Historia

¿Un castigo apropiado para la corrupción?

Las estatuas del ministro Qin Hui y de su esposa Wang han sido mancilladas durante más de 8 siglos

Estatuas de Qin Hui y Lady Wang
Estatuas de Qin Hui y Lady Wang FOTO: La Razón (Custom Credit)

En la costa este de China, en la ciudad de Hangzhou, hay un templo levantado en honor de uno de los héroes nacionales más importantes del país: el General Yue Fei, que defendió a la dinastía Song de las invasiones del norte de los yurchen, actualmente conocidos como Jin.

Junto a la estatua de Yue Fei, se levantaron también otras dos que representaban al ministro Qin Hui y a su esposa Wang. Los dos personajes son presentados de rodillas y humillados junto a la figura del héroe, como pidiendo perdón por su traición. Durante siglos, la gente ha mancillado, insultado, escupido y orinado sobre las estatuas (en el mejor de los casos).

Estatuas de Qin Hui y Lady Wang
Estatuas de Qin Hui y Lady Wang FOTO: La Razón (Custom Credit)

Pero, ¿Cuál fue su traición?

En el año 1127, los yurchen saquearon la capital Song en Kaifeng y tomaron como prisionero al Emperador Quinzong, así como a gran parte de su familia. Los invasores se fueron abriendo paso por China arrasando y destruyendo todo lo que encontraban.

China quedaba dividida por la mitad: en la parte norte los yurchen establecieron la dinastía Jin, y los Song se refugiarían en el sur.

Esta situación no le gustó nada a muchos patriotas chinos. Entre ellos al joven Yue Fei, qué había visto como su tierra natal en el norte había sido saqueada y destruida, por lo que juró luchar hasta el final contra los bárbaros. Pronto llegó a general y reconquistó gran parte de los territorios ocupados por los yurchen haciendo uso de su genio militar.

El nuevo Emperador Gaozong estaba muy complacido por cómo su general conseguía victoria tras victoria. Pero con el paso del tiempo, se dio cuenta de que si los Jin eran completamente destruidos y se recuperaba con vida al antiguo Emperador Quinzong, o a cualquiera de sus hijos, perdería de golpe todo su poder.

Así que, después de años de lucha y éxitos militares significativos, Gaozong adoptó una postura pacifista con el invasor. Pero Yue Fei se oponía al Tratado.

El Emperador, para solucionar el problema, tramó con el ministro Qin Hui la forma de deshacerse del héroe (al parecer, esta no era una situación nueva para el ministro, porque ya había conspirado en otras ocasiones para librarse de sus adversarios políticos).

El Emperador envió una misiva al general Yue Fei en la que le ordenaba volver a la corte. Y a su llegada, el héroe fue encarcelado con acusaciones falsas. Pero esto no resolvía del todo el problema, porque el general tenía mucha popularidad y si no confesaba su traición, tendría que ser liberado. Según la leyenda, el general aguantó dos meses de continua tortura sin confesar los cargos falsos de los le acusaban.

Viendo que su plan no salía como esperaba, Qin Hui pidió consejo a su esposa Wang; que ideó un plan para resolver la situación de una vez por todas: entregarían al carcelero una orden de ejecución falsa del Emperador, y a este no le quedaría otra opción que quitarle la vida.

Poco después el emperador Gaozong abdicó del cargo (en el año 1162) y le sustituyó otro emperador de la dinastía Song, que decidió investigar el caso en profundidad. Finalmente comprendió lo que había sucedido y exoneró póstumamente a Yue Fei de todos los cargos. Dirigiendo todas las culpas al ministro Qin Hui y a su esposa Lady Wang.

Pero desgraciadamente los culpables ya habían fallecido. Por lo que el emperador ideó una forma de que pagasen su traición y su corrupción aún después de muertos: al lado del templo que había levantado en honor al general Yue Fei, levantó las dos estatuas de hierro para que todos los que visitasen el lugar mancillasen su recuerdo.

En la verja que rodea sus estatuas se puede leer un poema que dice:

“La verde colina ha sido honrada

Siendo el descanso eterno de un hombre leal.

El hierro es inocente de haber sido usado

Para dar forma a las imágenes de los traidores”.