Elecciones Catalanas

¿Quiénes son los candidatos a las elecciones catalanas del 14 de febrero?

Hasta nueve partidos pueden conformar el Parlament más fragmentado de la Historia tras el paso por las urnas. Análisis de las debilidades y fortalezas de cada uno

Candidatos Elecciones Cataluña
Candidatos Elecciones CataluñaFotoLa Razón

Hasta nueve candidatos de nueve formaciones distintas pueden conformar el Parlament más fragmentado de la Historia en Cataluña tras el paso por las urnas. El “efecto Illa”, la pugna dentro del independentismo y la batalla en la derecha han marcado los primeros días de campaña, al margen de la irrupción de los presos, en semilibertad y sumándose a la caravana de sus partidos desde el primer minuto. Pero, ¿quién es quién en esta carrera electoral? Pere Aragonès, Salvador Illa, Laura Borràs, Carlos Carrizosa, Alejandro Fernández, Ignacio Garriga, Jéssica Albiach, Dolors Sabater y Àngels Chacón se estrenan, todos ellos, en una cita inédita y determinante.

Pere Aragones (ERC): Batalla contra Illa en el peor momento

Pere Aragonès (Pineda de Mar, 1982), es un auténtico hombre de partido, afiliado cuando aún ni era mayor de edad a las juventudes de ERC, bregado en el ámbito municipal -fue concejal en la localidad costera de Pineda de Mar- y veterano diputado experto en asuntos económicos que ha ejercido de presidente en funciones tras la inhabilitación de Quim Torra. Candidato por primera vez a la Generalitat, encarna el perfil de gestión que Esquerra busca proyectar en una nueva etapa marcada por su apuesta por una hoja de ruta más pragmática y por huir de polémicas y herencias del pasado. Sin embargo, a ERC la fecha del 14-F le coge a contrapié: los republicanos, en plena disputa con el PSC, son los artífices de la fallida suspensión electoral al ostentar la presidencia en funciones y las carteras más importantes en plena crisis sanitaria y social (Salud o Trabajo). Tras apostar decididamente por una estrategia basada en el diálogo con el Gobierno y en hacer equilibrios con su influencia en el Congreso, los republicanos empiezan a percibir ahora el aliento de sus rivales en las encuestas –con un resultado cada vez más comprimido entre ellos mismos y el PSC de Salvador Illa, al que identifican como principal rival al margen de Junts– y a acusar el desgaste de la pandemia en permanente disputa con JxCat. Pere Aragonès debe lidiar también con JxCat y proyectarse como hombre de gestión y garante del independentismo más posibilista ante la estrategia de confrontación contra el Estado de Laura Borràs.

Salvador Illa (PSC): Al asalto del Govern para un cambio de era

Salvador Illa (La Roca del Vallès, 1966) aterrizó en la política municipal muy joven (con 21 años), aunque, desde entonces, ha ido creciendo en el PSC hasta aspirar ahora a ser presidente de la Generalitat. Licenciado en filosofía y con un MBA IESE Business School, fue alcalde de su municipio entre 1995 y 2005, etapa muy fructífera ya que se creó “La Roca Village”, icono del comercio en Cataluña. De ahí, pasó por diferentes cargos de la Generalitat cuando el PSC tuvo la presidencia del Govern, ha pasado por la empresa privada en algunas etapas y por la docencia como profesor de universidad. Tras recoser al PSC y reimpulsarlo junto a Miquel Iceta, ahora tiene el reto de vencer el 14-F. Su nombramiento inesperado ha sacudido todas las expectativas electorales: encuesta tras encuesta de la Generalitat ha reflehado su popularidad en Cataluña y, ya como cabeza de lista socialista, hay sondeos que auguran su victoria. Desde el primer momento, el PSC ha proyectado a Illa como «president», un mensaje que también está surtiendo efecto. Illa cuenta a su favor el talante que ha mostrado durante la gestión de la pandemia para reconstruir una Cataluña triturada por el «procés» y apuntillada por la pandemia. En este sentido, el candidato socialista puede penetrar tanto en el electorado constitucionalista –siempre ha sido firme frente al independentismo– como en el electorado moderado del independentismo. Además, de vencer y tomar el relevo de Inés Arrimadas, también tendría mucho mayor margen para pactos ya que podría entenderse tanto a derecha como a izquierda y tanto con fuerzas constitucionalistas como soberanistas –Comunes y PDeCat– e independentistas –ERC–.

