Muere a los 94 años el poeta barcelonés Enrique Badosa

Perteneció a la Generación del 50, pero siempre ir a contracorriente de las modas

Enrique Badosa
Enrique Badosa

El poeta barcelonés Enrique Badosa ha fallecido este lunes a los 94 años, según han confirmado fuentes cercanas al autor. Enrique Badosa (1927-2021) fue uno de los grandes poetas en lengua castellana que escribió desde Barcelona, admirado por otras poetas y querido de manera especial por Joan Margarit, J.V. Foix y Salvador Espriu, a los que tradujo al castellano, informa Efe.

Badosa ha sido, por encima de todo, un poeta a contracorriente dentro de la Generación del 50, pues luchó en un mar propio sin adscribirse ni a los autores de la órbita franquista ni a los de influencia izquierdista en tiempos en que tan solo se aceptaban estos dos bandos.

Como todo poeta, tuvo que desarrollar su profesión en el mundo de letras al margen de la autoría, lo que le llevó a dirigir el contenido literario de Plaza & Janés, al tiempo que ejercía como periodista cultural en El Noticiero Universal y, más tarde, en ABC, con miles de artículos de opinión.

En esos tiempos le fue concedido el Premio Adonais de la Real Academia y el Ciudad de Barcelona, entre otros. También fue distinguido con el Francisco de Quevedo, el Fastenrath y el Premi José Luis Giménez-Frontín. Había recibido la Cruz de Sant Jordi y se le ofreció ser miembro de la Real Academia, pero declinó por problemas de salud.

Entre su obra destacan tres libros: “Trivium”, que resume su ingente y casi inabarcable obra poética; “Mapa de Grecia”, editado también en griego en repetidas ediciones, y “Sine tradire”, una lección magistral de perfeccionismo en el arte de cómo hacer traducciones sin traicionar al autor. De “Mapa de Grecia” se extrajo el poema dedicado a Salamina que figura en el monolito que en la misma Salamina conmemora aquella legendaria batalla.

Según explicaba hoy Josep Moya-Angeler, sus amigos aún recuerdan el viaje en el que acompañaron a Badosa un 26 de septiembre, fecha de la batalla, y en el que les narró la contienda con pasión como si Jerjes estuviera allí presente todavía. Deja como legado veintiún libros de poemas, con predominio de la sátira en forma de epigramas, cinco libros de ensayos y once de poemas traducidos de autores en catalán, latín, francés, portugués y la poesía medieval, entre otros.

A partir de sus 80 años escribió otro libro de reflexiones poéticas, “Ya cada día es más noche”, una aplaudida reflexión sobre el imparable caminar hacia la muerte. Vivió catorce años más, trabajando a diario, dictando nuevos libros, resumiendo artículos y recibiendo a sus amigos.