Arco: la feria cierra ventas y se respira optimismo

Recorrido Real. Los Reyes escucharon las explicaciones del artista Secundino Hernández
Recorrido Real. Los Reyes escucharon las explicaciones del artista Secundino Hernández

Calidad y cantidad. Primeras ventas y un ambiente de confianza. Los galeristas se muestran optimistas tras años de sequía

A poco se queda el director del Museo Reina Sofía en tierra. Pasó por lo pelos y eso que formaba parte del comité de recepción a los Reyes. Desde 2009 visitan la feria y contemplan con interés las obras, pero ayer la dieron por inaugurada por primera vez como Monarcas. La expectación era enorme. Y los teléfonos, alzados con las dos manos por encima de las cabezas, una auténtica invasión. No sabemos si será una moda, ojalá, pero no deja de antojarse una pesadez que cada pieza quede inmortalizada telefónicamente. ¿Miramos de verdad o lo hacemos a través de la pequeña pantalla de nuestro móvil? Junto a Don Felipe y Doña Letizia, el ministro de Educación, Cultura y Deporte, el secretario de Estado, la alcaldesa de Madrid, el presidente de la Comunidad de Madrid, el directror de ARCO, las autoridades de Ifema y la baronesa Thyssen con su hijo y nuera, que hicieron el recorrido. Empezaron por la peruana Lucía de la Puente, ausente después de cinco años y que regresa a la feria; siguieron por Tim Van Laere, una galería belga en la que hubo un embotellamiento; Elba Benítez, muy vinculada al arte latinoamericano (y en donde Fernanda Fragateiroles ha explicado el proceso de creación de su pieza «Utopia or Oblivion», realizada en mármol); Esther Schipper, Leon Tovar, de Nueva York para acabar en el pabellón 7 con Solo Projects. En el 9, Lelong, a la que siempre hay que acudir para ver obra con mayúsculas, ha abierto el recorrido. Allí estaba el embajador de Francia, Jerome Bonnafont, que seguro habrá disfrutado de las obras en papel de Sean Scully o de las estupendas de David Nash, por no citar a Miró o Barry Flanagan. Antes, el Rey se había interesado por la obra de Martín Chirino en Senda. Después le llegó la ocasión a Colombia, que vive esta semana su momentazo porque, se mire para donde se mire, el país está presente. Rebosa arte por los poros y sus stands son de los más visitados. Ayer se seguían cerrando ventas y los coleccionistas pateaban la feria en busca de piezas. El optimismo, dicen quienes están al pie de las galerías, se está notando. El año pasado se dejó sentir con cierta timidez y éste se presiente la recuperación económica. Como cada año, Lassalle y Borja-Villel han hecho su recorrido «off», con tranquilidad y sin la tiranía de la corbata. Dicen los profesionales que hay buena obra y que el riesgo, que lo hay, lo ponen los latinoamericanos, verdadero motor en esta edición. Ya lo dijimos ayer, que el arte está mirando a América Latina. Y lo hace sin complejos. Se nota la sintonía y el tirón que tiene. En La Galería, por ejemplo, la Reina preguntó con interés por la obra de Adriana Marmorek, una de las colombianas presentes en la feria y por su obra inspirada en «El jardín de las delicias» de El Bosco, hecha con cristal soplado y con la que la colombiana quiere explicar la fragilidad de las relaciones amorosas.

La anécdota

Lassalle quiso verse desnudo

El secretario de Estado de Cultura, después de recibir a los Reyes en ARCO, se quitó la corbata de un tirón y se apresuró a ver cómo le había pintado desnudo Sandra Gamarra en «El traje del emperador». Lo mismo se compra la obra...