los niños tiene asma. Principalmente, de tipo alérgico. Una exposición continuada a aire contaminado puede provocar inflamación, alterar el sistema inmune y asma. En muchos casos es remite en la edad adulta cuando el pulmón madura.