Zidane experimenta y el Real Madrid gana al Mallorca (2-0)

El equipo blanco se agarra al liderato en un partido en el que el mejor fue Vinicius. Jugó junto a Bale, Hazard y Benzema. Ramos hizo historia con un golazo

Gol de Vinicius en el Real Madrid-Mallorca
Gol de Vinicius en el Real Madrid-MallorcaBernat ArmangueAP

Vinicius otra vez. El nombre empieza a repetirse cada vez que juega el Real Madrid. Todos los días deja algo, da una salida a su equipo y va resolviendo compromisos y acercando al equipo de Zidane a la meta. Justo cuando el entrenador francés había dicho que no veía claro que el brasileño pudiese jugar en el mismo equipo que Hazard porque ambos parten desde la misma posición, justo después de eso, los pone a los dos en once titular contra el Mallorca Vinicius por la izquierda y Hazard por dentro. Menos en el golazo de falta de Ramos, participó en todo lo interesante el brasileño.

Fue Hazard quien le dio la primera gran ocasión del partido y Vini, que quiso cruzarla, remató a la pierna del defensa que llegó a tiempo. Y como ahora todo lo que ocurre se comenta al segundo, como los hecho sólo son una excusa para poder dar nuestra opinión, ya empezaron a circular comentarios contra la puntería del joven delantero. Que se ciega, que no ve portería, que todo lo bueno que hace antes del área no vale cuando pisa dentro. Estábamos en esas cuando Modric se la dio otra vez dentro del área y esta vez Vini, que no dudó por el error anterior porque tiene una personalidad de hierro, la levantó por encima de Reina, que había hecho dos paradones antes y adelantó al Real Madrid. Tuvo una más el brasileño, tras una pase delicioso de Benzema que acabó estrellándose al larguero.

Todo Vinicius. Por eso Zidane hizo malabarismos para crear un once donde el brasileño entrase y no se cayese ninguno. Empieza a ser un caso de estudio lo que hace el entrenador francés con las alienaciones. Es más complicado acertarlas que el número de la lotería de Navidad. No se queja públicamente del cansancio y responde siempre sin excusas cuando habla de los resultados o de lo que puede pasar, pero es verdad que da muchas vueltas a los once para buscar el mayor descanso de los suyos. Sin Casemiro por sanción, quizá la baja que más le duele, las apuestas (evidentemente equivocadas) decía que Kroos sería titular. Pues no hay certezas cuando Zizou se pone a hacer el once. Cambia de dibujo, de nombres y hasta de carácter. Dejó a Kroos en el banquillo para que respire y esté, se supone, el domingo contra el Espanyol y dibujo un 4-4-2 con Modric y Valverde en el centro y Bale en la derecha con Vini, ya está dicho, en la izquierda. Y Hazard y Benzema como delanteros. Es decir, a la carga, cuatro jugadores netamente ofensivos, Modric que tampoco es que más se ocupa de atrás, aunque ayer no paró y el pulmón de Valverde para contrarrestar todo eso. Zidane siempre tiene un plan, otra cosa es que el resto de los humanos lo comprendamos. Con el partido ganado, sacó a Kroos.

Con ese equipo, el Real Madrid entregó el dominio para poder correr y eso le salió bien. El Mallorca dio una buena imagen, de equipo con las ideas claras, sin miedo, pero también con un problema de profundidad. Todas sus ideas terminaban en el lado de Lago Junior, que se medía una y otra vez con Carvajal. Apenas le venció. Bale bajaba a echar una mano, con mucho desgaste, pero sin muchos resultados. Como el partido anterior con James, al futbolista galés parece que se le escapan las posibilidades de cerrar la temporada con algo reseñable. Su cifra de goles está lejos de sus números y no ofrece peligro. Sí que tuvo un remate en la primera parte, que hizo lucirse a Reina.

El gol y el descanso no sentó nada bien al Mallorca. Perdió mucha concentración pidiendo falta en la jugada con la que Carvajal roba la pelota a Dani Rodríguez para empezar la jugada, otra polémica que probablemente nos acompañe durante días. El fútbol tenía que volver, no sólo por la economía, es que además es el mejor medicamento contra la polarización social.

Con el gol en contra, después de haber mostrado buenas maneras, el Mallorca se sintió frágil, confundido y con el vértigo que da verse tan abajo en la clasificación y con ya sólo siete jornadas por disputar Ya no tenía el control del balón y en cambio, Modric y Valverde no se sentían en inferioridad. El Madrid podía correr más y daba más miedo. No sabía qué hacer el Mallorca. Incluso cuando intentó lo mismo que el Sevilla con una falta de Messi, no le salió. Ramos tiró fuerte, a la escuadra: ni el defensa que retrocedía ni el portero pudieron evitar el gol del central más goleador de LaLiga.