Franco Corelli, un recuerdo 15 años después

El tenor italiano Franco Corelli murió hace 15 años. Tenía 82. Había nacido en Ancona y comenzado su carrera en Spoleto con el don José de «Carmen» en 1951. Fue alumno de Lauri Volpi en Bujarsot hasta la desaparición de éste. La fama internacional llegó pronto, tras inaugurar en 1954 la temporada de La Scala con «La Vestale» junto a Maria Callas y Visconti. Los años siguientes sería pareja habitual de la diva en el templo de la lírica: «Fedora», «Norma», «Poliuto» y ese «Pirata» por cuya grabación «pirata» se pagaría una fortuna. Su repertorio abarcó todos los grandes papeles de «spinto» como Manrico, Canio, Turiddu, Chenier..., pero también algunos tan líricos como Rodolfo o Werther. Siempre quedó pendiente «Otello». Su estatura y su físico propios de un actor de cine supusieron un aliciente adicional para el gran público. Callas y Corelli hacían una pareja perfecta. Completó su brillantísima carrera con 368 representaciones en el Met, muchas de las que compartió con Tebaldi, la gran rival de Callas. Se retiró en 1976.

Le conocí en Verona, donde le escuché «Ernani», «Carmen» y «Turandot». En las dos últimas hubo anécdotas. Grace Bumbry, tras un segundo acto arrollador de Corelli, se negó a seguir cantando y se suspendió la representación con la excusa de que amenazaba lluvia. Su capacidad de comunicación, apoyada en unos agudos brillantísimos y al mismo tiempo varoniles, era tan enorme como su inseguridad. Toda su carrera fue una lucha por la superación de sus cualidades iniciales. Antes de cada representación era un manojo de nervios. Recuerdo que en Verona, estando en el apartamento de Pedro Lavirgen, sonó el teléfono cinco minutos antes de que comenzara una función de «Turandot». Era Corelli, que llamaba al colega para que le cantase al teléfono las primeras frases de Calaf, porque no le salían. Esas ansias de superación le pasaron factura en los últimos años, teniendo que ingresar en un psiquiátrico. A Plácido Domingo le llamó una noche el director del Met, donde había de debutar días después. «¿Estás listo? Corelli ha cancelado ''Adriana Lecouvreur'' y has de salir tú a cantar en una hora». Él declaró que en su carrera hubo dos sopranos: Callas y Nilsson. Con esta última cantó innumerables «Turandot» a lo largo de 20 años. En uno de ellos, en el Met, la soprano mantuvo más de la cuenta el «do» final del dúo del segundo acto. Corelli anunció en el descanso que pensaba morder a la Nilsson en el cuello en el dúo final. Nilsson, advertida, pidió su certificado antirrábico para seguir cantando. Carlo Bergonzi, uno de los grandes tenores de su época, declaró: «Hemos perdido uno de los tenores del siglo. Hizo de la seriedad su profesión y su carrera fue por ello una sucesión de sacrificios». Nada más exacto. Hoy, esa carrera, es una lección para el mundo canoro y bien vale un recuerdo.