«Hemos dado la talla y queda claro que el farmacéutico puede hacer más de lo que hacía»

Entrevista a Francisca Aranzana, farmacéutica comunitaria y vocal de Farmacia del Colegio Oficial de Barcelona (COFB)

A raíz de la crisis sanitaria generada por el coronavirus, han sido muchos los colectivos del ámbito sanitario que han recibido el reconocimiento de la población y las administraciones por su labor y el papel desempeñado en la gestión de la pandemia. Sin embargo, pocos se han acordado de las farmacias comunitarias, que durante los últimos tres meses han asumido un rol clave en la gestión de la situación, asesorando y tranquilizando a la población, prestando servicio y ofreciendo atención al paciente crónico, evitando contagios y contribuyendo a no saturar aún más el sistema sanitrio.

–¿Cuál ha sido el papel de la farmacia comunitaria durante la pandemia?

–Ha tenido un papel esencial en la crisis sanitaria. Nos hemos implicado activamente para dar soluciones y colaborar con la administración, adaptándonos a la situación. Creo que el colectivo ha salido reforzado, porque hemos dado solucionaes y no hemos dejado de dar la prestación framacéutica. Nos hemos dejado la piel.

– ¿Ha cambiado su rol debido a esta circunstancia excepcional?

–Hemos informado, educado y acompañado a la población. Además, gracias a la modificación de la receta electrónica, que nos ha permitido acceder al plan de medicación de cada persona a partir de su tarjeta sanitaria, hemos evitado en torno a un millón de desplazamientos a los Centros de Atención Primaria y eso ha ayudado a descongestionarlos y a evitar posibles contagios. Paralelamente, hemos creado una red de 135 voluntarios que nos ha permitido acercar los medicamentos a casa de los pacientes. Hemos hecho como unos 770 servicios a domicilio. También hemos acercado la medicación de farmacia del servicio de hospital a la farmacia comunitaria . En total hemos acercado unos tres mil medicamentos evitando así que el paciente tuviera que ir al hospital a recogerlos. Por último, citar que durante este tiempo hemos realizado 11 mil prestaciones farmacéuticas a unos 1795 pacientes de los hoteles de salud. Era impensable que en tres meses hubiéramos podido hacer tantas cosas.

–Durante los últimos tres meses, ¿cuál y cómo ha sido la actividad del sector? ¿Ha sido una actividad orientada principalmente a las necesidades generadas por el coronavirus? ¿Ha cambiado el perfil del paciente?

– No hemos cambiado. Hemos seguido atendiendo a los pacientes crónicos, pero éstos ya no venían a buscar la medica-ción, sino que se la hemos acercado a casa. Hemos atendido la patología normal, pero es cierto que nuestros clientes nos preguntaban mucho. Hemos hecho una gran labor educativa y hemos dado mucha tranquilidad a la población, a la que hemos ayudado a protegerse.

– ¿Se ha mantenido estable la actividad o ha habido picos? ¿Y las ventas?

– Ha decrecido. En estos tres meses hemos vendido mascarillas, gel hidroalcohólico, guantes y medicación para los enfermos crónicos. La gente no estaba para nada más, así que todo lo que es parafarmacia y demás, apenas se ha vendido nada.

– ¿Han vivido también las consecuencias de la escasez de Equipos de Protección Individual (EPI)?

– Totalmente. Hemos sufrido el estrés de no tener mascarillas ni guantes para nosotros. Además. tampoco teníamos para vender, ni eso ni gel hidroalcohólico ni alcohol, cuando había algunos supermeracados que sí que tenían, lo cual ha contribuido a incrementar nuestros estrés. No sabíamos ni dónde conseguir esos productos. A modo de ejemplo, los distribuidores te pedían 12 euros por mascarilla. No había EPIs. El Departamento de Salud hizo un pedido de 14 millones de mascarillas, que en su día, a principios de abril, costaban 76 céntimos y a día de hoy, desde hace un par de semanas, la población puede retirar con su tarjeta sanitaria cuatros mascarillas cada tres días por 76 céntimos hasta el fin del estado de alarma.

– Durante esta situación excepcional, ¿se ha afianzado el papel social de la farmacia comunitaria?

–Efectivamente. La proximidad de las farmacias, la confianza que transmite el personal farmacéutico, el haber resuelto las dudas de la población a nivel sanitario, el informarles acerca de cómo protegerse de posibles contagios...todo eso ha afianzado nuestro papel social.

– Tras lo vivido durante estos últimos meses y con la experiencia que la gestión de esta situación les ha aportado, ¿qué conclusiones extrae el sector? ¿Qué habría que cambiar o cuáles son los retos de futuro a afrontar a partir de ahora?

– Hemos aprendido a trabajar coordinadamente. Los Centros de Atención Primaria, los farmacéuticos, los especialistas...Todos somos importantes en el trabajo de atención al paciente. En el caso de las farmacias, en torno a 3.200 establecimientos en Barcelona y cerca de cuatro o cinco mil farmaceúticos hemos dado atención a toda la población todos los días. Hemos dado la talla y ha quedado claro que el farmacéutico puede hacer más de lo que hacía antes de la crisis sanitaria y eso lo hemos demostrado estos días en beneficio del paciente.