Cultura

“La Asfixia”: Un viaje entre la memoria de Guatemala

Emil Bustamante fue el padre de Ana y una de las víctimas de la masacre causada por la guerra en Guatemala

“Con la asfixia intento retratar lo que genera la detención y desaparición forzada de personas, bajo la excusa de buscar quién era mi padre, hago un recorrido en las personas que lo conocieron”. No lo pudo resumir mejor. Ana Bustamante intenta retratar y dar voz a todo el daño que causaron los 36 años de guerra sucia en Guatemala, toda la represión, las muertes y las desapariciones que se reflejan en las familias que fueron rotas y posteriormente exiliadas, tal y como fue la suya.

Creció sin padre y cuando se dio cuenta de que los demás niños y niñas tenían uno, empezó a preguntar por el suyo. Pero no recibió respuestas, o no fueron las suficientes. Y ese fue el motivo por el que nació su primera película, esta es la que le ha dado las respuestas que ella necesitaba. Indagando entre la gente que conocía a su padre, haciendo las preguntas que antes no era capaz de hacer, ha conseguido conocerle un poco más. “Ya no veo a mi padre como el fantasma que veía antes, ahora veo una imagen nítida, más concreta, de quién era él”

Ana nos cuenta lo abrumador que le supuso hacer su primera película y de lo difícil que era “no quebrarse” ante su equipo, porque era la directora, ni ante su familia, porque no quería preocupar a su madre. “A la semana de empezar el rodaje, el guión se calló, y es lo normal y lo maravilloso del documental. Al final, la realidad te da más cosas de las que te esperabas”

La Asfixia, que se estrenó en 2018 en el festival de La Habana, estuvo en recorrido de festivales durante el 2019 y después de haber ganado numerosos premios (Premio Especial del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, Premio FIPRESCI en Panamá International Film Festival y Premio del Público Mejor Película Extranjera en BAFICI) gracias a los cuales ha sido financiada esta pequeña película que, finalmente en 2020, se estrena a ojos del público en las diferentes salas de Cineteca hasta el 23 de febrero. El objetivo de La Asfixia, en definitiva, es el de crear un espejo de la realidad que han vivido muchos países y hablar de ello, para que el silencio inamovible que causó tanto dolor se disipe, poco a poco.