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Las condiciones ‘inhumanas’ de la estrella del básquet encarcelada en Rusia: duro trabajo y hacinada en 3 metros con 40 presas

“La comida y la atención médica es escasa: la tuberculosis es una enfermedad común en las colonias rusas”, según el Comité Internacional de Defensa de los Derechos Humanos.

Brittney Griner
Brittney Griner FOTO: Evgenia Novozhenina AP

La Justicia de Rusia condenó el pasado 4 de agosto a nueve años de cárcel a la baloncestista estadounidense Brittney Griner por posesión y contrabando de drogas. La juez, Anna Sotnikova, consideró a la deportista “culpable de cometer el delito” estipulado por los artículos 228 y 229.1 del código penal ruso (tenencia y tráfico de drogas).

Un “error” que le está costando muy caro tras tener que afrontar unas durísimas condiciones en una de las “35 colonias penales para mujeres que hay en Rusia”, tal y como desvela Ivan Melnikov, vicepresidente del Departamento Ruso del Comité Internacional de Defensa de los Derechos Humanos, a People.

Tras ser condenada a nueve años por introducir en territorio ruso aceite de cannabis en cartuchos para vapear, la situación de Brittney Griner genera fuerte preocupación. Según detallaron desde organismos de Derechos Humanos, las celdas del penal en que se encuentra tienen poco más de 3 metros de espacio privado, y la mayoría de las colonias penales albergan entre 40 y 60 mujeres que duermen en literas.

“Es probable que permanezca allí durante el tiempo que dure su apelación, que podría ser de hasta tres meses si no es indultada e intercambiada antes, pero si su apelación fracasa, podría ser enviada a otra colonia”, destacó Iván Melnikov.

Agregó en una entrevista con People: “Espero que la envíen a una colonia con un gobernador indulgente”. Además, explicó que Griner ha sido obligada a trabajar dentro del penal y realizar tareas como coser, limpiar, cocinar y servir la comida, aunque debido a su carrera como jugadora de la WNBA, podría entrenar a otras reclusas. Este tipo de trabajos, reciben una remuneración de 175 dólares por mes.

Firmes y a trabajar

“Se despiertan a las seis de la mañana. Se lavan, se visten, hacen la cama, se ponen firmes para el registro y empiezan la jornada laboral de ocho horas”, relata Melinkov.

Coser, limpiar, cocinar, servir la comida... Todo eso tiene que hacer la campeona olímpica: “Normalmente trabajan de costureras. En su tiempo libre, de unas dos horas al día, pueden charlar, leer un libro, escribir cartas, hacer deporte. Además, cuenta que la situación es muy complicada porque la comida y la atención médica es escasa: la tuberculosis es una enfermedad común en las colonias rusas.

“Muchos presos y presas están desnutridos por la escasa comida. Además la atención médica es deficiente con lo cual muchos de los que están privados de su libertad necesitan que sus allegados les envíen comida o artículos de aseo básicos”, agregó.

Un durísima situación que la esposa de la jugadora , Cherelle Griner, espera que acabe pronto tras recibir la promesa de Joe Biden de traerla a casa.