Opinión

El negocio de la inmigración ilegal

Es una estrategia para crear clientes dependientes, votos cautivos cuando les regularizan y engrasan el gasto social

SANTA CRUZ DE TENERIFE, 28/08/2025.- El buque de la ONG Open Arms este jueves en el puerto de Santa Cruz de Tenerife durante la visita realizada por el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, quien se reunió con el presidente y fundador de la ONG, Óscar Camps, antes de anunciar que el Open Arms permanecerá en Canarias durante dos meses para realizar una campaña de concienciación sobre el drama de la ruta atlántica de inmigración como respuesta a "discursos xenófobos" y para "recuperar un po...
Barco de la ONG Open ArmsAlberto ValdésAgencia EFE

Se ha generado una enorme polémica por la actuación de la ONG Open Arms ante la llegada masiva de inmigrantes ilegales. La izquierda ha lanzado una campaña acusando de fascista y asesino a los políticos que piden que se impida que una ONG se interponga en las labores del ejército. La organización afirma en su web que “a ti también te salvaríamos. Cuando una vida está en peligro, arriesgamos la nuestra para salvarla”. Todo se enmarca en la polémica de que el barco entorpece las labores del ejército. Inmediatamente, han aparecido los ataques de la izquierda.

Óscar Camps, de Open Arms, afirma que "el objetivo no es sustituir a Salvamento Marítimo. Venimos aquí a aportar conocimiento sobre la realidad que se vive en estas rutas migratorias y a sensibilizar a la ciudadanía ante un discurso racista xenófobo que crece y cala en algunas partes". Es decir, parece que es informativa.

No dudo de la buena voluntad e intenciones de la ONG y su fundador. De hecho, parto de la base de que tienen un objetivo noble. Sin embargo, el infierno está lleno de buenas intenciones. El socialismo ha masacrado a cientos de millones de personas con supuestos objetivos sociales y buenas intenciones.

Cuando se dedican importantísimas cantidades de subvenciones para mantener la actividad de la ONG y promocionarla en escuelas, es normal que se genere una polémica sobre si lo que se consigue con ello es evitar o promover y perpetuar la inmigración ilegal.

Es más, cuando la actividad de una ONG duplica o entorpece la labor del ejército, el efecto negativo es exponencial. En el mejor de los casos supone una duplicidad, en el más habitual un escollo y, en el peor, un incentivo a que se dispare el tráfico de personas. Si, como afirma la izquierda, la ONG está haciendo la labor que no hace el ejército ¿no sería lógico dedicar esas subvenciones a fortalecer el presupuesto de Salvamento Marítimo?

Lo triste es que esta ONG está siendo utilizada por la ultraizquierda para promover varios mensajes: que el ejército no sirve o es irrelevante y que la inmigración ilegal es un problema social que se soluciona abriendo las fronteras. Ambas son falsedades. Detrás de todo hay una estrategia de desprestigio de las fuerzas y cuerpos de seguridad como si fueran entes represores y, a la vez, de disparar los impuestos y el gasto para atender a un problema que ellos crean.

Esa misma izquierda que exige fronteras abiertas es la que aplaude que se impida a los ciudadanos de Cuba o Corea del Norte escapar de sus infiernos. La misma que calla cuando China impone políticas de inmigración implacables y donde no se presentarían ni en sueños, porque el barco sería hundido en un minuto, con tripulación incluida.

Esa misma izquierda que exige fronteras abiertas quiere fronteras cada vez más cerradas para los nativos contribuyentes, la inversión y la libertad de información. Esa misma izquierda que habla de humanidad y de “niños” “migrantes” los relega a ser zombis dependientes. Porque es una estrategia de control social, no de tener empatía o humanidad.

Negocios ilegales

La inmigración ilegal hace dispararse el negocio del tráfico de personas que controlan organizaciones mafiosas cuyas actividades incluyen el narcotráfico y la prostitución.

Tras la inmigración ilegal hay una enorme red multinacional de explotadores. Según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, las mafias explotadoras mueven a más de 2,5 millones de personas anuales, generando ingresos de más de 7.000 millones de dólares. Esas mafias saben perfectamente dónde se facilita su negocio con políticas equivocadas.

Anunciar a bombo y platillo la regularización de centenares de miles de inmigrantes ilegales genera efecto llamada. Decir en las televisiones locales que crearás 250.000 empleos para inmigrantes genera efecto llamada. Anunciar que todo inmigrante ilegal tendrá una renta estatal y alojamiento crea efecto llamada. Subvencionar barcos que facilitan y hacen más barata la actividad de las mafias es subvencionar a dichos grupos de traficantes de droga, personas y armas. Así, la mafia solo se tiene que preocupar de usar medios baratos porque en medio del mar les recogerán a sus “clientes”.

La gran mentira del discurso de la izquierda es esconder como “labor humanitaria” una actividad que no deja de ser subvencionar el delito, incentivarlo y cooperar con las mafias.

Lo que deshumaniza a los inmigrantes es su uso político desde la hipocresía del buenismo. El drama personal es el de esas familias que dedican entre 3.000 y 5.000 euros a pagar el tránsito a una mafia, equivalente en muchos casos a los ahorros de toda la vida de familias enteras. El drama personal de familias que saben que, si envían chicas en esos barcos, muchas “desaparecerán”. El drama personal de personas que llegan a nuestras costas y los convierten en zombis dependientes.

Llamarles personas “migrantes” o “personas en movimiento” e intentar confundirnos equiparando inmigración legal con ilegal es engañar y embelesar un problema económico y social.

Su drama es que en sus países les maltratan, que las mafias les expolian y que en nuestro país les utilizan y abandonan. Es más fácil hacerse el buenista con inmigrantes ilegales y que sea usted el que lidie con los problemas sociales que se generen después, que dejar de poner trabas comerciales a los países de donde vienen y dejar de subvencionar a los regímenes que les empobrecen.

Subclase dependiente

La izquierda intenta convencerle a usted desde la propaganda y la mala conciencia. Le dicen que los inmigrantes pagarán las pensiones y que es usted un ser sin alma si no aprueba la acogida masiva. La evidencia empírica es que la inmigración ilegal ni paga las pensiones ni reduce la carga pública, sino al revés. La aportación neta al sistema es negativa en todos los tramos de edad, como se ha demostrado en Dinamarca, y lo que es ser mala persona e inhumano es usar el dinero de los demás para presentarse como el bueno y pasarle las consecuencias sociales y delictivas que se puedan dar a usted.

La permisividad con la inmigración ilegal no es una política social Es un negocio. Es una estrategia para crear clientes dependientes, votos cautivos cuando les regularizan y engrasar la maquinaria de gasto “social”.

Lo realmente fascista e inhumano es que se utiliza a los inmigrantes para aumentar el expolio público y convertirlos en una subclase dependiente cuyos efectos negativos en la sociedad los sufre usted, no los políticos.