“Si nada cambia, en quince días la atención primaria colapsará”

El director asistencial del CAP de Sarrià, Roger Vinyeta, denuncia que están desbordados, especialmente por tener que asumir la tarea de hacer pruebas diagnósticas a los sospechosos de contagio en las escuelas del área sanitaria

Protesta de médicos ante el Palau de la Generalitat en la plaza de Sant JaumeALBERT GEAREUTERS

La Atención Primaria ha tenido que soportar un gran peso en la gestión de la pandemia sin apenas recursos, materiales y humanos, para poder hacer frente al gran volumen de trabajo que ha recaído sobre sus profesionales. Durante la primera ola de contagios, el sector ya denunció una sobrecarga, pero ahora la situación se ha agravado al tener que asumir también la gestión de las escuelas. Son ellos los responsables de llevar a cabo las pruebas diagnósticas a todos los alumnos y profesores sospechosos de coronavirus por haber estado en contacto con un positivo.

Todo ello está provocando una saturación de la Primaria, pero sobre todo, y lo que es más grave, un desgaste total de sus profesionales, que están al límite.

En este sentido, Roger Vinyeta, director asistencial del CAP Sarrià, advierte sobre la situación límite que se está viviendo estos días en su Centro de Atención Primaria. «Estamos dedicando muchos esfuerzos a hacer PCR, con mucha presión por parte de las 56 escuelas de nuestra área básica, las cuales suman un total de 17 mil alumnos y 2500 profesores, y del apoyo y supervisión de las residencias, que en total son 37 y acumulan 1500 residentes y 2 mil profesionales». Pero es sobre todo la labor de hacer las pruebas diagnósticas a los sospechosos de los centros educativos la que supone una sobrecarga para este Centro de Atención Primaria, que paralelamente debe seguir manteniendo la atención sanitaria a los vecinos, a los que también debe hacer PCR cuando la situación así lo requiera, así como la campaña de vacunación de la gripe o gestionar las bajas, las medicaciones...

«Así como el protocolo de las residencias, con las que ya llevamos trabajando 15 años y conocemos muy bien, está funcionando, el de las escuelas no, porque en este caso el Departament de Salut debería hacer de interlocutor, pero está desaparecido y es el de Educació el que lo está haciendo, sin estar preparado para ello», denuncia Vinyeta, quien reclama «una coordinación superior para tomar decisiones concretas, porque ahora mismo esa responsabilidad cae sobre nosotros y eso desgasta mucho».

Ante esta situación, con un exceso de volumen de trabajo, está claro que es necesario priorizar tareas y funciones y, en este contexto, desde el CAP Sarrià, organizado y preparado para atender a los vecinos de su área sanitaria y no a los miles de alumnos de las escuelas de la zona, de los cuales más del 90% no pertenecen a esa área, tienen una cosa muy clara: «No podemos dejar de prestar atención al enfermo, a nuestro paciente, que es el vecino que necesita de nuestros servicios y no el contacto de un positivo, que no está enfermo». «No podemos dar prioridad a hacer los PCR en las escuelas y por ello, a día de hoy, podemos tardar una semana en hacer la prueba diagnóstica a los escolares que han estado en contacto con algún positivo».

Pese a que desde el pasado mes de junio el CAP Sarrià ha incorporado a su plantilla dos médicos de familia y un pediatra, que suplen la baja por jubilación de un médico y otro pediatra, así como cuatro enfermeras -una de ellas para hacer PCR en las escuelas-, cinco administrativos y dos gestores COVID de escuela, y estudia reforzar la atención a las residencias con otro médico, un auxiliar clínico o un administrativo, sus profesionales no llegan a asumir todo el volumen de trabajo con el que este Centro de Atención Primaria lidia a diario. De hecho, tal y como reconoce Vinyeta, «debido a la presión de los PCR, algunas enfermeras han tenido que doblar».

En este sentido, el director asistencial del CAP Sarriá es consciente de que el hecho que su centro sea uno de los pocos que no depende del Institut Català de Salut (ICS) les beneficia al permitirles la autogestión, pero «ello no sirve de nada si no me dan el dinero para poder contratar y, en contrapartida, nos dificulta el acceso a la coordinación». Pero para Vinyeta el gran problema a la hora de hacer frente a la sobrecarga de trabajo no es tanto el número de profesionales disponibles, sino su estado emocional y anímico. «Si en las próximas dos semanas no hay un cambio de actitud de la población, el sistema de la Atención Primaria colapsará, no por el trabajo, sino por el desgaste de los trabajadores; es sobre todo por una cuestión mental», advierte Vinyeta quien recuerda que «llevamos siete meses sin parar y solo hemos estado tranquilos durante la primera quincena de junio». «Estamos destrozados mentalmente», asegura para a continuación poner de relieve que «es muy duro ver que no hay salida al volumen de trabajo». Y pese a ello, por ahora, el CAP Sarrià “no ha querido reducir la actividad presencial y la idea es mantenerla tanto tiempo como sea posible, pero es cierto que prevemos que en breve tendremos que hacer cambios». En este sentido, el director asistencial avisa que, si bien la atención primera es «la primera línea y estamos preparados para asumir este papel, nos han devastado y si caemos, no hay recambios». «Si la Primaria colapsa será como un tsunami y después caerán los hospitales y eso sí que no nos lo podemos permitir”.

Por ello, para Vinyeta, medidas como la llegada de los test rápidos de antígenos a la Primaria no supone un cambio destacado en lo que respecta a la saturación de los CAP, entre otras cosas porque «éstos no mejorarán la situación, ya que primero habría que hacer pedagogía de qué utilidad tienen: no todo el mundo es utilitario, sino que estos tests son para las personas que tienen síntomas". Pero sobre todo porque, a su entender la cosa es grave y «es necesario tomar decisiones». «La única manera de frenar al virus es cerrarlo todo un par de semanas. Nos va la vida en ello», advierte al respecto.