“El capitalismo desaparecerá como el feudalismo. Creo que se expandirá el modelo social de China”

Entrevista con el catedrático de Estructura Económica, Santiago Niño-Becerra

Tras sus éxitos editoriales en el pasado anticipando la anterior crisis económica y sus consecuencias, Santiago Niño-Becerra vuelve a publicar un libro: “Capitalismo 1679-2065” (Editorial Ariel). En esta ocasión, el doctor en Economía y catedrático de Estructura Económica de la IQS School of Management (Universitat Ramon Llull) firma una obra en la que fija y fundamenta por qué el capitalismo tiene fecha de caducidad.

¿Es irreversible el final del capitalismo que usted fija en 2065?

La historia de los últimos 2.000 años nos demuestra que los sistemas económico-sociales han aparecido cuando era conveniente, han tenido una duración de unos 250 años y, cuando se han agotado, han evolucionado hacia el siguiente.

¿El capitalismo morirá o evolucionará?

Los sistemas no sé si mueren o evolucionan. Un sistema no se muere de un día para otro, habrá una transición, pero es irreversible. Evolucionó el sistema económico-social del Imperio Romano, el sistema feudal o el sistema mercantilista. El feudalismo parecía algo que estaba totalmente consolidado, pero cuando se precisó de una apertura comercial, aquella cerrazón de la Edad Media desapareció y se pasó a otra cosa. Con el capitalismo pasará lo mismo. Hay datos que nos lo indican: por ejemplo, la competencia, que está disminuyendo. Vamos a grandes plataformas, grandes empresas que se sitúan por encima de los países. Vamos a la reducción de la competencia, reducción del número de empresas, tendencia al oligopolio. Esto ya no será capitalismo, será otra cosa, lo cual tampoco significa que el capital no siga siendo fundamental. Al revés, el capital creo que será más importante.

Pero, ¿cómo concuerdan esas hiperestructuras empresariales con la dinámica desglobalizadora actual?

Lo que está relocalizándose son las producciones. Por ejemplo, el iPhone se fabrica en China, pero puede volver a Estados Unidos a fabricarse. Sin embargo, no lo harán personas, lo harán robots. En este sentido, sí que parece que hay una relocalización o desglobalización, pero lo importante es el capital, que cada vez viaja con más facilidad por el mundo. Lo mismo ocurre con el conocimiento.

¿Cómo será el sistema económico que sustituirá al capitalismo?

Las pymes o los profesionales que sobrevivan serán satélites, trabajarán prácticamente full time para estos grandes conglomerados. A nivel social, con las personas habrá cada vez más regulación. El ejemplo lo tenemos en China. China es un laboratorio para esto.

Es decir, ¿vamos hacia el modelo de China?

A nivel social, sí. China está desarrollando con una meticulosidad increíble un sistema de identificación personal de una gran sofisticación. Han desarrollado un carnet por puntos que te premia o penaliza en función de tus comportamientos y han llenado el país de millones de cámaras para monitorizar a los ciudadanos. Creo que esto se expandirá. Esto supondrá menos desorden público, habrá mas homogeneidad.

¿Por qué considera que la tecnología y la robotización de la economía conduce a un aumento del desempleo? ¿No es posible que se cree otro tipo de actividades que dé empleo, como ha ocurrido en el pasado?

Hay estudios que señalan que, en algún momento del siglo XXI, para fabricar el 100% del PIB del planeta hará falta solo el 5% de la población mundial (serían 350 millones de personas). Hay otros que dicen que con 150 millones bastaría. ¿Por qué es así? Por la tecnología. Con la tecnología nos venden la idea de que destruye empleo, pero crea empleo. Lo cual es verdad, pero a día de hoy, por cada siete empleos que destruye, crea uno. Destruye un empleo de bajo o medio valor y crea uno de alto valor.

Pero también es cierto que en los últimos años también se han dado ejemplos de fracaso de la implementación de la tecnología. Por ejemplo, los ebooks no han conseguido desbancar al libro de papel.

Durante siglos hemos leído en papel y sustituir una cosa por otra, cuesta, sobre todo, para personas de una cierta edad. Va a ver dos causas por los que la tecnología se va a imponer: por un tema de productividad; y, porque nos vamos a ver forzados a aceptar la tecnología. Por ejemplo, yo estoy convencido de que dentro de unos años a la gente no le van a dejar conducir para evitar accidentes, porque la gente se puede equivocar. Las actividades que requieren más presencia de personas van a ser las que más van a tardar en desaparecer, como aquellas que requieren de una emotividad o asertividad.

¿Y ve alguna solución para el desempleo?

