Un alicantino entra en la lista Forbes de los 100 empresarios más creativos

Las vajillas mágicas de Piñero, en el Olimpo de la creatividad española

Ferràn Adrià decía que tras cada temporada, en el Bulli, hacía añicos la carta que tanto éxito le había dado y empezaba de cero. Y esa era la única forma de mantener la frescura y la creatividad. El artesano alicantino José Piñero ha hecho un poco lo mismo con el mundo de la vajilla. Como si fuera un griego tras una suculenta comida, hizo añicos en su cabeza las convencionales. Ha destrozado cualquier concepción sobre los soportes en los que presentan sus delicias gastronómicas los grandes chefs y ha generado no solo un concepto sino más bien un imaginario totalmente nuevo e inédito.

Tentáculos de pulpo gigante, una rosa dentro de una vitrina de cristal para servir helado, una calavera con cresta Punk para degustar ceviche o una combinación entre el famoso exprimidor de Phillipe Stark y la araña del museo Guggenheim para degustar un buen caviar. En definitiva, un juego, un nuevo código culinario, una nueva dimensión repleta de imaginación que ha embelesado a los mejores chefs de nuestro país como Dabiz Muñoz, Quique Dacosta, los hermanos Adrià o Dani García. El propio García señala que “son piezas tan bonitas que nos genera la presión a los chefs de estar a la altura con nuestra receta”. Reconocimientos de este tipo y la singularidad de su trabajo ha hecho que Forbes se haya fijado en él y lo haya colocado entre las 100 mentes más creativas en España, junto a otros nombres como Oscar Pierre, Coco Dávez, Marc Puig Guasch, Laura Orquizu o el mismo Dani García.

Un ejemplo de que dándole un giro a algo tan básico como un plato, se puede generar todo un campo de negocio al más alto nivel. Ferràn Adrià también señalaba que para él crear “es poder ver lo que no todo el mundo percibe. El creador original será capaz de acceder a lo que muy pocas personas ven y ofrecer algo nuevo”.

Hablamos de Adrià porque el matrimonio de José Piñero con el mundo gastronómico comenzó de la mano de Ferrà y de su hermano Albert, pero como toda buena historia antes hay un poco de carretera, rock and roll y algo de fortuna. Piñero, en su taller de Alcoi, trabajaba sobre todo en el mundo de la tematización. A su cargo, un auténtico ejército de carpinteros, herreros, interioristas, lacadores, diseñadores, modelistas... Una labor que le llevaba a viajar por toda España dentro de su coche. Su espacio también de introspección y conexión con su mundo creativo. Y un día giró la cabeza y vio un cartel que ponía algo tan sencillo como “Vendo Caracoles”. Algo que se le incrustó en su mente y generó toda una marca personal a través de esculturas y pegatinas que alababan la figura del caracol, tematizados con todo tipo de homenajes al mundo del arte. “Un amigo en común entró en mi restaurante Tickets con uno de estos caracoles y aluciné. Al poco tiempo quise conocerlo y visitar su taller. Me acuerdo que llamé a mi hermano Ferràn y le dije: ‘Este tío puede hacer realidad mis sueños’”, relata Albert Adrià.

Y así fue. Conjugaron sus mentes e iniciaron la aventura del restaurante Heart Ibiza, donde los hermanos Adrià proponen un viaje multisensorial en el que los platos son parte de un diálogo circense y divertido con el público. De hecho, allí trabajado junto al director artístico del Cirque du Soleil. “Era una locura divertidísima. Me acuerdo que una de mis primeras creaciones fue una ranita concebida para chuparle el lomo. Dentro de la boca le introducían una especie de gelatina, por lo que tenías que chuparle la boca, lo que le daba un punto incluso lascivo”, comenta entre risas el propio Piñero.

Hasta ese momento cuenta que no había tenido contacto con la alta gastronomía. Él, desde pequeño, solo sabía dibujar sin descanso. Pero comenzó desde cero y fue introduciéndose en los grandes restaurantes, e invitando a los chefs a visitar su taller. “Al final se establece una conversación entre el arte y lo funcional. Aunque siempre gana un poco más la partida el arte, ya que con creatividad `puedes llegar a multitud de puntos comunes. Por supuesto, sin perder nunca el respeto por el discurso gastronómico. Solo hay que estar atento y adaptarte con algo de gracia. Por ejemplo, recuerdo que Quique Dacosta introducía un plato de pescado dentro de un limón. Para servirlo tenía que vaciar la pulpa. Mientras un día lo probé en su restaurante comencé a dibujar en un papel. Imaginé una mutación entre ese pez y ese limón. A los pocos días la mejoré y se la envié. Y le encantó. Por lo bonito que quedaba y porque se iba a ahorrar una pasta en limones”, bromea el artista alicantino.

Así fluye el trabajo de José Piñero. El chef llega con una idea y él, como un alquimista, se pone con su equipo manos a la obra con su equipo y de ahí se generan desde sillas futuristas para servir causa limeña a patas de jamón dorado sobre los que depositar un cinco jotas. “Supongo que un creador de vajillas tiene en cuenta una forma de cara a que sean funcionales, se puedan apilar, lavar, incluso meter en el lavavajillas. De hecho, creo que se suelen respetar esas formas, por todos estos códigos, desde que se crearon al principio de los tiempos. Pero aquí estamos chalados y nos saltamos todo eso porque nos parece mucho más divertido”, incide.

Pero el viaje de Piñero no termina aquí. Continúa con su coche, en la carretera, atento a cualquier idea que se le cruce por el camino. Aunque en ocasiones tiene que dejar aparcado su vehículo y coger el avión, para exportar su trabajo a los restaurantes franquicia de José Andrés; Jaleo y Bazaar en Estados Unidos. Además de establecimientos tan prestigiosos como el Rabbit de Moscú, los Cheffs Saberio Stasy de Santo Domingo y Sun de China, el coctelero Simone Caporale …Y es que un talento no entiende de fronteras.

Todo comenzó con lápices de colores

José Piñero. (Alcoi, 1971) De pequeño, su mayor entretenimiento era un folio en blanco, una buena caja de lápices de colores y asistir a clases de bellas artes, después del cole. Los dos elementos perfectos para que su imaginación se empezara a desarrollar y volara. A espacios que jamás imaginaría y que ahora pisa con firmeza. Mientras trabajaba tras el mostrador de una tienda de discos, se fue formando como diseñador en la Escuela de Artes aplicadas y oficios artísticos de Alcoi. Sus primeras obras reconocidas fueron ilustraciones aerografiadas y murales gigantes en pubs de su ciudad natal, que ya daban visos del talento que salía del cerebro de Piñero. Montó un taller dedicado a las tematizaciones de bares de copas que se ha hecho un nombre importante en España y que en 2022 cumplirá 30 años. Actualmente, en el mundo gastronómico se le conoce como el “Maker de los Chefs”.

El instituto Valenciano de Arte Arte Moderno IVAM CADA de ALCOI acaba de inaugurar una exposición dedicada a todos esos trabajos para demostrar que de la ciudad de los puentes salen talentos como el suyo: únicos, sorprendentes, gamberros, descarados... y capaces de conquistar los mejores paladares de todo el mundo.