Esquerra y JxCat chocan por la fecha de las elecciones

Meritxell Budó abre la puerta a un retraso de las urnas por la pandemia y el partido de Oriol Junqueras lo rechaza

El vicepresidente de la Generalitat en funciones de presidente, Pere AragonèsQuique GarciaEFE

Con unas perpectivas electorales cada vez más alejadas de la victoria y con unos problemas internos que se acrecientan, JxCat agitó ayer el fantasma de la suspensión de las elecciones del 14 de febrero. «Si no se puede garantizar el derecho a voto de todos, no sé si se podrán celebrar», aseguró la portavoz de la Generalitat y dirigente de JxCat, Meritxell Budó, ayer en una entrevista en «Ràdio 4», aludiendo a un hipotético empeoramiento de la evolución de la pandemia en los próximos meses. Desde Esquerra, lejos de asumir esa postura, defienden que el compromiso del Govern es que la convocatoria electoral se mantenga tal y como está prevista y atribuyen esas palabras al lío interno que tiene JxCat rumbo a las urnas.

A juicio del partido de Oriol Junqueras, que también advierte a JxCat que el Govern ya tiene informes encima de la mesa que avalan esa fecha electoral y se ha empezado a trabajar en protocolos para garantizar la seguridad de los votantes –por ejemplo, se está habilitando pabellones con ventilación para que se vote ahí en lugar de usar los colegios–, con estas declaraciones, Budó se ha puesto en modo partidista (JxCat) y deja entrever que ahora «no le conviene hacer las elecciones». ¿Por qué? Porque JxCat todavía está en plena fase de constitución y se antojan problemas para escoger al candidato.

Una vez que Puigdemont ha renunciado a optar a la presidencia de la Generalitat, se ha abierto la batalla de las primarias en JxCat y se enfrentan la portavoz en el Congreso Laura Borràs y el conseller Damià Calvet. Ambos representan perfiles muy distintos pese a que comparten el objetivo de la independencia de Cataluña y auguran una pugna reñida y compleja ya que son voces con peso dentro del nuevo proyecto político de Puigdemont.

Además, JxCat sigue por detrás de Esquerra en las encuestas. En el sondeo publicado ayer por el Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat –CIS catalán–, Esquerra toma distancia y vencería con holgura. Los republicanos obtendrían 36-37 escaños, mientras que el partido de Puigdemont, penalizado por su divorcio con el PDeCat (partido de Artur Mas), se quedaría en entre 28-30 diputados.

En cualquier caso, la fecha de las elecciones ya fue motivo de discordia entre los socios de Govern: Esquerra apostaba por haberlas celebrado a principios de octubre cuando la situación epidemiológica era mucho más favorable, mientras que JxCat siempre ha intentado retrasarlas. Y un retraso, en estos momentos, también favorecería a JxCat, que que necesita más margen para ponerse a punto y competir en las urnas con garantías

También hay que tener en cuenta el precedente de las elecciones vascas y gallegas –celebradas en julio–, donde hubo grupos de población –muy reducidos, eso sí, ya que eran aquellas personas que estaban infectadas– que se quedaron sin poder ir a votar debido a la pandemia, pero los comicios se celebraron. Si bien, en estos momentos, la evolución de la pandemia ha mejorado ostensiblemente en Cataluña tras las restricciones del último mes.