Cataluña admite que el toque de queda “está encima de la mesa” aunque aún no se ha debatido

La portavoz de la Generalitat matiza que no se ha tomado ninguna decisión y llama a observar la evolución del virus antes de tomar nuevas restricciones. No descarta ninguna medida

El cierre de los comercios abiertos 24 horas en Cataluña, entre las 22.00 y las 07.00 horas, ha entrado en vigor este martes
El cierre de los comercios abiertos 24 horas en Cataluña, entre las 22.00 y las 07.00 horas, ha entrado en vigor este martesQuique GarciaEFE

La Generalitat admite que el toque de queda es una posibilidad que está encima de la mesa para tratar de frenar la propagación del virus, aunque matiza que por el momento “no hay ninguna decisión tomada en este sentido”. “No está debatida ni decidida”, ha asegurado. Así se ha pronunciado la portavoz del Ejecutivo, Meritxell Budó, en rueda de prensa tras la reunión semanal del gabinete y una semana después de aplicar severas restricciones como el cierre total de bares y restaurantes. “No descartamos ninguna medida en caso de que sea necesaria”.

Se ha dado la circunstancia, además, de que la portavoz del Govern ha comparecido casi al mismo tiempo que el Ministro de Sanidad, Salvador Illa, quien ha anunciado que el Gobierno estudiará con todas las comunidades autónomas aplicar un toque de queda generalizado en todo el Estado. “Hemos oído el anuncio del ministro Illa planteando la aplicación de un toque de queda general en el Estado. A nosotros no nos ha llegado la medida concreta por parte del Estado”, ha apuntado emplazando la discusión a la reunión de mañana entre los consejeros de Salud de todas las comunidades autónomas e Illa.

Budó se ha referido a las palabras del secretario general de Salut, Marc Ramentol, quien esta mañana en una entrevista en la Cadena Ser no ha descartado aplicar el toque de queda en Cataluña si la situación epidemiológica no mejora. “Es una posible solución que tenemos sobre la mesa”, ha dicho. Pese que cerrar bares y restaurantes durante quince días es una medida drástica, el comportamiento de la sociedad no está acompañando este esfuerzo y en este sentido, advierte de que el Govern todavía tiene margen para endurecer aún más las restricciones sociales.

Cataluña empezó a mirar de reojo a París este pasado fin de semana, cuando la capital gala inició el fin de semana estrenando su toque de queda nocturno. El primero en hablar del tema fue el conseller de Interior, Miquel Sàmper, al reconocer el sábado que el Ejecutivo estaba atento al país vecino. “Queremos ver los resultados y la eficacia que tiene” en Francia, aunque “ni en el Govern ni en ninguna reunión del Procicat se ha hablado de esto todavía”.

Sólo un día después fue el propio presidente en funciones, Pere Aragones, quien se refirió de nuevo a esta medida, inédita hasta la fecha: “No podemos descartar ninguna medida, el toque de queda no está descartado, aunque en estos momentos no está encima de la mesa”. Hoy, dos días después, el Govern admite que está encima de la mesa aunque aún no se sopesa y se supedita sólo a un empeoramiento severo de las cifras del virus. En el Ejecutivo también quieren observar los efectos de cierre de bares y restaurantes, y la limitación de aforo de comercios, gimnasios y centros culturales.