Historiadores catalanes desmontan mitos del independentismo sobre la Diada

Una asociación desgrana, desde una “visión crítica”, cómo se desarrolló la Guerra de Sucesión que desembocó en la simbólica fecha del 11 de septiembre

El nacionalismo catalán ha podido ir construyendo a sus anchas y sin apenas contraargumentación su propio relato contra España durante años. Sin embargo, a raíz del estallido del “procés”, el constitucionalismo ha reaccionado y ha empezado a plantar cara hasta el punto de que, ahora, lejos de asumir el 11 de septiembre como la fiesta de Cataluña como cuando se reguló en 1980, ha comenzado a dar la batalla para cambiarla -Sociedad Civil Catalana plantea que sea el 23 de abril, día de Sant Jordi- y desmitificarla.

En este sentido, Historiadors de Catalunya, una asociación compuesta por un grupo de historiadores catalanes con el objetivo “de difundir y dar a conocer nuestra historia desde la máxima objetividad posible, con sentido crítico, académico” y plantar cara a la “manipulación” del nacionalismo catalán, ha elaborado siete vídeos en los que trata de desmontar, desde una “visión crítica”, los mitos del independentismo sobre la Diada.

El primer vídeo toma como punto de partida la muerte de Carlos II (Casa de Austria) y el nombramiento de Felipe V (Casa de Borbón) como sucesor y la convocatoria, por parte del nuevo Rey, de las Cortes catalanas en Barcelona el 12 de octubre de 1701, que finalizan el 14 de enero de 1702 con “éxito”. “De las cortes surgen las Constituciones o Fueros de Cataluña, donde la nobleza reconoce la soberanía del Rey y el Rey, a cambio, les concede privilegios”, afirman los historiadores. De hecho, recalcan que, por ejemplo, el austracista Narcís Feliu de la Penya las considera las “más favorables” para Cataluña. Sin embargo, la llegada de los Borbones también implica la paz con Francia y el ejército se retira de Cataluña, algo que para algunas familias, que habían vivido del suministro de bienes a las fuerzas armadas, supone un problema porque se quedan sin contratos y, como consecuencia, empezaron a organizar el partido austracista para derrocar a los Borbones y devolver la corona a la Casa de Austria. “Mientras tanto, en la Cataluña central estalla un conflicto por el poder económico entre varias familias de Vic y de Manlleu”, zanja.

El segundo vídeo empieza con una pelea en 1703 entre miembros de esas familias que desencadena una ola de violencia causando decenas de muertes, mientras el virrey, sin apenas tropas a su disposición, intenta poner orden y llama a Barcelona a los culpables de los enfrentamientos. “Para evitar ser detenidos, se declaran en rebeldía”, afirman los historiadores, y añaden que buena parte parte de estas familias, ajenas a las instituciones catalanas -Diputación del General (Generalitat) y el Consell de Cent (Ayuntamiento de Barcelona)-, deciden contactar con Inglaterra -mediante una reunión en secreto en Génova- para traer la Guerra a Cataluña -los catalanes aportarías voluntarios y el territorio en que pelear, mientras que Inglaterra pondría dinero, armas y tropas-.

El tercer vídeo explica cómo ingleses y holandeses “cumplen con su palabra” y desembarcan en Cataluña -17.000 soldados-. Sin embargo, al llegar y “en contra de lo pactado" en Génova, no aparecen los 6.000 voluntarios catalanes y se plantean su regreso. “El supuesto levantamiento catalán contra los borbones no se produce”, apunta Historiadors de Catalunya. Si bien, en el último momento, el último virrey de Cataluña durante el reinado de Carlos II ordena a seis de sus oficiales catalanes que vayan a sus pueblos con un grupo de hombres armados para que fuercen a sus alcaldes a alzarse en armas. “La mañana del 19 de agosto de 1905, Joan Nebot llegó a Riudoms con 10 hombres armados a las 3 de la mañana. Se dirigió a la casa del alcalde, levantándolo de la cama y obligándole a reunir al consistorio”, explican los historiadores, y añaden que acabó jurando fidelidad a Carlos (Casa de Austria) y renegando de Felipe V bajo “coacciones”, llamando a las armas a todos los varones del pueblo. “Los alzados fueron llamando de pueblo en pueblo forzando a la rebelión”, zanja. La mayoría de las poblaciones se entregaron sin plantar cara: solo algunas ciudades como Lleida o Cervera, que se resistieron.

El cuarto vídeo empieza en el 14 de septiembre de 1705 con el asedio a Barcelona. A esas alturas, tanto la Generalitat como el Consell de Cent estaban a favor de los Borbones, así como buena parte de los representantes en las Cortes de 1701-1702. Como la ciudad resistía, los aliados iniciaron un bombardeo indiscriminado sobre objetivos civiles y, cuando la ciudad cayó, unos 6.000 refugiados afines a los Borbones salieron de Barcelona y Carlos se aprestó a formar unas nuevas cortes afines a su causa, excluyendo a la Casa de Borbón y anulando las Constituciones de 1702. “Jurídicamente suponía que, si perdían la guerra, Felipe ya no tendría que respetar su parte del acuerdo de 1702 y, por tanto, abolir los privilegios y leyes del Principado que quisiera”, concluye.

En el quinto vídeo, los historiadores explican cómo Felipe V reaccionó y puso cerco a Barcelona. Pero cuando parecía que Felipe tomaría Barcelona y capturaría a Carlos, una escuadra aliada aparece con refuerzos y los borbónicos huyen y son derrotados y se alarga la guerra y “se necesitarán soldados”. Esta circunstancia obliga a Carlos, ya Rey de España y que controlaba casi toda la Corona de Aragón, a crear a cinco regimientos de migueletes, que tendrán que ser financiados por los pueblos y esto causará una devastación por los campos catalanes.

En el sexto vídeo, los historiadores explican cómo los contratistas militares catalanes, alzados en armas en 1705, vuelven a firmar contratos con el ejército aliado y su negocia “prospera”. En 1707, el ejército borbónico -compuesto por españoles y franceses- aplasta al ejército aliado austracista -todos sus regimientos son extranjeros, ningún español entre sus filas- en la batalla de Almansa. Poco después, en octubre de 1707, cae Lleida y la guerra se empieza para torcer para Carlos.

El séptimo vídeo desgrana el final de la guerra, que culmina en la caída de Barcelona el 12 de septiembre de 1714. En este sentido, explica que se crea un ejército barcelonés y los pueblos de Cataluña rechazan prestarle ayuda: “Barcelona se defenderá sola. El bloqueo de Barcelona se inició el 6 de julio de 1713”, detallan los historiadores, que explican que quien defendía la ciudad era Antonio de Villarroel, un antiguo militar borbónico adherido a los aliados austracistas, que planteó una defensa “tenaz”, pero, a finales de agosto de 1714, Villarroel “estima que la ciudad no puede resistir más y recomienda capitular para evitar el saqueo”. “Los políticos se niegan y destituyen en el cargo al militar”, añaden y, finalmente, el 11 se avienen a negociar para rendirse al día siguiente.