Se cumplen 15 años del primer triunfo de Nadal en Roland Garros: “Pensabas que habías ganado el punto... Y siempre llegaba a la bola”

Su rival fue el alemán Burgmuller. Rafa tenía 18 años y al acabar el encuentro dijo: “Me valoro con un cinco”. “Llegamos con bastante moral a ese Roland Garros”, dice Toni Nadal, su entrenador en ese momento

Rafa Nadal llegó en 2005 a Roland Garros como número cinco del mundo y como máximo favorito, pese a que era la primera vez que pisaba la tierra de París. El curso anterior ya podía haber hecho algo grande, pero se lo perdió por lesión. ¿Cómo podía ser un novato favorito? Por la imparable trayectoria que llevaba ese año con los triunfos en Costa do Sauipe, Acapulco, Montecarlo, Conde de Godó y Roma, todos en tierra y superando a rivales como los argentinos Gastón Gaudio y Guillermo Coria, los finalista de la última edición del Grand Slam sobre tierra; o el español Juan Carlos Ferrero, el vencedor de 2003. “Era nuestra primera vez en Roland Garros, sabíamos que estábamos en la catedral de las pistas de tierra, pero llegábamos con moral, sabiendo que éramos unos de los favoritos, por los triunfos en los torneos anteriores”, recuerda Toni Nadal.

Rafa lucía pelo largo, camiseta verde sin mangas y la vitalidad de un chico de 18 años (cumpliría los 19 durante el torneo) dispuesto a todo. El 23 de mayo le tocó debutar. Era en la pista 1, que se conoce como la Plaza de Toros. Quince años después, esa es la única vez que ha jugado fuera de la Philippe Chatrier o la Suzanne Lenglen, los dos estadios reservados para los grandes partidos en la tierra francesa. Rafa llegaba con algunas dudas por dos semanas de parón por unas ampollas que le hicieron perderse el torneo de Hamburgo. Su primer oponente fue el alemán Lars Burgmuller, número 96 del mundo y que había llegado a ser el 65 en 2002, cuando conquistó el único torneo de su carrera, en Copenhague. “Claro que aquel día me dolió perder, pero siempre podré decir que fui el primer jugador al que Nadal ganó en Roland Garros”, aseguró tiempo después en una entrevista con la ATP Burgmuller, ya alejado de las pistas y del tenis. Es doctor. Se habían enfrentado la temporada anterior en la pista dura de Indian Wells con triunfo para el zurdo de manacor. El germano sabía lo que le esperaba. “La primera vez que jugué con él ya me di cuenta de que cuando pensabas que habías ganado el punto, encontraba la manera de llegar a la bola. Era rapidísimo y te obligaba a alargar los puntos y presionaba mucho para terminarlos”, recuerda Lars, que define así a quien fue su rival: “Golpeaba muy duro a la pelota. Cuando estaba defendiendo... Creo que no hay mejor jugador que él. Es rapidísimo en las esquinas y golpea muy bien la pelota desde posiciones incómodas y eso le convierte en uno de los mejores de la historia, sin duda. Sobre todo en tierra batida”.

No fue el mejor partido de Nadal, pero tampoco en el que más ha sufrido: 6-1, 7-6 (7/4) y 6-1 en una hora y 45 minutos. Ninguna bola de break tuvo que afrontar el balear. “Me doy un cinco”, se valoró tras aquel partido. “La verdad es que Burgmuller no nos preocupaba mucho porque tampoco era un especialista en tierra batida. No recuerdo muy bien ese partido”, dice ahora Toni Nadal, que sí tenía una preocupación: “Estábamos entrenando con Feliciano y nos llegó el cuadro y nos preocupó ver que en tercera ronda nos podía tocar Gasquet, porque habíamos tenido un partido muy duro con él en Montecarlo”, recuerda el que fuera entrenador y es tío del zurdo. El partido de Mónaco al que se refiere fue un 6-7 (6/8), 6-4 y 6-3 para Rafa, pero en París el resultado ante el francés, uno de sus grandes rivales de niño, fue más cómodo: 6-4, 6-3 y 6-2. Malisse, Grosjean, Ferrer, Federer y Mariano Puerta fueron las otras víctimas del hombre que 15 años después tiene un registro de 93 triunfos y sólo dos derrotas y un año en el que se tuvo que retirar en Roland Garros. Lo ha ganado 12 veces y su primer día fue con Burgmuller.