No creo que el desempleo suba mucho más, a corto plazo. En España nos vamos a quedar en el 16-17%, lo que pasa es que se va a convertir en estructural. De hecho, el BBVA hizo un estudio en que planteaba que íbamos a un desempleo estructural del 20%, aunque no creo que sea del 20 y será un poco menos. Va a ver muchísimo subempleo: personas a las que le hagan un contrato de dos horas al día, que puede ser indefinido incluso, y de otras horas en otro lugar. En Estados Unidos el pluriempleo está supergeneralizado.

Hablemos de España. Habla continuamente de problema estructural del modelo productivo por el bajo valor añadido. ¿Hay solución?

Creo que, en los años 80, España tenía tiempo para haberlo hecho si hubiera habido ganas, capital y voluntad. Tanto a nivel privado, como público. Personalmente, creo que España ha perdido ya el tren. Este desempleo estructural es absolutamente irreversible. ¿Qué hubiera habido que hacer para que Alcoa no se marchara? Bajar el coste energético en vertical. El problema de fondo es que el aluminio es un producto de bajo valor añadido. ¿Existe el peligro de que Apple traslade su sede desde California hasta Corea o Marruecos? Evidentemente, no. ¿Por qué? Porque Apple diseña productos de altísimo valor añadido y un diferencial de costes de un 4,5 o 6% es poquísimo. En cambio, para otros sectores de bajo valor añadido, un 4% es muchísimo.

¿Qué tipo de reformas puede hacer España para salir más fuerte de esta crisis?

Estas reformas ya nos las ha dictado Europa. Van a estar vinculadas a la concesión de los fondos europeos y afectará, sobre todo, al empleo y las pensiones. En el caso de las pensiones, cabe recordar que la tasa de ahorro española es baja porque un 55% de los españoles no puede hacer frente a un imprevisto de 400 euros, por ejemplo. Si resulta que las pensiones se deben reformar y el poder adquisitivo va a bajar, habrá un empeoramiento del nivel de vida. Al final, llegamos a la conclusión real de que España es un país pobre: hay zonas ricas, por descontado, pero, en general, es un país pobre.

¿Y no ve viable el reclutamiento de investigadores españoles para reforzar la economía española?

Imagínese que es un bioquímico que trabaja en el MIT (Massachusetts Institute of Technology), integrado en un equipo que va como un tiro y en el que, posiblemente, el director de ese departamento haya sido premio Nobel, y saquen patentes por un tubo y recibe una oferta del Gobierno o una empresa en España. ¿Usted qué haría?

Depende del proyecto que ofrezcan. Si es capaz de reunir en España a otro equipo de investigadores de alto nivel, puede ser, ¿no?

El problema que tienen los investigadores es que necesitan un equipo. Hay voluntad en España de hacer esto, pero no hay recursos para hacerlo. En segundo lugar, llegamos tarde. Por ejemplo, a nivel farmacéutico hay seis grandes grupos en el mundo: no tiene sentido que España quiera ponerse a investigar y desarrollar un gran grupo porque si alcanza un nivel, vendrá uno de estos grandes grupos y empezará a poner millones encima de la mesa y lo comprará. España era agraria en el siglo XIX cuando la revolución industrial estaba ya arraigada en Inglaterra, Francia, Prusia o Bélgica. Ahora, seguro, que hay voluntad, pero creo que no hay recursos porque España tiene muchos agujeros que tapar. Tenemos mucha deuda y la gran mayoría no es para inversión sino para gasto corriente.

¿Qué le parece el plan económico de Pedro Sánchez y el anuncio de la creación de 800.000 puestos de trabajo?

A la que leí esta noticia me acordé de la promesa de Felipe González diciendo que iba a crear 800.000 puestos de trabajo y no solo no se crearon, sino que se destruyeron 800.000. Pedro Sánchez tiene que detallar qué tipo de empleo se va a crear para estas 800.000 personas. Me parece que es una carta a los Reyes Magos.

Usted sostiene que la izquierda tiene que reinventarse.

La última vez que aparece ideología en un programa político fue el programa que el Partido Laborista del Reino Unido presentó en las elecciones de 1902. A partir de ahí, la ideología empezó a desaparecer. Toni Blair lo dijo muy claro: no hay derechas ni izquierdas, sino que hay buena o mala administración de los recursos públicos. En el momento en el que se asume que en España la tasa de pobreza está anclada en el 24% desde los años 80 y se ha quedado ahí y no pasa nada, la izquierda ha desaparecido. Se le puede llamar como se quiera, pero lo que se pone de manifiesto es que aquel referente típico de la izquierda que es buscar la igualdad ya ha desaparecido. Otra cosa es que el mensaje se mantenga porque vende para conseguir votos. Curiosamente, los sindicatos más combativos que existen están en Estados Unidos porque están absolutamente despolitizados, desprovistos de ideología. Por ejemplo, en los años 2000 consiguieron bloquear todos los puertos del Pacífico, algo inimaginable en Europa.