Picasso se pone la mascarilla

El museo barcelonés del artista abre este viernes sus puertas limitando su aforo a cien personas cada hora

El Museo Picasso de Barcelona reabre mañana viernes sus puertas
GRAFCAT8136 BARCELONA 11/6/2020.- Una trabajadora de la limpieza friega el suelo en una de las salas del Museo Picasso de Barcelona que, con un millón de personas anuales, es el más visitado de la ciudad, el cual reabre mañana viernes sus puertas después de adaptar sus instalaciones a las nuevas exigencias por la emergencia sanitaria debida a la pandemia de coronavirus. EFE/Toni AlbirToni AlbirEFE

No puede existir una mejor metáfora de lo que ha sido este encierro que la fotografía tomada por Robert Doisneau y que da la bienvenida a los visitantes del Museu Picasso de Barcelona a partir de este viernes. En ella vemos a Pablo Picasso, con su inconfundible camiseta a rayas, apoyando las manos en el cristal de la ventana, interpelando al espectador y casi asegurándonos que saldrá a recibirnos. Es la imagen después de estar confinado trabajando para nosotros, para los que disfrutamos de una de las grandes obras del siglo XX.

Su museo, tras semanas cerrado por culpa de la crisis sanitaria, reabre sus puertas extremando las medidas de seguridad y reduciendo el número de visitantes de manera que solamente podrán acceder cien personas cada hora. Emmanuel Guigon, director del museo, explicó a este diario que cuando se echó el cierre todo estaba en un buen momento. “Nuestra exposición temporal sobre Picasso y Paul Éluard había logrado 242.000 visitantes y se habían vendido unos 1.200 ejemplares de su catálogo, lo que es una cifra muy importante para un libro de estas características”, aseguró. Ahora, cuando la muestra dedicada a los dos amigos debería estar desmontándose, en las salas de la temporal todavía siguen las piezas de esa muestra, aunque en los próximos días empezará el desmontaje.

Mientras eso ocurre la colección permanente sigue abierta. Ha descendido el número de piezas expuestas por sala de manera que ahora se podrá disfrutar de las obras “para facilitar la circulación”, tal y como subraya Guigon. Bajo la etiqueta “Cuidamos el museo y cuidamos de ti”, el visitante se encontrará con la colección más importante del mundo de obras del Picasso joven, aquellos trabajos que explican y perfilan el genio que sería después sin olvidar su paso por la cerámica o la serie que realizó al final de su vida alrededor de “Las Meninas” de Velázquez. “Estamos recreando un relato que nos permite explicar la historia del museo. Sí, tendremos menos aforo, pero ahora enseñaremos la colección en las mejores condiciones posibles. Incluso tenemos unas marcas en el suelo para indicar que no se puede sobrepasar el aforo de dos, cuatro o seis personas por sala”, matiza el director del centro. Hay, eso sí, pequeños cambios que enriquecen la pequeña gran historia del museo. Por ejemplo, el óleo “La primera comunión”, una de las cumbres del Picasso joven, recupera el marco original con el que estuvo colgado durante años en casa de la familia Vilató hasta que el malagueño decidió regalarlo, junto con otras pinturas y dibujos, al espacio que lleva su nombre en la capital catalana.

Además de la muestra permanente, con los retratos de la familia de Picasso y sus amigos, los balcones de Barcelona y el arlequín que regaló el artista a la ciudad en 1917, el museo estrenará en unos días una importante muestra temporal. El protagonista de ella será el pintor surrealista Óscar Domínguez y tiene como punto de partida un objeto curioso creado por Domínguez en 1938: un fonógrafo enmudecido y pintado de blanco, cuyo plato está representado por un abdomen que gira bajo una mano que actúa como aguja, mientras que del amplificador salen las piernas de una mujer. “Jamais”, como se titulaba la obra, la guardaba Picasso en su colección personal. Ahora, “Jamai”, restaurada por el equipo del museo, estará en esta muestra junto con las fotografías de Nick de Morgoli en las que se ve al malagueño con el peculiar fonógrafo, además de una serie de imágenes de la Exposition Internationale du Surréalisme.

La pandemia se ha cobrado una víctima en forma de exposición y que debía inaugurarse en mayo. Se trata de la dedicada a Picasso como diseñador de joyas, con trabajos inéditos procedentes de una colección privada y de los herederos del artista. Lo más probable es que se presente finalmente en el primer trimestre del año que viene. Tampoco se podrá ver en esta temporada una gran retrospectiva dedicada a Daniel-Henry Kahnweiler, el que fuera gran marchante de Picasso y buen colaborador del museo barcelonés en sus primeros años. A partir de una selección de cuadros que formaron parte de su mítica sala parisina, la Galerie Louise Leiris, hoy guardadas en el Centro Georges Pompidou de la capital francesa, se recorre la gran aportación de Kahnweiler al mundo del arte. Pero no será hasta otoño del año que viene cuando viajen a Barcelona ese conjunto formado por piezas de Picasso, Masson o Braque.

Todos estos cambios han traído también una nueva propuesta expositiva que se dará a conocer en otoño. Bajo el título “Los cuadernos de dibujo” de Picasso, “un tema -según Guigon- poco conocido, pero que resulta relevante pues en ellos investiga y experimenta para solucionar los problemas inherentes a su proceso creativo”, se ofrecerá una dimensión nueva del autor de “Guernica”. Renunciando a los préstamos de museos extranjeros, el Picasso de Barcelona contará con varios cuadros de Velázquez procedentes del Museo del Prado, así como uno de Goya de Zaragoza, aparte de composiciones del Museu Nacional d’Art de Catalunya (Mnac), la Calcografía Nacional, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y el Museu de Montserrat. De esta forma se soplarán las velas de un cumpleaños muy especial: el 50 aniversario de la creación del Museo Picasso, que se abrió al público el 18 de diciembre de 1970. Como dice Guigon, “no podemos olvidar que fue el único museo creado por el propio Picasso. Es también su obra, su gran obra”.