“Renacimiento”: Errar... y vuelta a empezar ★★✩✩✩

La TristuraLa Tristura

Autoría y dirección: La Tristura. Intérpretes: Roberto Baldinelli, Alván Prado, Mundo Prieto, Emilio Rivas, Marcos Úbeda... Teatros del Canal, Madrid. Hasta el 12 de julio.

Difícil saber hasta qué punto ha reescrito la compañía La Tristura esta función cuyo estreno, en un principio, estaba previsto para abril, antes de que la crisis del COVID-19 obligase a cerrar los teatros. A pesar de la relación que puede ver uno entre el mensaje profundo de la obra y la incierta situación que atraviesa ahora el mundo, es posible que no haya sido necesario modificar mucho el texto –es obvio que algunas alusiones concretas a la pandemia sí se han añadido–, si tenemos en cuenta que la interesante idea que sustenta toda la obra tiene, en realidad, una naturaleza atemporal y universal. “Renacimiento” es una obra que trata de reflexionar, ante todo, sobre el repetido fracaso de las civilizaciones a la hora de llevar, con ética y dignidad, las riendas de su propio destino cada vez que tienen la oportunidad de empezar de cero y enmendar los errores pasados que señala la Historia.

Para ello, la compañía establece una bonita analogía entre las dinámicas de un micromundo concreto, en este caso el de los miembros del equipo técnico de un teatro –con las preocupaciones vitales y laborales que marcan su día a día–, y la evolución de toda la sociedad en general en un marco temporal mucho más amplio. Lástima que la alternancia de esos dos distintos marcos o referencias del hecho teatral sea un tanto irregular, arrítmica y hasta confusa en algunos momentos para el espectador, dado que algunos hitos históricos mencionados en la función quedan descolgados en el desarrollo y están empujados artificiosamente hacia él.

Por otra parte, la ausencia de una evolución clara en la acción de algunas escenas –consecuencia del conocido lenguaje posdramático de la compañía– las hace un tanto monótonas una vez que el público supera el impacto sensorial que sí tienen y asume con rapidez su simbólico y primario significado.

Curiosamente, la función resulta brillante en lo que sí es más puramente dramático, esto es, en la escena de la asamblea de trabajadores, escrita con unos diálogos contundentes y ágiles y planteada bajo un portentoso equilibrio de fuerzas en el conflicto que enriquece sustancialmente a todos los personajes.

Lo mejor

La pericia dramática, poco visible hasta ahora en los trabajos de La Tristura, a la hora de escribir la escena de la asamblea.

Lo peor

El empeño por apartarse de lo convencional limita las posibilidades de algunas escenas, como la de Ricardo III, que son en sí mismas convencionales.