Max Brooks: «En este planeta no hay vencedores»

El autor de «Guerra Mundial Z» regresa catorce años después a la narrativa con «Involución», un relato fascinante con ecos de la realidad

El escritor Max Brooks
El escritor Max BrooksMichelle Khonos

Está considerado como uno de los grandes nombres de referencia de la ciencia-ficción actual gracias al espectacular éxito que tuvo su novela «Guerra Mundial Z» en todo el mundo, con adaptación cinematográfica protagonizada por Brad Pitt. Ahora, catorce años después, el autor de aquella obra, Max Brooks, regresa con una nueva novela, «Involución», que desde esta semana ya está en las librerías de la mano de Reservoir Books.

En esta ocasión viajamos hasta la comunidad ecológica Greenloop donde todo salta por los aires tras la erupción del Rainier. Allí se ofrecía una vida ideal para sus habitantes, gracias a unos avances tecnológicos que iban de la mano de la naturaleza. Entre las ruinas de ese caos aparecen unos diarios que explicarán lo sucedido y sus consecuencias.

Brooks, en rueda de Prensa desde California, explicó esta semana lo que representa para él «Innovación». «He leído mucho sobre supervivencia de individuos, países y especies. Este libro es sobre la supervivencia de una comunidad. En todos mis libros hay un tema central que es la cooperación, el trabajar juntos. Desgraciadamente eso es algo que no es a veces un buen entretenimiento. Por eso en los “reality” el mensaje siempre es la competencia, unos contra otros. En inglés hay una palabra para eso y es suicidio. En una crisis tenemos que trabajar conjuntamente. En este planeta no hay vencedores y si hay una crisis medio ambiental todos perdemos», explicó el escritor.

Puede parecer leyendo los libros de Max Brooks que puede estar de alguna manera obsesionado con el fin del mundo. El autor se justificó y aseguró que «no estoy obsesionado con eso sino con el fin del antiguo mundo, con el cambio. 1914 fue el fin del mundo tal y como se conocía en ese momento. Es decir, el cambio no quiere decir el final, pero sí lo es si no cambiamos nosotros mismos. Hablo y escribo sobre el adaptarse. Mis personajes viven sus vidas y de repente algo se mete en su camino y tienen que adaptarse. Me fascina que no sean las mismas personas que eran al principio y que tengan que adaptarse. Así es la vida y en mis 48 años ya he visto lo que pasa cuando no cambias». Eso es también lo que le ha hecho trabajar en la ficción porque «si solo das reflexiones a los lectores, los acabas adormeciendo o insultando. Pero si cuentas una gran historia a la que añades datos reales entonces puedes crear un buen entretenimiento con sustancia».

¿Es difícil narrar así en una época en la que seguimos padeciendo el coronavirus y con un presidente de Estados Unidos que toma decisiones que parecen fuera de todo sentido común? «El tipo de ficción que yo hago tiene que ser realista. No invento, no puedo inventar. Por tanto, me pongo muchas barreras de mí mismo. Así que las cosas van cambiando conmigo a medida que trabajo en el libro. Por ejemplo, dejando de lado a Trump, el mejor ejemplo es la novela que hice basada en el videojuego Minecraft. Estaba a medio libro y cambiaron el juego; tuve que adaptarme. Si hablamos del mundo exterior, ahora mi narrativa no está afectada por Trump, pero si en un momento dado escribo sobre el mundo de hoy, cómo no incluir a Trump».

Max Brooks reconoce que pese al éxito que logra su obra, «no sé cómo poder complacer al público. Escribo sobre todo aquello que me fascina. Mis libros son muy personales».

Brooks es un experto en la necesidad de adaptarse, ya que de niño sufrió dislexia, y de no ser por la ayuda de madre, la actriz Anne Bancroft, y la enseñanzas que encontró en las obras de su «maestro» el escritor Tom Clancy, no sería el escritor que es «hoy». El escritor es también hijo del célebre cómico Mel Brooks. Cuando se le pregunta si su padre lee sus libros contesta que «se alegra de que tenga este trabajo».