Ricard Opisso toma la palabra

Un libro editado por Gothsland recupera las memorias inéditas hasta la fecha del artista que fue testigo de la renovación creativa en la Barcelona de finales del siglo XIX

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Es uno de los principales nombres del arte catalán del siglo pasado, tanto como creador como testimonio directo de todo cuanto ocurrió. Ricard Opisso fue testigo del inicio del nacimiento del fenómeno Picasso en la cervecería Els Quatre Gats, de los primeros momentos de la construcción de la Sagrada Familia acompañando al mismísimo Antoni Gaudí, de los últimos coletazos de la bohemia del Moulin Rouge en París... En fin, de todo aquello que ha seguido fascinando tanto a especialistas como al público. Hasta ahora sabíamos que Opisso había tratado de explicar su vida en sus laboriosos dibujos, crónicas en tinta china que siguen impresionando. Lo que se desconocía es que también había dejado constancia de todo eso en algunos textos que debían ser el punto de partida de unas memorias que nunca llevó a imprenta.

Todo esto permanecía inédito hasta ahora.

La galería Gothsland, que dirige Gabriel Pinós, responsable también del Museu del Modernisme de Barcelona, presentó ayer el volumen «Barcelona i Els Quatre Gats» donde se expone el importante papel que tuvo Opisso entre finales del siglo XIX y principios del XX, siempre con la mítica cervecería de Pere Romeu como escenario fundamental.

El libro es el resultado de la exposición que Gothsland ha tenido en sus salas dedicada a Els Quatre Gats. En él podemos encontrar las 140 obras exhibidas, además de las inéditas memorias de Opisso, de las que un adelanto se pudo leer en las páginas de LA RAZÓN el pasado 5 de enero.

Para Gabriel Pinós reunir y publicar los textos de Opisso han supuesto seis meses de intenso trabajo, ordenando unos originales que en ocasiones plantean problemas de transcripción por su peculiar grafía. «Como miembro de Els Quatre Gats, socio de la Academia de Sant Lluc y del Real Círculo Artístico, Opisso fue la única figura que en este período convivió con todos esos ámbitos artísticos, todos muy diferentes entre ellos y con presupuestos estéticos distantes», dijo Pinós.

En el libro, como explicó su responsable. Pinós, «se publica el 90 por ciento de estas memorias», en las que «se constata que Els Quatre Gats, símbolo del libertinaje, de una suerte de “sexo, drogas y Wagner” es el contrapunto de Sant Lluc, que quería promover el arte desde el punto de vista cristiano».

Una de las aportaciones del volumen es el de resaltar el papel que tuvo Gaudí y que hasta ahora se había visto alejado de lo que representaba la modernidad del grupo en el que estaba Opisso junto con Picasso o Casagemas. «Tuvo una cierta vinculación con Els Quatre Gats a través de la figura de Opisso, que comenzó de muy joven a trabajar de delineante en el taller de Gaudí, donde estableció amistad con Joaquim Mir, que es quien introdujo a Opisso en el círculo de Quatre Gats (Ramón Casas, Santiago Rusiñol, Pere Romeu y Ricardo Utrillo)», sostuvo Pinós.

En su autobiografóa, Opisso también concreta sus vínculos con todos esos protagonistas de la aventura por la modernidad artística. De esta manera podemos encontrar interesantes retratos de nombres como el citado Gaudí, así como de Carles Casagemas, Pablo Picasso o Manolo Hugué.

Y es que Els Quatre Gats fue mucho más que un local en el que beber cervezas. Como aseguró Pinón allí los pintores eran «unos auténticos “influencers”, cuya forma de vestir y sus desaliñadas greñas eran imitadas por otros artistas». Ahora la cervecería recupera su memoria.