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Junts ignora a ERC y no relevará a Borràs para no «blanquear» su destitución

Pretenden desgastar a los republicanos con la interinidad de la Presidencia del Parlament

La ex presidenta del Parlament, Laura Borràs, en una imagen tomada el pasado 6 de julio
La ex presidenta del Parlament, Laura Borràs, en una imagen tomada el pasado 6 de julioAndreu DalmauAgencia EFE

Todo parecía indicar que, tras la destitución de Laura Borràs como presidenta del Parlament, la Cámara catalana podría recuperar una cierta normalidad institucional. Nada más lejos de la realidad. Junts lleva tiempo abonado al victimismo como arma política y el episodio Borràs le brinda una oportunidad de seguir explotando esta estrategia política, que en este caso consiste en no sustituirla. Sobre el papel, nada cambia. La institución puede operar con toda normalidad. Pero el acuerdo de investidura entre Junts y ERC establece que la Presidencia del Parlament recaerá sobre el partido posconvergente, por lo que están dispuestos a estirar la polémica todo lo que puedan. En este contexto, el diputado de Junts, Jaume Alonso-Cuevillas, garantizó ayer que su partido no buscará un relevo a Borràs: «No lo haremos. Sería dar cobertura y blanquear una situación de absoluta excepcionalidad».

En una entrevista en una radio catalana, Alonso-Cuevillas apuntó que «ERC ha suspendido a la presidenta porque ha querido, es una decisión política». Cuevillas, que preside la comisión que habría abordado el caso de Borràs si la Mesa lo hubiera considerado necesario, señaló que la suspensión directa de Borràs por parte de la Mesa «tenía por objeto tapar un hecho del mismo nivel de gravedad, que son unos acuerdos de la mesa de diálogo» que creen que suponen una renuncia a la unilateralidad y una aceptación del marco constitucional.

Con ello, consideró a que estos acuerdos implican para ERC «un final de ciclo para intentar hacer la independencia si no es con un acuerdo con España en una mesa de diálogo», que cree que no dará ningún fruto. Y acusó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y a sus ministros de burlarse públicamente de esta mesa.

Sobre si la suspensión de Borràs puede provocar una ruptura del Govern, señaló que el acuerdo de gobierno se evalúa en los órganos internos de Junts y que las bases del partido votarán sobre éste, y ha destacado que desde la Ejecutiva de Junts asumió el compromiso de no alimentar ninguna de las opciones, aunque ha dicho que percibe indignación. Cuevillas, que forma parte de la Ejecutiva de Junts, añadió que el partido está evaluando los acuerdos de gobierno y que, al margen de las evaluaciones sectoriales, «ha habido un ataque en la línea de flotación del acuerdo de gobierno».

En cualquier caso, como suele ocurrir en agosto, cuando la actividad política se reduce a su mínima expresión, la polémica Borràs va camino de convertirse en el culebrón del verano. Al respecto, sin ir más lejos, se han pronunciado también desde el PSC y la CUP.

La portavoz de la CUP en el Parlament, Eulàlia Reguant, ha urgido a ERC y JxCat a «resolver el conflicto» derivado de la suspensión de Laura Borràs como diputada y presidenta del Parlament, porque la actual situación de interinidad «no ayuda a esta institución a recuperar la credibilidad» perdida. Según Reguant, el reparto de cargos en la Mesa del Parlament está contemplado en el acuerdo de legislatura entre ERC y JxCat. No en vano, tras las elecciones catalanas de 2021, la CUP ya se negó a avalar a Borràs como presidenta porque ya intuía sus problemas judiciales, «al tener un proceso en fase de instrucción por fraccionamiento de contratos en la Institució de les Lletres Catalanes». En consecuencia, recalcó Reguant, «son los partidos que la votaron los que tienen que dirimir cómo aplican el acuerdo entre ellos de reparto de presidencias».

La portavoz del PSC en el Parlament, Alícia Romero, instó a Borràs a dejar el cargo para permitir que sea sustituida en la presidencia y evitar así una situación de interinidad: «Si es tan patriótica, lo que debería hacer es dimitir». En una entrevista con Efe, Romero ha reprochado a Borràs su furibunda reacción contra las fuerzas que votaron su suspensión, a las que acusó de actuar como «jueces hipócritas» y «cómplices de la guerra sucia» contra el independentismo. Laura Borràs, con aquellas declaraciones, demostró una actitud muy miserable. Me sabe mal. Si quiere tanto a la institución, lo primero que debería hacer es preservarla y no atacarla utilizando estas palabras tan gordas contra compañeros suyos», afirmó la portavoz socialista.