Laura Borràs (JxCAT): Activismo para alimentar el “procés”

Laura Borràs (Barcelona, 1970) es filóloga y aterrizó en la primera línea política en 2017 para concurrir en la candidatura de JxCat y Carles Puigdemont. Si bien, desde mucho antes ha ostentado cargos públicos, como la dirección de la Institución de las Letras Catalanas (2013-2017), experiencia que ahora le puede estallar de pleno en sus aspiraciones de ganar el 14-F y ser presidenta. Borràs se halla investigada judicialmente por haber presuntamente adjudicado contratos a dedo. Ha sido consellera de Cultura y portavoz de JxCat en el Congreso, plaza en la que ha podido foguearse políticamente para tratar de aspirar ahora a la Generalitat. JxCat tiene ahora el reto de encontrar su espacio en la Cataluña «postprocés», copada por la pandemia y sus derivadas socioeconómicas. Y, en ese propósito, parte, de momento, con la desventaja de vivir excesivamente del «procés» y tener un discurso poco definido en torno a otras materias. En este sentido, contribuirá poco a limar esa imagen Borràs, un perfil mucho más activista y poco asociado a la gestión del día a día. Además, de cara a las elecciones, JxCat ha dejado claro que tiene intención de alimentar y revigorizar el proyecto rupturista planteando una nueva hoja de ruta para la independencia. Borràs, que contará con Carles Puigdemont en las listas como escudero, ha manifestado su voluntad por que se celebren las elecciones el próximo 14 de febrero porque cree que puede superar a una Esquerra desgastada por la pandemia y porque el tiempo también corre en su contra al estar pendiente de la causa judicial en el Tribunal Supremo por la presunta adjudicación a dedo de contratos cuando dirigía la Institución de las Letras Catalanas.

Carlos Carrizosa (Ciudadanos): Veteranía ante los malos augurios

El veterano diputado Carlos Carrizosa (Barcelona, 1964) –con escaño en el Parlament desde 2012– y dirigente de la más estricta confianza de Inés Arrimadas e el encargado de dar la cara en unas elecciones que se antojan complicadas para el partido naranja. Azote del independentismo durante el “procés”, ha ajercido de líder de la oposición tras la victoria del partido en 2017 y la marcha de Inés Arrimadas al Congreso. Ahora, todas las encuestas coinciden en pronosticar una fuerte debacle de la formación en las urnas: Ciudadanos es la formación que más puede acusar la candidatura de Salvador Illa y la concentración del voto útil contrario al independentismo en torno a los socialistas. El intento fallido de coalición, los fichajes del PP –especialmente el de su exnúmero uno, Lorena Roldán, apartada a dedo para colocar precisamente al propio Carrizosa– y la estrategia a la ofensiva de los populares para erigirse en «casa grande del constitucionalismo» pueden hacer el resto. Ante la cuestionada posición de Inés Arrimadas a nivel nacional, la presión sobre el partido naranja es total en unos comicios catalanes que marcarán la supervivencia y el devenir de la formación en lo que resta de legislatura. A su favor, Carrizosa cuenta con su amplia experiencia, con ser una de las voces más críticas del independentismo durante los años del «procés» y con la importante implantación del partido en Barcelona y su zona de influencia, el llamado «cinturón metropolitano» que se tiñó de naranja en los comicios de 2017.

