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Tecnología

Mark Zuckerberg busca la solución en el metaverso

El primer paso del empresario será contratar 10.000 desarrolladores en la UE en los próximos cinco años. Aspira a crear un espacio similar a lo que pudimos ver en películas como “Ready Player One” o “Matrix”

Marck Zuckerberg aspira a otro mundo
Marck Zuckerberg aspira a otro mundo La Razón

Los fanáticos del cómic lo saben desde hace tiempo. Mucho antes que Arpanet fuera una realidad, décadas antes que enviáramos el primer correo electrónico, el mundo del cómic popularizó el concepto del multiverso, universos paralelos donde héroes y villanos se enfrentaban a otras aventuras y personalidades. Luego el guión se complicó y llegó la novela de ciencia ficción «Snow Crash», de Neal Stephenson, uno de los pioneros (si no el primero) en hablar sobre metaversos. Del mismo modo que multi implica varios, el meta en metaverso hablar un espacio más allá del conocido o perceptible con nuestros sentidos. Un espacio creado por la unión del mundo físico y la tecnología (léase realidad virtual, aumentada e internet). En pocas palabras, el mundo de «Matrix» o la realidad de «Ready Player One» serán nuestro día a día. Al menos esa es la visión del metaverso de Mark Zuckerberg.

¿Complicado? En absoluto... y totalmente. A principios de año Gucci diseñó un calzado exclusivo para la plataforma de realidad aumentada Wanna. Se podía comprar por internet por apenas 10 euros. La pega es que era un calzado virtual. Zuckerberg (y con él otros gurús de internet), lo que pretende es que tu usuario para conectarte al mail, para jugar a Animal Crossing y para conectarte a Zoom sean un mismo avatar, uno que pueda llevar las zapatillas de Gucci para jugar a Fortnite o al FIFA, que pueda acudir virtualmente a reuniones en cualquier lugar del mundo y participe de conciertos en el otro extremo. Busca, en pocas palabras, ir más allá de la realidad visible para fundirla con el mundo que puede crear con la tecnología. Para ello, lógicamente, todos deberíamos llevar gafas de realidad virtual... todos los que quisiéramos formar parte de ese metaverso que ya no estará en nuestros hogares, sino en todo el planeta.

En un mismo día podrías pasar de estar en una carrera de Le Mans, ver el atardecer en Machu Pichu y amanecer en una oficina de Nueva York. O cenar toda la familia juntos, sin importar dónde esté cada uno físicamente. Antes de internet, quienes escribíamos cartas para contactarnos con familiares en otros países, veíamos las llamadas como un recurso maravilloso. Luego llegaron las videollamadas y ya era «como estar juntos, parece de verdad». El metaverso es solo otro paso que ya no solos nos traerá la voz y la imagen, también el tacto (mediante aplicaciones hápticas) y hasta el olor.

Internet ha pasado de ser un gran simulador de realidades a ser nuestra realidad cotidiana. Nos guste o estemos en contra de ello. El problema no es ese, el dilema es qué significa el “más allá”. El metaverso que nos impulsa ir más allá de nuestros propios límites también aleja a las personas: por un lado estarán aquellas que accederán a esto y por otro las que no podrán hacerlo jamás. Y esta podría ser la mayor polarización social de la historia.