El Escorial de Cataluña

Acompañados del ministro de Sanidad, Salvador Illa (1i), de la delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera (2d) y del prior Rafael Barrué (1d), los Reyes Felipe VI (2i)y Letizia (3i)atienden las explicaciones del abad Octavi Vilà (3d)durante su visita al Monasterio de Santa María de Poblet, en Vimbodí i Poblet, TarragonaDavid Domench Europa Press

No parece gratuito que los Reyes hayan escogido el monasterio de Poblet para su visita a Cataluña. Se trata de uno de los principales símbolos de la historia catalana, entre otras cosas por ser el Panteón Real de sus monarcas. Pero este lugar histórico no solamente es depositario de los restos de reyes sino que también lo es de documentos de primer orden para entender lo que ha sucedido en Cataluña en los últimos cien años. Y es que es aquí donde se encuentra el archivo personal del que fuera presidente de la Generalitat Josep Tarradellas y de muchos partidos y políticos fundamentales durante la Segunda República, la Guerra Civil, el franquismo y la transición.

Decía Josep Pla que «Poblet es una invitación permanente. Poblet siempre hace pensar». No resulta gratuito que el último libro publicado por este autor fuera precisamente una guía del monasterio y su entorno una guía fundamentada, además de ser uno de los hogares que acompañaron al gran autor de «El quadern gris» en la recta final de su vida. Porque Poblet es tranquilidad, pero vestida de historia y conocimiento. Fue precisamente Pla quien estableció un evidente paralelismo entre este monasterio y el de El Escorial.

En Poblet descansan los restos de los reyes de la Corona de Aragón. Fue Pedro IV el Ceremonioso, junto con el abad Copons, quien puso en marcha en 1340 un viejo deseo de Alfonso II: convertir el monasterio en el panteón real. Entre otros monarcas, hoy pueden verse allí los sepulcros donde reposan Jaime I El Conquistador, Pedro El Ceremoniosos y sus tres esposas: María de Navarra, Eleonor de Portugal y Eleonor de Sicilia. Fernando de Antequera, Alfonso V el Magnánimo y Martín el Humano son otros nombres destacados que están enterrados en este espacio.

En este conjunto, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, hay también ricas joyas artísticas, como es el retablo de alabastro de Damià Forment, realizado entre 1527 y 1529, uno de los grandes tesoros del arte catalán de todos los tiempos.

En 1981, una vez concluido su paso por la Generalitat de Cataluña, Josep Tarradellas hizo donación de su archivo político y personal a Poblet. Estaba poniendo de esta manera la primera piedra para la creación de lo que hoy es el Archivo Montserrat Tarradellas i Macià. No solamente alberga los documentos guardados por el que fuera el primer presidente del Govern tras la muerte de Franco, sino que son muchos los que han donado y siguen donando sus bibliotecas y archivos, como son los casos de Jaume Miravitlles, Paul Preston, Juan Antonio Samaranch o Ramon Barnils.