Alejandro Fernández (PP): Proyecto para liderar el constitucionalismo

Alejandro Fernández (Tarragona, 1976) empezó a militar muy joven en la política. Politólogo, Fernández ingresó en el Ayuntamiento de Tarragona con solo 26 años y, desde entonces, ha crecido mucho gracias a su habilidad oratoria, que le han convertido en uno de los políticos mejor valorados en el panorama catalán y de referencia en el centroderecha español. Ahora, a punto de cumplir 45 años, tiene el objetivo de reflotar la nave del PP en las elecciones catalanes: con él a los mandos, el partido ha conseguido ir recuperando el pulso e ir cogiendo músculo hasta el punto que las encuestas auguran un sustancial crecimiento en las próximas elecciones. Fernández ha logrado revitalizar al partido con un discurso elaborado y unas intervenciones parlamentarias viralizadas. Ha sabido conjugar la autocrítica por la gestión en el pasado del PP –como, por ejemplo, pactos con el nacionalismo catalán– con la toma de la iniciativa para construir un proyecto que aspira a aglutinar el constitucionalismo. Para ello ha reforzado su candidatura con transversalidad con el fichaje de Lorena Roldán (Ciudadanos) y de Eva Parera (número dos de Manuel Valls en Barcelona) y ha logrado el apoyo (implícito) de las principales entidades constitucionalistas. Fernández, que ha ganado una gran proyección dando la batalla al independentismo y en sus cara a cara con Quim Torra en el Parlament, también está potenciando mucho el perfil social y económico del PP para erguirse como partido de garantía de cambio y gestión en un contexto marcado por la pandemia. En este sentido, está consiguiendo liderar varias banderas, como la bajada de impuestos, la defensa de la libertad educativa o la lucha contra la okupación y la protección de la propiedad privada –haciendo frente a la Ley catalana que limita el alquiler–.

Ignacio Garriga (Vox): En busca de voz en el Parlament

Ignacio Garriga (Sant Cugat del Vallès, 1987) es el candidato más joven en estas elecciones, pese a que ya tiene tablas en la política porque lleva desde muy joven: empezó en el PP con 18 años junto a su madre y su primo (Juan Garriga) y se marchó Vox a inicios de 2015, partido con el que lideró la candidatura en su municipio en 2015 con 28 años. Odontólogo y con 34 años, ha pasado por el Congreso y lideró la candidatura del partido de Abascal en Barcelona en las municipales de 2019, donde no consiguió entrar. El partido liderado por Garriga entrará y, según la mayoría de encuestas, podría lograr diputados suficientes para formar grupo parlamentario (cinco escaños o más). Garriga ha conseguido notoriedad gracias a su paso por el Congreso de los Diputados y cuenta a su favor unas siglas que siguen en auge y libre de la carga del pasado que pueden tener PP o Ciudadanos, aspectos que el partido de Santiago Abascal también está explotando desde el primer momento –por ejemplo, critica recurrentemente el pacto del Majèstic–. El candidato a la Generalitat tiene previsto conjugar un discurso duro contra el independentismo y la izquierda con un reguero de propuestas que inciden en la lucha contra la inmersión lingüística y el desafío independentista –tiene previsto seguir dando la batalla en los tribunales–, la supresión de impuestos –Sucesiones, Donaciones y Patrimonio–, la centralización de competencias en sanidad, educación e interior o la lucha contra la inseguridad y la inmigración ilegal. Al ser un partido todavía en fase de consolidación, también tendrá como inconveniente la falta de implantación territorial, ya que en las últimas elecciones municipales solo consiguió tres concejales en toda Cataluña, una circunstancia que puede restar en el intento por penetrar en determinadas zonas.

