Así se salvó la vida de una niña de 12 años a la que el virus de la covid dejó sin corazón

Vall d’Hebron da de alta al caso infantil más grave que ha tratado desde el inicio de la pandemia: 45 días después de ingresar en estado crítico en la UCI.

El pasado 14 de septiembre se puso en marcha un operativo a gran escala para salvar la vida de una niña de once años a la que el corazón le iba a fallar de un momento a otro. Hacía ya unos días que se había contagiado del virus de la COVID-19 y cuando parecía que se estaba recuperando de la infección, su sistema inmunitario enloqueció. Reaccionó con una inflamación exagerada que le provocó una miocarditis. Los médicos lo llaman síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico (SIM-Ped ) y matizan que es muy inusual. La niña, que tiene nombre pero su familia ha pedido que no se diga, ingresó con una insuficiencia cardíaca grave en el Hospital de Son Espases de Palma de Mallorca, la ciudad donde vive. Pero a los dos días su corazón no respondía a la medicación y los médicos concluyeron que la única manera de sacarla adelante era con ayuda de una máquina que se llama ECMO, un soporte artificial que sustituye temporalmente las funciones del corazón o de los pulmones mientras el paciente se recupera. El problema es que en Son Espases no tenían esta tecnología y el centro pidió ayuda urgente al Hospital Vall d’Hebron de Barcelona. Arrancaba una operación logística “compleja”, en palabras del doctor Joan Balcells, jefe de la UCI pediátrica del Vall d’Hebron, en la que participaron dos hospitales, el SEM, el SAMU, la Guardia Civil, los Mossos d’Esquadra, los bomberos y el Ejército.

El equipo médico llega al aeropuertoEjército del Aire

El servicio de emergencias de las Islas Baleares coordinó el traslado en avión. Primero envió un avión a Barcelona para recoger la máquina y al equipo médico: dos pediatras, dos enfermeras de la UCI pediátrica y un cirujano cardíaco -para colocar la ECMO, hay que introducir dos cánulas gruesas por las venas que se conectan a la máquina para mejorar la oxigenación-. El doctor Balcells recuerda que el traslado fue “complicado”. La Guardia Civil escoltó la ambulancia camino al aeropuerto donde les esperaba una avión del Ejército del Aire. De madrugada, aterrizaron en El Prat. Los Bomberos les esperaban por si necesitaban ayuda para transportar a la niña, que estaba enchufada a una aparatosa maquinaria. No hizo falta. De nuevo, los Mossos d’Esquadra escoltaron la ambulancia hasta el Vall d’Hebron. “La coordinación de todo el dispositivo hizo posible que en menos de seis horas, la paciente ingresara en la UCI del Hospital Vall d’Hebron con el tratamiento en ECMO”, dice con orgullo el doctor Balcells.

Traslado de la paciente de Mallorca a Barcelona en el avión del Ejército del AireEjército del Aire

“El corazón de la niña dejó de funcionar del todo y durante seis días la ECMO sustituyó su función", continúa el doctor. “Una semana después su corazón volvió a activarse, sin ninguna lesión. Se le retiró la ECMO, más tarde la ventilación mecánica y a los 17 días pasó a planta”, explica con alegría contenida. “Pacientes como esta niña nos dan una satisfacción especial porque requieren que pongamos todo nuestro conocimiento y esfuerzo para tirarlos adelante”, reconoce el jefe de la UCI pediátrica de Vall d’Hebron.

“Cuando la recibimos en planta, constatamos que ni el virus ni la inflamación había dejado secuelas en ningún órgano y que lo único que necesitaba la niña era recuperar el tono muscular después de 17 día en la UCI en situación crítica”, cuenta la doctora Susana Melendo, adjunta de la Unidad de Patología Infecciosa e Inmunodeficiencias de Pediatría, que recoge el hilo del relato. Melendo explica que pasó cuatro semanas en la planta de hospitalización de pediatría recuperándose, que allí cumplió sus 12 años y lo celebró con su madre, que no se separó de ella, y con el equipo que la cuidaba, y que hace diez días volvió a Mallorca. Allí estuvo cuatro días más ingresada en el Hospital de Son Espases para familiarizarse con el equipo médico que le harán el seguimiento. Y ahora ya está en casa.

El equipo de Vall d'Hebron que ha cuidado de la niña desde que ingresó crítica en la UCI se despide tras darle el altaHospital Vall d'Hebron

La doctora Melendo y su equipo no tiene ninguna teoría de por qué esta niña desarrolló esta patología inflamatoria a consecuencia del coronavirus. Tenia una enfermedad endocrina, hipertiroidismo o síndrome Graves Basedow, pero los médicos no creen que tuviera relación. “Es un caso excepcional”, insiste. Como hay tan pocos casos es difícil establecer un patrón. Lo que sí han constatado es que este tipo de síndromes se dan en niños mayores, entre 10 y 17 años. En la primera ola, sólo siete pacientes pediátricos requirieron ECMO en toda Europa. El doctor Balcells matiza que el síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico (SIM-Ped ) que sufrió la niña de Mallorca no es exactamente la enfermedad de Kawasaki, en la que se inflaman los vasos sanguíneos, y de la que se habló en la primera ola, tras detectarse algunos casos aislados en el Reino Unido. “Es de la familia, en los dos casos, el organismo reacciona a la infección con una inflamación exagerada que pone en entredicho uno o varios órganos”, comenta. La medicación para estos casos está protocolizada. “Se empieza con antivirales y se sigue con antiinflamatorios, corticoides como la dexametasona, y glammaglobulinas”, resume la doctora Melendo.

Tanto la doctora Melendo como el doctor Balcells subrayan que la covid en niños no tiene nada que ver con la enfermedad en los adultos. Los menores, como el caso de la niña de Mallorca, no tienen afectación pulmonar. “La única situación potencialmente grave es que desarrollen un síndrome inflamatorio, pero es muy infrecuente”, insiste. En estos momentos, en el hospital pediátrico de Vall d’Hebron sólo hay dos niños ingresados por covid. Desde el inicio de la pandemia, han tenido 48 niños con coronavirus, 14 han pasado por intensivos y todos han tenido una buena evolución clínica. También el caso más grave, la niña de Mallorca. Antes de acabar este relato, la doctora Melendo deja este mensaje: “Que una buena noticia no se convierta en un hecho alarmante: un caso como el de esta niña es muy poco frecuente y ha acabado bien”.