El PDeCat y el partido de Puigdemont libran una batalla en los tribunales por las siglas de JxCat

Ambas formaciones intercambian reproches en la vista celebrada en un juzgado por el uso de la marca electoral

La relación entre el PDeCat y JxCat ha dado hoy muestras evidentes de tensión tras la ruptura materializada hace un mes. Aunque las negociaciones continúan en pie para tratar de encontrar algún tipo de acuerdo que minimice los daños del divorcio a ambas formaciones, lo cierto es que las relaciones también parecen cada vez más deterioradas a tenor de la vista celebrada en los juzgados esta tarde por la demanda interpuesta por el PDeCat contra el partido de Carles Puigdemont por apropiarse las siglas de JxCat. La juez decidirá en los próximos 10-15 días si toma medidas cautelares y suspende el uso de la marca de JxCat.

La vista, en todo caso, ha estado marcada por la tensión y los reproches. El abogado de JxCat, Agustí Carles, ha acusado al PDeCat de tratar de “paralizar” la actividad de un competidor político y ha advertido de que si se suspende el uso de las siglas, podría suponer un “daño irreparable” para el partido y comportaría importantes pérdidas económicas -493.000 euros, resultado de multiplicar el número de asociados de JxCat por 120 euros de cuota anual-. También ha echado en cara al PDeCat que la demanda no tiene legitimidad por el órgano de dirección que tomó la decisión de interponerla -la Ejecutiva, en lugar del Consell Nacional- y ha reprochado al partido heredero de Convergència de estar metiéndose “en la vida interna de otro partido”.

Por su parte, la abogada del PDeCat, Laia Bartomeus, ha acusado a JxCat de querer “apropiarse” del capital político y de los recursos de la formación, y ha defendido que la demanda no requería del aval del Consell Nacional. El origen de la demanda está en la asamblea que celebró JxCat el pasado 27 de junio para cambiar los representantes legales del partido y poner al frente a afines a Puigdemont.

De suspender el uso de la marca electoral, el partido de Puigdemont se hallaría en un grave problema ya que las elecciones catalanas podrían celebrarse entre finales de enero y principios de febrero. De hecho, la estrategia del expresidente de la Generalitat con el desenlace de la actual legislatura -Quim Torra podría ser inhabilitado en los próximos días- ha ido encaminada a alejar al máximo posible la celebración de los comicios ante la accidentada puesta en marcha de su nuevo partido, JxCat, que prevé concluir el próximo sábado el congreso fundacional.

Entre otras cosas, esta ruptura entre el PDeCat y JxCat ha tenido también como consecuencia el divorcio entre Puigdemont y Artur Mas, que ha decidido quedarse en el partido heredero de Convergència. Si no hay acuerdo de última hora, ambas formaciones concurrirán por separado a las próximas elecciones catalanas, circunstancia que podría mermar las opciones de victoria del partido de Puigdemont.