«No solo nos hace daño el virus, cuanto más débiles seamos, más fáciles de controlar »

LA ENTREVISTA - José María Llanos, Presidente de la gestora de Vox Valencia

José María Llanos ha sido el único candidato a la presidencia de VOX en la Comunitat Valenciana en obtener los avales necesarios para optar a este cargo. Ahora afronta con tranquilidad- aunque a la espera de los casi obligados recursos- esta nueva etapa.

-¿Esperaba no tener rival?

-Confiaba en ello. Nuestro equipo de colaboradores y voluntarios se ha movido mucho para buscar avales entre los afiliados. Ellos han visto el último año de trabajo, a pesar de la pandemia.

- ¿En qué se diferencia su proyecto del resto?

-Para contestar a esta pregunta tendría que criticar a las diferentes candidaturas y no debo hacerlo. A partir de ahora hemos de caminar todos juntos defendiendo el proyecto de Vox para una regeneración social y política de la sociedad valenciana, recuperar la dignidad de las personas y las familias y también la economía. En esta primera fase no han planteado programa. Nosotros sí lo tenemos porque ya lo venimos aplicando en las Cortes y en algún ayuntamiento.

-Habla de caminar todos juntos, ¿integrará en su organigrama a personas de otras candidaturas?

-Nunca ha habido ese ofrecimiento. Todos los afiliados que quieran hacer crecer Vox Valencia tienen cabida, pero cuando uno conforma un equipo debe ser de su confianza.

-Los partidos presumen de celebrar primarias, pero si solo hay una candidatura parece que respiran aliviados.

-Hace tiempo dije que en un partido muy joven y con mucho crecimiento, al que habían llegado algunas personas con intención de aprovecharse, quizás no era el momento de tener primarias. Lo cierto es que en Vox somos distintos y la elección es democrática. Si los afiliados te eligen la fortaleza es mayor.

-¿Se plantea entonces rebajar el número de avales?

-Esta cuestión la deciden todos los socios cuando hay una modificación estatutaria y se eligió por más del 90 por ciento el pasado mes de marzo. Se puede valorar, pero el tope es razonable.

-¿Apoya la candidatura de Ana Vega en Alicante?

-No debo pronunciarme sobre este asunto.

-Vox ha conseguido un importante número de afiliados. ¿Ve el partido movilizado?

-Ayer hubo cinco afiliaciones en una mañana. Hay todos los días. No hemos parado de crecer. Incluso en pandemia. De enero a ahora tenemos 600 afiliados más.

-Vox ha llevado una posición muy crítica con la gestión de la pandemia. ¿Está animando a la gente a seguirlos?

-Es muy posible, pero no lo hacemos para eso. Ven que estamos dando la cara y denunciando lo que se ha hecho mal. Como parece que somos la única oposición, la gente se está acercando. Por eso, y por la labor que hacen también nuestros dirigentes nacionales. Ciudadanos y el PP han perdido el horizonte.

-Los nuevos partidos parece que tienen techo electoral. ¿Qué estrategia tiene Vox?

-Hay que tener una estructura orgánica muy fuerte. Las elecciones pueden ir mejor o peor, pero si tienes una estructura fuerte, el partido se consolida. Además, nosotros sí tenemos una idea política. Nacimos para defender lo que la gente piensa. Lo decimos muy claro y no es fácil. Algunos en las Cortes no nos saludan o como no hay discurso contra lo que dices, no paran de insultar.

-¿Qué mensaje les resulta más difícil explicar?

-El de la inmigración ilegal. La gente no la quiere, incluso los inmigrantes legales. Puede generar más delincuencia e inseguridad ciudadana. O la educación, que no haya imposiciones lingüísticas. La gente quiere reír, pero no llega a final de mes. No se puede tolerar que haya dos Consellerias más para repartirse sillones. O la defensa de nuestra identidad. Estamos amenazados por el imperialismo pancatalanista. Compromís ha ganado una elecciones diciendo que son valencianistas. Nosotros los estamos destapando. Marzà está reconociendo que es un filopancatalanista y que quiere imponer el catalán y los Países Catalanes. Están subvencionando el empobrecimiento en lugar del crecimiento. Esto preocupa a todos.

-Se les ha acusado de no querer colaborar a salir de esta situación por no firmar el pacto de reconstrucción.

-Lo decía Santiago Abascal recientemente. No se puede utilizar el consenso como un programa político. El Botánico ha dicho de qué se puede hablar y si no te gusta, te aguantas. Al consenso se llega desde el disenso. El pacto fue una pantomina, solo han estado sus comparecientes. No aceptaron ni uno de los de la oposición. Se dedicaron a exponer un programa político, que si el medio ambiente, acabar con lo privado, la ideología de género... Era el programa de la extrema izquierda y no cómo sacar adelante esta situación. No hubo negociación y no jugamos.

-¿Las cuentas de Vox son claras?

-Aquí sí.

-¿Qué ha quedado oculto bajo la pandemia?

-La pasada legislatura se aprobaron cuatro decretos sin tramitación parlamentaria. En esta legislatura llevamos 14. Se utiliza para tapar la situación gravísima, el Gobierno solo sabe gastar y también para legislar a golpe de decreto. Por ejemplo para regular una expropiación de la propiedad privada, cargarse la colaboración público-privada, para subir y crear impuestos hasta por respirar. Como estamos envueltos en la pandemia de todo eso no se habla. Tratan de imponer a marchas forzadas su programa ideológico, lo que llamamos la agenda 2030. La sostenibilidad por encima de todo, la ideología de género, es decir, el enfrentamiento entre hombres y mujeres, o a nivel nacional con la eutanasia. No solo nos hace daño el virus, sino también los políticos. Cuanto más débiles seamos como sociedad, más fáciles de controlar.

-¿En qué basan la petición de practicar test masivos? La Generalitat defiende que no hay base científica.

-Tenemos un comité médico, no como el gobierno, encabezado por el doctor Steegmann, que es diputado nacional. También está lo que se ha hecho en otros países. Aquí 30.000 (se supone) fallecidos, en Portugal, 390. Si haces test puedes aislar el problema y no creas la red de contagios. Ahora no hay más contagios, sino que se detectan. También dijeron que no hacían falta las mascarillas, porque no las tenían.