El coche odiado por Casillas: un invento de un psiquiatra que trabajó con los sueños de los conductores

El ex portero del Madrid ha reconocido que se avergonzaba de uno de los coches más feos para algunos y amado por otros. Estuvo diez años en el mercado

Iker Casillas ha recordado su peor coche
Iker Casillas ha recordado su peor cocheLa Razón (Custom Credit)

En una conversación con Cañizares Casillas ha reconocido que nunca ha tenido súper deportivos y ha hecho repaso de los coches que ha ido utilizando a lo largo de su carrera deportiva. Ambos coincidieron en el Madrid y se han reído de un coche que utilizó Iker durante algunas años, un regalo que le hicieron: un Chrysler PT Cruiser, un coche muy especial, amado y odiado, que no deja indiferente a nadie. Un coche que choca con los deportivas que suelen llevar los futbolistas.

Chrysler PT Cruiser
Chrysler PT CruiserLa Razón (Custom Credit)

Un coche que quería recordar los de los años 20, una estética retro, que asombró a algunos, pero que a la gran mayoría le pareció poco conseguido y muy poco estético. Un coche pequeño, compacto, de 4,29 metros de largo y 1,70, que no cumplió las expectativas deseadas, sobre todo en Europa, porque en Estados Unidos sí que tuvo éxito. Dio que hablar, como se puede ver en la conversación entre Casillas y Cañizares y se vendieron 1,3 millones de unidades a lo largo de los diez años que estuvo en el mercado. ¿Se puede considerar un éxito?

Se empleó a un psiquiatra, el doctor Clotaire Rapaille, para que indicase a la marca cuál era el deseo de los consumidores de coches. El doctor aseguraba que lo que importaban eran los instintos primarios, reptilianos, que eran esos lo que inducían a la gente a comprar un coche y Chrysler, que consideraba que hacía automóviles aburridos apostó por sus ideas. No compramos coches por el precio o el color, sino por respuesta reptil, es decir, la parte más primitiva de nuestro cerebro, también conocida como amígdala, gobierna nuestros instintos de atracción y supervivencia.

“La noción clave sigue siendo la misma, que la gente quiere una identidad fuerte, cuando tienes todos estos coches genéricos a tu alrededor”, decía Rapaille, que iba a cambiar el modelo de construcción: “Nunca quisieron crear un automóvil que la gente quisiera conducir. Puede sonar extraño decir eso, pero la verdad es que crearon coches que los ingenieros quieren construir”.

Lo que buscaba pues era la primera impresión de los hombres acerca de los coches: colocó un prototipo de automóvil en medio de una habitación con personas que representasen a gran parte de los consumidores. Se pidió a los participantes que dieran sus primeras impresiones de, por ejemplo, su tamaño y la sensación de estar dentro de él. Luego, Rapaille los guió a través de una combinación de trabajo con sueños y terapia de regresión para obtener sus respuestas profundas. Les pedía que escribiesen que les había provocado el coche después de estar tumbados en el suelo bajo música relajante para estado entre la vigilia y el sueño.

Les había evocado el mundo exterior peligroso, pero como contraste, el interior les había dado seguridad y tranquilidad.

Y así salió el coche que no soporta Casillas: por fuera, decían masculino: gánster de los años 20, un guerrero que va a la jungla del tráfico y por dentro, definían, femenino; curvilíneo y envolvente. Según las primeras encuestas al 41% le gusto y al 26% le pareció un horror.

Casillas está entre estos.