Jéssica Albiach (Comunes): Una apuesta clara por el tripartido

Los comunes, el espacio que lidera Ada Colau y cobija a Podemos en Cataluña, estrena candidata para las elecciones a la Generalitat: se trata de Jéssica Albiach (Valencia, 1979), número uno en el Parlament durante la presente legislatura y miembro del Consejo Ciudadano del partido de Pablo Iglesias. Periodista, saltó al activismo activo con el 15-M para dar después el paso a la política. En plena guerra fratricida dentro de la formación morada, se posicionó claramente al lado de Íñigo Errejón ante Pablo Iglesias, una circunstancia que no le ha privado de sobrevivir en la formación hasta llegar a ser la candidata a la presidencia de la Generalitat. Sin embargo, Jéssica Albiach es uno de los rostros más desconocidos entre el electorado y apenas tendrá tiempo para proyectarse si se acaba celebrando el 14-F. Tampoco podrá usar como argumento contra el PSC la gestión de la pandemia al formar parte del mismo Ejecutivo que Illa en la Moncloa. Ahora, tiene ante sí el reto de coger el relevo de Xavier Domènech, exlíder de la formación, y mantener el resultado apostando claramente por un tripartito con el PSC y ERC para alcanzar la Generalitat.

Dolors Sabater (CUP): Perfil social para crecer en Barcelona

Una de las sorpresas de última hora de esta carrera electoral ha sido la designación de la exalcaldesa de Badalona, Dolors Sabater (Badalona, 1960), como candidata de la CUP a la Generalitat después de que las bases del partido antisistema suspiraran por el retorno de su líder, David Fernàndez. Sin embargo, el partido más rupturista ha optado por uno de los perfiles más sociales con el nombramiento de Dolors Sabater como número uno. Exactivista y exalcaldesa de Badalona antes de la breve etapa del PSC y de la llegada de Xavier García Albiol (PP) en primavera del año pasado, en sus inicios fue una dirigente muy cercana a la órbita de los «comunes» –compartía mítines con la propia Ada Colau, con quien mantenía una buena relación– y llegó a convertirse en uno de los rostros de las llamadas «Alcaldías del cambio» de Podemos y Pablo Iglesias a través de la plataforma municipalista de Guanyem. Una circunstancia que permite a la CUP acentuar su vertiente social, arañar votos a los comunes e incluso a ERC y penetrar en el área metropolitana. En este inicio de campaña, no obstante, han aflorado algunas tensiones internas entre las bases de la formación y la candidata. Además, Sabater ha amagado con vetar una posible investidura de Laura Borràs por su imputación, algo que el partido ha puntualizado después manteniendo la incógnita. En contra de sus intereses, Sabater y la CUP se enfrentan a la concentración del voto útil más radical en torno a JxCat, a un independentismo que ha mostrado señales de estar en horas bajas en las encuestas y en la calle –con importantes pinchazos en días clave– y al desconocimiento de su candidata más allá del ámbito municipalista.

Àngels Chacón (PDeCAT): La “heredera” del legado convergente

Especialista en comercio internacional y respetada dirigente entre el empresariado catalán, Àngels Chacón (Igualada, 1968) es el rostro de la formación heredera de la extinta Convergència, que acude a las urnas tras la traumática ruptura con Carles Puigdemont. Exconsejera del Govern de Quim Torra, fue cesada por el entonces president después de ser la única que no rompió el carné del partido para sumarse al proyecto de Puigdemont. Su voluntad es clara: lograr representación parlamentaria para poder ser clave en un futuro escenario de pactos postelectorales. Cuenta a su favor con los derechos electorales de 2017 ante Junts –se asegura así una importante presencia mediática y recursos económicos suficientes– y su perfil de gestión coincidiendo con la fase más virulenta de la tercera oleada del coronavirus. Reconocida entre el empresariado catalán, Chacón tampoco se ha inmiscuido en ninguna polémica sonada –ni en su paso por el Ejecutivo– y ha apostado desde un primer momento por encarnar un independentismo pragmático, reivindicar el tono moderado del partido y su mano tendida a la negociación y al pacto, llegando incluso a acordar contrapartidas en el Congreso a cambio del «sí» de sus cuatro diputados a los presupuestos. El PDeCAT también ha echado mano de pesos pesados como Artur Mas –quien hará campaña de forma activa–, Andreu Mas-Colell -el exconsejero de Economía, un reconocido profesional que está en las listas de forma simbólica– y la exdirigente de Unió, Joana Ortega. En contra, el poco tiempo para dar a conocer a su candidata en la combatida demarcación de Barcelona, la lista que Chacón encabeza.