Diada: ¿Quién es quién? Un repaso a sus protagonistas desde 2012

El 11 de septiembre se ha convertido en uno de los motores del “procés”

La Diada, desde que se erigió en la fiesta de Cataluña, ha tenido siempre una fuerte carga simbólica para el nacionalismo catalán, pero desde que, en 2012, se convirtiera en unos de los motores del “procés” ha tomado, además, una gran influencia en la política catalana. Tanto es así que, las manifestaciones que se han ido organizado han tenido después eco sobre la evolución política en Cataluña y sus protagonistas e impulsores han acabado en la primera línea.

Carme Forcadell

Si alguien se ha convertido en el icono de la Diada y la movilización masiva del independentismo es Carme Forcadell. Primera presidenta de la influyente Asamblea Nacional Catalana, bajo su batuta se organizaron las tres primeras grandes manifestaciones a favor de la independencia que dieron un impulso imparable al “procés”. De hecho, un ejemplo del eco y empuje que tuvo en sus inicios es que tras el 11-S de 2012, la marea humana de independentistas que se echaron a la calle forzaron a Artur Mas a adelantar las elecciones a noviembre. Dos años más tarde, en 2014, Forcadell marcó el rumbo del “procés” con su famosa frase dirigida a Mas, “President, ponga las urnas”, que desembocó en el proceso participativo del 9 de noviembre de 2014. Todo el protagonismo que había adquirido Forcadell en la sociedad civil se tradujo en 2015 en un salto a la primera línea política: concurrió como número dos de la lista de JxSí -coalición entre Convergència y Esquerra- en las elecciones catalanas del 27 de septiembre de 2015 y fue escogida presidenta del Parlament en la legislatura que culminó en el 1-O y la declaración de independencia y, como consecuencia de ella, ha terminado condenada a 11 años y medio de prisión por un delito de sedición.

Muriel Casals

Presidenta de Òmnium Cultural entre marzo 2010 y julio 2015, Muriel Casals compartió protagonismo en los inicios del “procés” con Forcadell. De hecho, Casals fue un paso por delante de Forcadell y ya en 2010 lideró la primera marcha masiva organizada por el nacionalismo catalán: fue el 28 de junio de ese año para protestar contra la sentencia del Estatut dictada por el Tribunal Constitucional, que anulaba varios de sus artículos. Tras esa multitudinaria manifestación, en 2012 fue de la mano de Forcadell y de la ANC para convocar las concentraciones de la Diada y, en 2015 también dio el salto a la primera línea política al concurrir como número tres de la lista de JxSí -por detrás de Raül Romeva y Forcadell y justo por delante de Artur Mas-. Sin embargo, su trayectoria política no pudo continuar al fallecer el 14 de febrero de 2016.

Artur Mas

Considerado el artífice del “procés”, aunque más forzado por las circunstancias que por iniciativa propia, Artur Mas se embarcó en el proyecto rupturista tras el desgaste que supuso acceder a la presidencia de la Generalitat en plena crisis económica y tener que hacer recortes. El clima político y social que desencadenaron sus medidas entre 2010 y 2012, unido a los crecientes problemas de corrupción que pesaban sobre su partido, le obligaron a dar un volantazo y envolverse en la “estelada” y el “procés”, que acabaron desbordándole y dejando a su espacio político en un declive sin freno: fragmentado y derrotado -perdió sus primeras elecciones frente a Inés Arrimadas en 2017, pese a que JxCat logró retener la presidencia de la Generalitat-.

Jordi Sánchez

Jordi Sánchez relevó en la presidencia de la ANC a Forcadell gracias a una maniobra política de Convergència ya que no había salido ganador de las elecciones de la entidad celebradas en 2015. Si bien, Sánchez fue tomando peso político y se convirtió en uno de los primeros espadas del grupo dirigente del “procés”. Su presencia en el Palau de la Generalitat se hizo una constante durante el camino hacia el 1-O y la DUI y su imagen tratando de negociar con la Guardia Civil mientras se producían los registros en la sede de la conselleria de Economia el 20 de septiembre de 2017 dieron buena cuenta del papel y peso que tenía asignado dentro del propio independentismo. Encarcelado desde el 16 de octubre de ese año, ha dado el paso a JxCat.

Jordi Cuixart

Jordi Cuixart, como Jordi Sánchez, también se convirtió en una figura de máxima influencia dentro del independentismo durante el “procés”, aunque a diferencia de Sánchez, que se ha unido a JxCat y ha ingresado en la dinámica partidista, Cuixart ha permanecido alejado y se ha mantenido al frente de Òmnium, una circunstancia que le ha dotado de un mayor grado de independencia dentro del independentismo. De hecho, ahora mismo, con un separatismo marcado por una guerra a cara descubierta y sin cuartel, Cuixart se ha erigido en una de las figuras más autorizadas y respetadas. Más allá de su independencia, también ha logrado un gran eco su advertencia al Tribunal Supremo durante el juicio: “Lo volveremos a hacer”.

Oriol Junqueras

Cuando reciben duros ataques de ciertos sectores del independentismo por ser blandos, tanto Oriol Junqueras como los principales dirigentes actuales de Esquerra recuerdan que ellos ya eran independentistas antes de que se pusiera en marcha el “procés” y salían a la calle el 11-S cuando era algo minoritario en Cataluña.

Quim Torra

Previo a su paso a la primera línea política concurriendo a las elecciones del 21-D con JxCat y, luego, siendo elegido presidente de la Generalitat, Quim Torra relevó a Muriel Casals al frente de Òmnium Cultural en 2015. Aunque tuvo un paso discreto, Torra siempre reivindica su papel activista en los años previos a la fase final del “procés”: tanto en la calle como en los medios de comunicación, desde donde dejó sus escritos en los que tildaba a los españoles de “bestias con forma humana”, “carroñeros, víboras, hienas” o “pobres individuos”.

Elisenda Paluzie

Elisenda Paluzie ha relevado a Jordi Sánchez al frente de la ANC y ha tratado de acaparar máximo protagonismo desde 2018, pero el papel de la entidad se ha ido diluyendo dentro del tablero político catalán. Pese a que mantiene una importante capacidad movilizadora, la voz de la entidad ya no tiene el eco que tenía cuando estaba Forcadell al frente ni mucho menos: de hecho, su hoja de ruta hacia la independencia aprobada el año pasado marca que si el separatista logra superar el 50% de los votos habría que revalidar la DUI, pero apenas ha hecho ruido y los principales partidos políticos la han desatendido.